Múltiple impacto

Provoca desechos de comida gases contaminantes

Autor: Tonatiúh Rubín, Agencia Reforma

2018-11-26 22:00:15

NACIONAL

El informe, cuyo año base es 2014, también señala que el agua desperdiciada cada año por el desecho de alimentos en el País podría proveer del líquido a 303 millones 348 mil 857 personas en un año


La comida que se tira en el País genera emisiones de gases equivalentes a las originadas por el parque vehicular de la Capital, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León.

Al desaprovechar anualmente 29 productos de la canasta básica, como leche, papaya y aguacate, se emiten 36 millones 886 mil 460 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), unidad de medida que comprende varios gases de efecto invernadero, como metano, óxido nitroso y dióxido de carbono.

Esa cantidad de CO2e resulta similar a la suma de gases contaminantes emitidos por 14 millones 754 mil 584 autos, apunta el estudio "Pérdida de alimento y desperdicio de alimento en México" del Banco Mundial.

El informe, cuyo año base es 2014, también señala que el agua desperdiciada cada año por el desecho de alimentos en el País podría proveer del líquido a 303 millones 348 mil 857 personas en un año, cifra que equivale a casi el consumo de la población de México por 2.5 años.

"El desperdicio de alimentos tiene un efecto más grave sobre el medio ambiente que muchos otros temas de los que siempre nos ocupados, o que son más públicos, por ejemplo la contaminación provocada por automóviles", alerta Genaro Aguilar, autor del documento.

El consultor del Banco Mundial explica que la problemática también provoca degradación de la tierra y de la fertilidad de los suelos.

"Cada vez que se produce un alimento en un suelo, la tierra se desfertiliza, se provoca un efecto sobre la erosión del suelo. Cuando se erosiona la tierra, se pierde capacidad de retención de agua y se aumenta la frontera agrícola.

"Hay un agotamiento de los recursos naturales que permitirían garantizar la sobrevivencia de la especie humana. En la medida en que nosotros hagamos agotamiento de esos recursos naturales, nos estamos autoflagelando", señala el investigador del IPN.

Cada año, en el País se tiran por lo menos 20.4 millones de toneladas de comida. En promedio, añade el documento, se desperdicia el 34 por ciento de la producción nacional.

Merma en serie

En México, a diferencia de los países desarrollados, la mayoría de la comida se pierde y desperdicia antes de llegar a manos de los consumidores finales, comenta Almendra Ortiz, directora de Alianzas Estratégicas e Innovación de la Red de Bancos de Alimento de México (BAMX).

"Falta inversión en temas de cadenas de frío (refrigeración). Como no hay suficiente infraestructura en el campo mexicano y, además, en nuestro sistema alimentario nuestra comida viaja muchos kilómetros para llegar al consumo final, muchos de los productos se descartan en el camino", explica.

La apariencia y tamaño también son motivos para desechar alimentos en buen estado, afirma la especialista.

Por ejemplo, se descartan pepinos cuyas medidas son superiores al contenedor previsto, jitomates que no alcanzan un color rojo intenso y papas cuya dimensión está por debajo del promedio.

"En algunos campos mexicanos, si el jitomate no llega al Pantone rojo atinado, se descarta porque significa que no va a cruzar toda la línea, ya sea para exportación o importación, no va a llegar a las centrales de abasto".

Cuando los precios de un alimento caen en el mercado, los productores ni siquiera lo sacan del campo pues no les resulta rentable, comparte Ortiz.

Una investigación del IPN, a cargo de Aguilar, plasma cómo las compañías incurren en malas prácticas para manipular los precios del mercado.

"Aguacate, pescado, camarón y leche, sobre esos cuatro productos hay prácticas monopólicas, a través de las cuales las grandes empresas prefieren tirar el alimento para impactar negativamente el precio, es decir, para aumentar los precios. Si hay menos oferta de alimentos, entonces el precio sube automáticamente".

Lo anterior produce mayor contaminación de residuos orgánicos, puesto que leche se tira al drenaje público, los aguacates se sepultan en la tierra, mientras que el camarón y pescado se desechan a orillas del mar, asegura Aguilar.

Encaran problemática

Para 2030, México se comprometió a reducir a la mitad el desperdicio de alimento en toda la cadena de producción, como estipula la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, que el País firmó en 2015.

A decir de especialistas, la Cruzada Nacional Contra el Hambre es el único programa gubernamental que actualmente contempla combatir la problemática.

Con miras a cumplir la meta, el Senado aprobó el 26 de abril la Ley del Consejo Nacional para el Aprovechamiento de Alimentos, que propone la creación de un organismo encargado de elaborar y coordinar una estrategia para la reducción del desperdicio y pérdida de comida.

La iniciativa pasó a la Cámara de Diputados, dónde todavía no se discute ni se revisa, por lo que su avance está detenido, comenta Edda Fernández, directora general del Sector Primario y Recursos Naturales Renovables de la Semarnat.

"No nada más se trata de recuperar para darle de comer a la gente que no tiene acceso a alimentos de calidad, sino de que prevenga que haya suficiente transporte refrigerado para que no se echen a perder los alimentos recolectados en el campo y tampoco es sólo revalorizar los residuos orgánicos, sino es un marco amplísimo", detalla Fernández.

Este año, el Senado también reformó la Ley General de Turismo para otorgar facultades a la Secretaría de Turismo para impulsar acciones que reduzcan el desaprovechamiento en hoteles y restaurantes.

"Es muy importante que este tema se atienda con la mayor prioridad. Aquí hay suficiente material y conocimiento para atender la falta de acceso a la alimentación", remarca Fernández.

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