El pleito por el pesito
LA SERPENTINA

2017-04-20 02:22 am


Se enfrentan comerciantes


**Ahora son los comerciantes establecidos los que salen a la calle a protestar contra los comerciantes informales
** La verdadera lucha entre ambos grupos de personas dedicadas a la misma actividad, se llama “pesito”, es decir, es la lucha por lograr quitarle el peso al cliente
** El problema es que el famoso pesito antes de llegar al comercio sea organizado o no, ya pasó por tiendas, farmacias, escuelas, zapaterías, hospitales, fiestas, regalos, rentas, y muchas cosas más
** Por otra parte, mientras exista la percepción de que la economía anda mal, y además esto se demuestre con datos firmes, la guerra para ganar el pesito que es el mismo de siempre, aumentará
** Parece que el problema del ambulantaje debería de verse con mayor humanismo y sentido de la necesidad que todos tenemos


Fijense, el día de antier, los comerciantes informales que un día antes habían sido vilipendiados por el alcalde suplente DAVID GUERRERO, exhibidos como vulgares delincuentes con un letrero que los ridiculizaba porque trabajaban amparados en sus respectivos lugares, desprendieron tal letrero que por ordenes de DAVID GUERRERO CASTELLON, se había colocado en sus negocios, en franca rebeldía por la actitud discriminatoria del alcalde de Tepic, y entonces dado que mostraron no tener miedo a las acciones totalmente injustas o segregacionista de GUERRERO CASTELLON, pues el día de ayer, los comerciantes establecidos hicieron lo mismo, es decir salieron a protestar porque se permite la ubicación de comerciantes ambulantes, también llamado informales.
Ustedes se preguntarán el porqué de este enfrentamiento entre personas que se dedican al mismo rubro, es decir al comercio, sólo que a unos se les llama comercio establecido, o formal; mientras que a otros se les llama comerciantes informales o ambulantes..cada nominación tiene su origen, como el tequila digamos, los comerciantes establecidos dicen cumplir con sus obligaciones fiscales y por lo tanto, exigen se les quite de enfrente todo aquello que huela a competencia, mientras tanto, los llamados comerciantes informales, suelen pagar piso al ayuntamiento de Tepic, y supuestamente cada comercio informal es manejado por su propietario que se mantiene de esta forma, con su negocito de determinado producto, son también supuestamente los negocios informales, manejados por la familia propietaria del mismo.
El problema de ambos tipos de comerciantes es que los dos pelean lo mismo, el famoso pesito, el peso que gana un potencial cliente y que tiene que gastar en algún negocio…y el problema ocurre cuando el famoso pesito no puede dar para más, y se tiene que quedar con el comerciante que le ofrece mejores precios, más producto, excelentes ofertas, y pues ahí termina el pesito y el comercio organizado o no organizado, tiene que seguir buscando ganar este pesito.
El asunto pues, es que la quincena que gana un asalariado es la mismita, haya o no pleito entre comerciantes, no va a poder gastar más, pero además no son sólo los comerciantes organizados o no, los que buscan ganarse el pesito, el mismo antes de ir a parar a sus cajas registradoras, se fracciona en partes que van a dar a Coppel, las fábricas de Francia, Sears, walt mart, Ley, Soriana, colegiatura de la escuela, uniformes para la escuela, papelería que vende útiles escolares, gasolina, restaurantes, farmacias y hospitales, tiendas de abarrotes, transporte público, zapaterías, quincena o sea el llamado chivo, el regalito para el compadre o la comadre que invitó a su fiesta de cumpleaños, pago de celulares, ya sea saldo o renta mensual, cines, libros, fiestas, abono al préstamo del banco, y eventualmente viajes de vacaciones o por necesidad, no olvide usted todos aquellos que tienen que mantener una amante, o los hijos producto del divorcio, todos los anteriores conceptos a condición de que no salgan muchos imprevistos que siempre están ahí, dándonos lata, así que haga usted la división del mismo pesito que todos peleamos, porque aunque usted y yo tengamos muchos gastos y necesidades, el pesito que ganamos es el mismo, así que ya sabrá usted porque la recia batalla que están teniendo los comerciantes de Tepic, porque además a su guerra por captar y ganar clientes, añada usted que cientos de personas que antaño eran asiduas clientes del comercio organizado, establecido o el informal, hoy van a las super tiendas y pues verá el motivo de la desesperación por ganar clientes, pero ojo, que no se me pase que a todos estos gastos y otros más que de momento no traigo a la memoria, hay que añadir que muchos de los productos que obligadamente compramos, suben de precio sin la menor señal de preocupación por parte del proveedor y pues entonces verá usted porque hay tanta inquietud en ganar el pesito.
Un ejemplo real y que es de ayer es el siguiente: apenas la semana pasada las tiras reactivas para medir el nivel de glucosa en la sangre de la marca ACUCHEC ACCTIVE, empaque verde, costaban 276 pesos, al tubo con 50 reactivos o tirillas como le dicen algunos a estos medidores de glucosa sanguínea; bueno pues en una semana, el mismo producto aumentó a 356 pesos, 80 pesos de incremento en un solo producto, sin prevenir, sin avisar, sin tomar en consideración que es imposible que el salario de un trabajador diabético aumente en ese porcentaje de una semana a otra.
Este es sólo un ejemplo de la forma en que se mueve el mundo de la medicina, los productos médicos que son incrementados sin mayores problemas, sin mayores avisos o prevenciones, por supuesto que este terreno no se mete la PROFECO, la procuraduría federal del consumidor, tiene a sus esclavos cautivos, los pobres expendedores de alimentos, a los que les llegan en forma sorpresiva y les ponen multas por no tener a la mano una llave para lavarse las manos, por no exhibir en un cartel que los tacos cuestan a 7 pesos, y cositas asi por el estilo, así que estamos viendo pues cómo se mueve el mundo de la necesidad, el pesito, el famoso pesito, todos lo quieren y es imposible que todos lo logren.
Una afirmación que se hace frecuentemente es que en economía percepción es realidad.
La lógica nos dice que si, por ejemplo, los empresarios ‘sienten’ que la economía va mal, entonces dejarán de comprar e invertir, lo que a su vez, al paso del tiempo se traducirá en un freno a la actividad económica.
Pues, de acuerdo con encuestas y cifras reales, pareciera que en nuestro país las cosas han sido así. El Inegi y el Banco de México realizan mensualmente una encuesta de opinión empresarial. Y con ello elaboran índices de confianza empresarial por sector.
El índice de confianza del sector comercio correspondiente se ubicó en 46.49 puntos, lo que representa un retroceso de 12.6 por ciento respecto al año pasado.
En contraste, los datos duros revelan que en tiendas comparables, las ventas de la ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, crecieron en 7.8 por ciento nominal o 5.1 por ciento en términos reales, uno de los mejores desempeños de la última década.
Podría usted pensar que una cosa es la ANTAD y otra el resto del comercio. Pues bien, el índice de ventas al menudeo que publica el Inegi y que se refiere a todo tipo de comercio reporta un crecimiento acumulado en el primer semestre de 5.0 por ciento, que es el mejor resultado para un periodo semejante desde que esta estadística se registra, desde 2009.
El índice de confianza del consumidor, aunque creció a una tasa anual de 0.9 por ciento (con datos desestacionalizados), en variaciones mensuales acumula dos meses de caída.
Eso mismo explica que en las mesas de reunión los comentarios respecto a la situación de la economía tengan casi siempre un tono negativo. Si uno se atreve a decir que las cifras no sustentan esas opiniones le dirán que las cifras están mal.
Casi nunca las percepciones se corresponden con exactitud a las realidades, pero en México está surgiendo un abismo entre ambas.
Cuando la inflación ha alcanzado los mínimos históricos, medida por un ente autónomo como el Inegi, hay quien dice que los precios en realidad están subiendo muchas veces más.
Me parece que una de las explicaciones que pueden darse a este hecho es el contagio del pesimismo.
El malestar social y político que se manifiesta claramente en las encuestas, se traduce también a la economía. En etapas como estas, no hay de otra que ser objetivos y rigurosos, a pesar de que se vaya en contra de la opinión mayoritaria.
***************
Bueno, retomando el tema de los comerciantes informales, les puedo decir que Los vendedores ambulantes, son personas que a pesar del desempleo y los bajos salarios que hay en el pais, salen a las calles dia con dia, a ganarse la vida en el comercio informal, criticados por el gobierno y la alta sociedad, esta gente merece ser tratada con respeto y al igual que todos nosotros tiene derecho y debe ser protegida como marca la ley, y asi terminar con el abuso y la discriminacion con la que se trata a estas personas, la última de estas discriminaciones fue super, la que les hizo DAVID GUERRERO, alcalde improvisado de Tepic, exhibirlos con la estrella judía en los brazos, esto por decir que fue a ponerles un letrero para que se viera que estos comerciantes eran una especie de ladrones o delincuentes, pero bueno, lo cierto es que esta gente tiene que buscar para comer, finalmente no saben hacer otra cosa más que vender sus productos, y no menciono lo que venden para no gastar espacios, sólo diré que cada uno de estos citados comerciantes hace su luchita.
Los vendedores ambulantes fueron tal vez los primeros comerciantes que se en encontraron en el mundo. Según cuenta la historia, el ganado fue lo primero que se consideraba como algo de valor para el hombre.
La llamada economía ilegal, negra, subterránea, “no registrada o indocumentada oficialmente” es una actividad inherente a nuestra cultura desde las épocas Prehispánica y Colonial, aunque al paso del tiempo ha tenido sus transformaciones.
En Mexico, el comerciante ambulante, durante la década de 1960, se caracterizaba como un trabajador de condición modesta pero dócil, incluso era visto de manera respetable.
Esta concepción se transformó a partir de la segunda mitad de la década de 1970, bajo el gobierno del Presidente López Portillo, cuando el gobierno federal así como el de la Ciudad de México tomaron la decisión, totalmente equivocada, de dejar de construir mercados públicos, aunque fuera obligación y responsabilidad del gobierno el proveer de infraestructura necesaria a los comerciantes para hacer más fácil el abasto y comercio popular.
Desde nuestra perspectiva este tipo de hostigamiento en contra de los ambulantes, podría tener tintes discriminatorios al no permitirles que ejerzan libremente su derecho al trabajo lícito solo por ser pobres o indígenas, alegando que se ven mal, que no están en sintonía con el embellecimiento de la ciudad que buscan nuestros alcaldes y que incurren en la informalidad y la evasión fiscal, pasando por alto el “referente cultural” que hay en Tepic desde hace cientos de años.
Recientemente se sabe de muchas historias de abusos policiales en contra de comerciantes ambulantes, donde la misma policía municipal, bajo el mandato de nuestro gobierno, maltrata a los ambulantes en las calles y los despoja de sus productos.
Es importante señalar que mientras a los ambulantes se les priva de estos derechos solo se da paso a que empresas transnacionales inunden nuestros mercados, generando de este modo más desempleo y empleos donde se explota al trabajador, se les dan salarios miserables y sin prestaciones.
VENDEDORES AMBULANTES: ¿CRIMINALES O TRABAJADORES?
Están en casi todas las ciudades del mundo, pero realizan sus ventas en un espacio que debería ser de todos. ¿Cómo resolver este dilema legal, ético y económico? ¿Qué aspectos de la discusión no han sido tomados en cuenta?
Una primera tensión gira en torno a la supuesta desvalorización de los inmuebles que produce la presencia de vendedores, ante lo cual se antepone el derecho al trabajo.
Una segunda tensión tiene que ver con el reclamo del comercio formal, expresado a través de las Cámaras de Comercio, quienes señalan que los vendedores ambulantes hacen una competencia desleal porque no cumplen las costosas reglamentaciones ni pagan impuestos. Pero los vendedores responden que están haciendo un trabajo honrado en lugar de estar robando o delinquiendo- situación a la que estarían abocados si les quitara su fuente de sustento-. No se trata de un problema menor o de una discusión académica.
Otro aspecto que no se tiene en cuenta en el debate es el hecho de que los vendedores informales le prestan un servicio a los habitantes de la ciudad porque proveen bienes y servicios necesarios de una manera oportuna y barata: un alimento para el estudiante y el trabajador, una prenda de vestir para la familia, un regalo para halagar al ser querido, un objeto que permite hacer una reparación o elementos de consumo cotidiano.
Para que una persona pueda encontrar lo que necesita, el vendedor informal debe consumir su vida en la calle, a la intemperie, y sin las comodidades de disponer, por ejemplo, de un baño cercano.
Detrás de cada vendedor existe una familia. Y se trata de una población que carece de derechos sociales y de acceso al sistema de protección social. Esta realidad poco se menciona en los relatos que los medios de comunicación hacen del tema, los cuales enfocan el problema desde la perspectiva de las mafias del espacio público y de la inseguridad. En este caso se está haciendo un reduccionismo peligroso, pues se está desconociendo que las mafias entran a disputar los territorios allí donde el Estado no ejerce soberanía plena.
La venta callejera se hace en un espacio que el Estado no controla. El Estado no solo es impotente ante el microtráfico y la delincuencia, sino que muchos de sus agentes que están en el territorio acaban por involucrarse en estas actividades ilegales. Las investigaciones sobre ventas callejeras en las principales ciudades del mundo señalan que la policía acaba por extorsionar a los vendedores, y parece que Tepic no es la excepción. Así, la población que ejerce su actividad económica en el espacio público queda atrapada y paralizada en medio de actores armados que ejercen el control territorial de forma violenta.
¿Ilegales? Un gran número de vendedores informales son madres cabeza de familia o desplazados por la violencia. Este debate se ha dado en muchas partes.
La posición facilista es ligar la venta callejera, y en general la economía informal, con la criminalidad. Pasa en la India, en Los Ángeles, en Zimbabue o en Roma. Al fin y al cabo son actividades que se hacen por fuera de los marcos legales.
Pero una cosa es carecer de una autorización para ejercer una actividad económica y otra cosa es cometer un crimen. El sociólogo Mitchel Duneier, ante acusaciones similares en Nueva York, encontró que "los vendedores no solo cumplen con códigos y normas, sino que su presencia en las calles aumenta el orden social. Mantienen sus ojos en la calle, y la estructura de la vida de la vía les anima a apoyarse unos a otros".
Los vendedores son una fuente irremplazable para combatir la delincuencia en la calle, pero no pueden confiar en autoridades, pues, ¿quién protege a un vendedor si denuncia a un expendedor de droga?
Si se mira la composición social de los vendedores de la calle se encuentra que muchos de ellos son producto del desplazamiento forzado, y que la venta ambulante fue su primera opción económica. Es un fenómeno similar al que se observa en Europa, donde la venta callejera está compuesta en su mayoría por inmigrantes ilegales provenientes de las excolonias…la solución del problema pues, requiere de mucho criterio y sabiduría…¿la habrá?..hasta mañana


NEWSLETTER

Suscríbete y recibe las noticias del día antes que nadie

EDICIÓN IMPRESA

Descarga la versión impresa en formato PDF.

SÍGUENOS

Visita nuestras redes sociales y mantente informado

© MERIDIANO 2016, todos los derechos reservados