El caso de los "muxes"

A FONDO // La paridad y las trampas

Autor: Ricardo Téllez

2018-05-10 19:22:30

OPINION

No es la primera vez que los políticos muestran “el cobre” tratando de “cumplir” con lo que establecen las cuotas de género de nuestro sistema electoral, mismas que son resultado de una evolución normativa.


uCuando pens&aacte;bamos que ya lo habíamos visto todo en cuestión de trampas de candidatos o aspirantes a candidatos, luego de lo ocurrido con el vergonzoso caso de los flamantes “independientes” que van por la Presidencia de la República, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo y Jaime Rodríguez Calderón, el “Bronco”, quienes en su proceso de recolección de firmas hicieron de todo: usaron documentos inválidos, falsificaron registros y documentos, bueno, hasta consiguieron las firmas de personas fallecidas, y no fueron ni una ni dos firmas, se trata de cientos de miles de irregularidades y aun así son ahora candidatos y defensores de la “legalidad”, vaya lío; bueno, pues ahora un nuevo caso de trampa ha puesto otra vez en evidencia la perversa creatividad y desmedida sed de poder nuestros políticos mexicanos, quienes al parecer son capaces de todo con tal de llegar a un cargo de representación popular.


La Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) inició una investigación luego de que se presentara una denuncia acusando a los diferentes partidos políticos de registrar a 17 hombres como candidatos, queriéndolos hacer pasar por transgénero cuando no lo son, y esto solo para poder competir colgándose de las normas de paridad, esto es, como son hombres pero las leyes obligan a cubrir una cuota que equilibre la participación de hombres y mujeres, al estar cubierta la cuota de los hombres, pues entonces se hicieron pasar como transgénero para entrar como parte de la cuota de participación de las mujeres. Y es que los Lineamientos de Paridad permiten a hombres transexuales, trasvestis, intersexuales o “muxes” a registrarse como mujeres para obtener una candidatura. Entonces, con base a esto, mañosamente se quisieron hacer pasar por “muxes”, como así se les conoce en la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec, a quienes habiendo nacido con genitales masculinos asumen roles femeninos en cualquiera de los ámbitos social, sexual y/o personal. Y fue precisamente la comunidad muxe (“mushe”) la que denunció que de los 19 candidatos registrados bajo esta figura solo 2 sí lo son y los otros 17 son unos impostores, unos políticos mañosos que aprovechando la normativa hicieron trampa para obtener su candidatura. Por lo que pidieron la intervención de las autoridades electorales para evitar que se usurpen espacios políticos de las mujeres, conquistados por el movimiento feminista y evitar de esta manera que se burlen de esta manera de la ley, así como de la propia comunidad LGBTTI.


No es la primera vez que los políticos muestran “el cobre” tratando de “cumplir” con lo que establecen las cuotas de género de nuestro sistema electoral, mismas que son resultado de una evolución normativa, pasando de una recomendación con las reformas de 1993 a una obligación no tan equitativa en 1996 y concluyendo con una obligación más equitativa (mas no necesariamente justa), como la establecida actualmente. Recordamos, por ejemplo, el caso de las candidatas “juanitas”, un invento mexicano que representó en su momento todo un fenómeno político en el que los partidos nominaban a candidatas a puestos públicos de elección popular con el objetivo oculto adicional de hacer que, una vez electa, esa candidata fuera reemplazada por su suplente, el cual “casualmente” era un hombre, mismo que no podía fungir como candidato titular porque la cuota del género ya estaba cubierta. El caso de las candidatas “juanitas” surgió en 2009, cuando tras la elección intermedia se presentó una serie de renuncias, y son llamadas “juanitas” en alusión a “Juanito”, un caso tristemente célebre protagonizado por quien hoy es candidato a la Presidencia de la República por Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador y por “Juanito”, que es el alias de Rafael Ponfilio Acosta Ángeles, un activista que con la ayuda de López Obrador llegara a ocupar la jefatura de la Delegación Tlalpan bajo la promesa de que en cuanto la ganara renunciaría al cargo para dejárselo a Clara Brugada, protegida del tabasqueño, quien había obtenido la jefatura de manera irregular por lo que las autoridades electorales, a petición de su contrincante Silvia Oliva Fragoso, anularon el triunfo de Brugada. Queda para la historia del horror y la vergüenza el acto aquel en el que López Obrador y Rafael Acosta, durante un mitin, simulan una toma de juramento donde el tabasqueño prácticamente obliga a “Juanito” a prometer que una vez que gane las elecciones dejaría el cargo para que fuera el Jefe de Gobierno del Distrito Federal quien volviera a poner a Clara Brugada en mencionado cargo. Así las cosas en la política mexicana.

NAYARIT

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