Ejercicio de Periodismo Constitucional

Madero Estrada: obra referencial

Autor: Ernesto Acero C.

2018-05-29 01:21:25

OPINION

Cuando la calidad intelectual y profesional, técnica, académica, del autor, es destacada, el nivel de reconocimiento se debe potenciar al máximo. Ese es el caso del Doctor Madero


Un viernes 2 de octubre (2015), de ese día que no se olvida, se presentó el libro “100 Artículos de Periodismo Constitucional” de la autoría del Doctor José Miguel Madero Estrada. Ese material, antes fue publicado en «Meridiano de Nayarit», dirigido por mi admirable amigo el Doctor David Alfaro, quien comparte los méritos. Se hizo dicha presentación en el marco del evento académico de apertura y trabajo tutorial del programa de Doctorado Interinstitucional en Derecho, en las instalaciones de la Unidad Académica de Derecho dirigida por el Doctor Humberto Lomelí Payán, en la Universidad Autónoma de Nayarit.

El Doctor Madero Estrada, en personal deferencia, me invitó a presentar su obra. Un cálculo estimado me lleva a sumar cerca de mil 538 razones por las que no publiqué en esos mismos días el texto de la presentación del libro que, en lo personal, es una aportación destacable en la producción bibliográfica del renombrado constitucionalista nayarita.

Creo que Nayarit posee un enorme y desconocido potencial cultural. Esto lo menciono al tratar el tema del libro del Doctor Madero al que me refiero, por una razón sobresaliente. La razón es que nuestra entidad federativa, otra vez, se coloca al final de la lista en materia de producción de libros, muy a pesar de que existe una Ley de Fomento para la Creación de Libros y la Lectura, que data de mayo de 2010. La producción de libros en nuestra entidad federativa, pues, es un acto de heroicidad, ya, de plano.

Cuando la calidad intelectual y profesional, técnica, académica, del autor, es destacada, el nivel de reconocimiento se debe potenciar al máximo. Ese es el caso del Doctor Madero.

En nuestro estado se ha mostrado de manera ampliamente sobrada, una falta de sensibilidad y de compromiso con la producción intelectual. No es un fenómeno nuevo. Esa es una vieja, muy vieja historia.

Hay muchos nayaritas que han escapado de la férula del atraso y el desprecio por la cultura. Creo que si nuestra gloria de las letras Alí Chumacero, se hubiera quedado en Nayarit, habría acabado como jefe de prensa del Ayuntamiento de Acaponeta, en el mejor de los casos. En esa misma lógica, mi querido amigo (ya desaparecido) Héctor Gamboa, habría acabado pedaleando una bicicleta para entregar los boletines de prensa del ayuntamiento de Acaponeta. Parece que la cultura es una tarea ingrata: ¡garrafal error!

Por eso todo el elogio, que hasta se queda corto, a la obra producida por el Doctor Miguel Madero. En un país en donde el promedio de libros leído por habitante, cada año, es de 2.9, producir un libro es un acto heroico. El tema puede desplegarse ampliamente, pero no es el caso en esta ocasión. Mejor retomo las palabras de 2015, dirigidas a la obra citada del Doctor Miguel Madero Estrada:

Agradezco la oportunidad que se me da para expresar algunas palabras en torno a la reciente obra que nos presenta el Doctor Miguel Madero. Hay quienes podrían estar esperando un elogio a la obra del Maestro; hay quienes esperarían una apología de esta obra: ¡estoy de acuerdo con todos ellos!. Este es un elogio al producto de un intelectual que es, con mucho, sobresaliente; esta es una apología a su obra.

Me honra haber escrito algunas reflexiones que tienen como finalidad acercarse un poco al fondo de la rica diversidad que aborda el Doctor Madero en su libro. Aseguraba Luis Cabrera estar convencido de que “Los prólogos de los libros casi nadie los lee. Como no sean los de Jorge Bernard Shaw, que son la parte esencial de sus comedias”. En este caso sobran razones para consultar las ideas que nos dibuja el autor, palabra a palabra, en torno a esa construcción de normas que pretenden generar condiciones de concordia social, la unidad en la diversidad, esa unidad fundamental a la que aspira el Pacto Federal.

Quienes tengan la suerte de acceder a una parte de la amplia obra realizada por el Doctor Madero saben de la enorme utilidad que tiene este trabajo que siempre será impago. Dice Machado que “Todo necio confunde valor y precio”. Es verdad: la obra del Doctor Madero es invaluable, como toda la obra de intelectuales sinceros.

Obra compleja que se hace asequible y que equilibra cuidadoso uso de conceptos y locuciones, con el rigor de los significados más profundos. Es entendible, pues sin sacrificar gracia. Kant y Einstein se refieren a la elegancia de la ciencia. Elegancia que en ambos casos se afanan en evadir, en aras de la precisión milimétrica en la descripción de conceptos y vocablos. Einstein deja en manos de sastres y zapateros la elegancia.

La obra del doctor Madero, al menos en este caso, no abandona la elegancia ni la fluidez. El asequible lenguaje que utiliza hace que los complicados edificios conceptuales de pronto aparezcan amigables. Importantes dispositivos y lo que algunos podrían considerar “recovecos” legales, son abordados con meridiana claridad por el Doctor Madero. Esa presencia en medios sin duda es loable, dado que contribuye de manera consistente a la construcción de ciudadanía, a la formación de la deseada cultura de la legalidad. Pero el mérito de la obra va todavía más allá.

La obra nace en un escenario histórico que posee diversas lecturas. Una de ellas tiene que ver con la constante transformación que agobia y que saca del fondo de todos a ese pequeño conservador que todos llevamos dentro. Hemos entrado en una dinámica social intensamente cambiante. Cuando hacemos uso del lenguaje de pronto nos topamos con diferencias enormes y con discusiones que se originan en el uso de vocablos que realmente significan cosas distintas para los participantes de lo que, de pronto, parece diálogo de sordos. Se trata de conflictos en el plano semántico que se registran en la comunicación. Hacemos uso de imágenes acústicas comunes, pero desprendemos de ellas representaciones intelectuales distintas.

Así, cuando hablamos de familia, para algunos el concepto se reduce a la idea de la familia nuclear. Pero nuestra realidad ahora nos revela la existencia de otras formas, como la familia extensa, las familias monoparentales, las familias fruto de un proceso de separación de la pareja, las familias con hijos adoptivos y ahora las familias homoparentales o igualitarias, entre otras. En 1884, Engels hace uso de los estudios de Lewis Henry Morgan para reflexionar sobre formas de familia como la punalúa o la familia sindiásmica. La sociedad evoluciona y por lo visto, las características de la familia, también.

Hoy, frente a esa diversidad se corre el serio riesgo de entrar en una especie de Torre de Babel, pues hacemos uso de vocablos de los que desprendemos significaciones diversas. Estamos ante el uso de continentes comunes con contenidos diversos. Haciendo uso del mismo idioma de pronto parece que hacemos uso de códigos lingüísticos diferentes.

Por eso es importante tener fuentes como referencia. Dicen que dicen; sí, se dice que los gallegos alegan hasta cuando están de acuerdo. Quizá esto lo podemos comprender con mayor familiaridad quienes tenemos raíces en la Nueva Galicia, o sea, al fin y al cabo somos neogallegos (conste que esta alusión tiene intenciones puramente festivas, no discriminatorias o peyorativas). [Primera de dos partes].

NAYARIT

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