A FONDO

¿Tiempo de reflexión?

Autor: Ricardo Téllez

2018-06-28 00:59:01

OPINION

Hoy inicia el mal llamado “periodo de reflexión”, en el que se supone que, entre el silencio propagandístico, los electores debemos sopesar las propuestas, contrastarlas y razonar nuestro voto, pero ¿qué vamos a razonar? Los más de 59 millones de spots no nos dieron los elementos que precisamos para nuestra decisión


Al fin concluyeron las campañas políticas, y durante los 6 meses que se llevaron las precampañas, intercampañas y campañas, los mexicanos nos aventamos la abrumadora cantidad de más de 59 millones de spots en diferentes medios de comunicación, donde se privilegió la cantidad sobre la calidad. Así es, el objetivo era “bombardear” y no tanto informar, que es a final de cuentas el propósito que fundamenta la propaganda política en procesos electorales, pero que es la premisa que menos se cumple sin que nadie haga algo al respecto.

Esta saturación de mensajes políticos de la fuimos objeto, lejos de clarificar nuestro pensamiento respecto al análisis que se supone debemos realizar para razonar nuestro voto, puede tener otras repercusiones además de las económicas (¿cuánto dinero público se gastó en eso?), de tal manera que el propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advirtió el lunes pasado la existencia problemas de salud derivados de la exposición a tantos spots, ya que observar, escuchar y recibir constantemente mensajes con diferentes opiniones como los vertidos en las campañas políticas puede provocar una “enfermedad psicogénica masiva” (estrés colectivo o histeria social). El Instituto señaló que la “histeria social” es generada cuando la susceptibilidad individual permite que el entorno afecte a personas de manera conjunta ante el aumento de cortisol, lo que detona una reacción en cadena, siendo suficiente para que se “contagie” y se liberen las mismas hormonas que causan estrés, esto es, al convivir con una persona estresada se libera cortisol, el cual aumenta y causa una reacción en cadena que se “contagia”.

Pero el asunto no queda solo en un periodo de estrés colectivo, sino que además puede acabar en violencia, ya que además contamos con las llamadas “neuronas espejo” que, al convivir con otras personas en estado de competencia, pueden alterarnos de la misma manera desatando sentimientos de apatía, ansiedad, preocupación, frustración, odio, coraje, agresividad, entre otras, y propiciar una confrontación. Por ello mismo, se aconseja no ofender, así como respetar la diferencia de opiniones en torno a partidos y candidatos, así como promover la tolerancia y el diálogo.

Al concluir las campañas, a partir de hoy inicia el mal llamado “periodo de reflexión”, en el que se supone que, entre el silencio propagandístico, los electores tendremos mejores condiciones para sopesar las propuestas, contrastarlas y razonar nuestro voto, pero ¿qué vamos a razonar? Los más de 59 millones de spots no sirvieron para darnos a conocer no solo lo que se propone, sino cómo se supone que se habrá de implementar lo que se propone, cuánto nos costaría y de dónde saldría el recurso para ello, ni mucho menos para determinar qué tan factible es la oferta política hecha.

Así, el periodo de reflexión será de otra cosa, menos de reflexión; será un periodo de descanso ante la saturación de spots; y si somos indecisos, será entonces un tiempo de consulta a nuestros círculos cercanos y referentes para ver por quién van a votar ellos y definir nuestro sufragio, pues ya desde mediados del siglo pasado, el sociólogo austríaco Paul F. Lazarsfeld nos dijo con su estudio “The People’s Choice” y su teoría de la Influencia Personal, que no son directamente los mensajes en los medios los que determinan nuestro voto, sino que se trata de una “elección de grupo”, votamos por quienes votan nuestros círculos de influencia.

PARA ADVERTIR

Aunque terminó el período de campaña y se supone que ya no recibiremos más mensajes políticos, seguramente esta restricción se cumplirá en los nombrados “medios tradicionales”, pero no estoy seguro que se cumpla tratándose de otros medios o vías como las redes sociales, llamadas o mensajes telefónicos, correspondencia, cambaceo, etcétera. El arsenal de estrategias propagandísticas aún no ha sido agotado.

NAYARIT

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