Hacer política, desafío de futuro

¡El golpe al timón!

Autor: Ernesto Acero C.

2018-07-05 01:42:02

OPINION

“¡Por amor de Dios… pronto… pronto… hágame dormir… o despiérteme… pronto… despiérteme! ¡Le digo que estoy muerto!”, E. A. Poe


Resulta simpático leer y releer la historia de Edgar Allan Poe, sobre el señor Valdemar. Parece que el escritor debió haberse divertido con esa escena, representada por un muerto insepulto, por quien muerto seguía lúcido de un modo extraño. Solamente que esa divertida historia, con olor cadavérico, se nos aparece como hilarante realidad en el pueblo más cercano. Un caso es el que vemos en la escena “política”, que carece de todo sentido político y lógico.

Los tiempos que se acercan exigen de un ejercicio al que no estamos acostumbrados: se trata del ejercicio político, se trata de hacer política. Menos acostumbrados están aquellos que no saben hacer política o que nunca la han hecho, aunque hayan ejercido un poco de poder ganado por otras razones. Todo empeora cuando se ejerce el poder sin hacer política.

El gobierno es de naturaleza política. Quizá sea la máxima manifestación de la naturaleza política, tanto el Estado como el gobierno. Se puede ejercer el poder sin hacer política y se puede hacer política sin ejercer el poder. Igual, puede haber democracia sin elecciones, lo mismo que elecciones sin democracia. De ahí la importancia de tomar decisiones y de conocer la naturaleza de la esfera en la que uno se mueve.

Hacer política, ahora sí. Eso puede ser. Y debe ser política atinada, no politiquería o festín de bacantes. Creo que hacer política es una oportunidad que se debe aprovechar a tiempo. Quienes hoy se nieguen a hacer política, mañana deberán pagar las facturas por actuar de esa manera, soberbia, arrogante.

Hacer política es una decisión, como también es una decisión darle un golpe al timón. Dialogar, sumar, contemporizar, construir acuerdos, ese es todo un arte que se puede ejercer si se tiene voluntad. No se puede hacer política si no se tiene conciencia y si no existe voluntad para ello. No hacer política tendrá costos elevados: lo veremos en su momento. Y ahora el ciclo es más corto, aunque para algunos parezca más dilatado.

EL PODER Y EL FRACASO, OFUSCAN O ENLOQUECEN

La correlación de fuerzas empieza a cambiar y lo hace de manera significativa. Frente a eso, ni el gobierno ni los partidos pueden seguir como si nada hubiese ocurrido.

Es una locura esperar resultados diferentes haciendo las cosas de la misma manera. Pensar así, solamente puede empeorar los resultados de futuro o, de plano, cancelarlo.

El movimiento político encabezado por Andrés Manuel López Obrador recibe un mandato de grandes proporciones. Ese mandato ha sido confirmado por un número de votos a su favor, que provoca miedo en algunos despistados. Dicen: “Demasiado poder alimentará la arrogancia de los ganadores”. Puede ser, suena lógico.

Lo que no suena lógico es que a los perdedores les gane la arrogancia. ¿Recuerda ese viejo aforismo que rescata Aguilar Camín, que dice: “El poder ofusca a los inteligentes y a los pendejos los vuelve locos”? Puede ser que así sea, y eso lo pueden confirmar numerosos estudios de caso.

No obstante, hay un escenario delirantemente grotesco y en la antípoda del ya descrito. Ese otro escenario es el del fracaso. El fracaso también puede generar efectos parecidos a los del poder reconcentrado. Por eso, podemos también concluir que: “El fracaso ofusca a los inteligentes y a los pendejos los vuelve locos”.

GOBIERNOS LOCALES: NUEVOS ESCENARIOS

En México se concentra demasiado poder en la figura presidencial. No es necesario que el nuevo Presidente gane por amplio margen. La lógica del poder presidencial es arrolladora ya sea que el ganador venza por un simple voto o que lo haga por millones de diferencia.

Por otra parte, todos los gobiernos definen corrientes a su interior. No lo hacen de manera consciente, sino por confluencia de intereses o por efecto de las presiones que se generan al seno de una administración.

No extraña que un gobierno esté integrado por un grupo de liberales y por otro de conservadores, por “izquierdas” y “derechas”, por corrientes contemporizadoras y otras, por los corifeos de Robespierre. En los gobiernos hay una corriente que toma las cosas en serio y otras que hacen del gobierno una comedia. Hay quienes empujan para delante y otros que jalan para atrás. Es normal.

Ahora, el que ha dado un golpe al timón, de manera drástica, es el elector y lo hace de manera contundente, de manera que no deja lugar a dudas. La correlación de fuerzas ha cambiado drásticamente.

Los gobiernos locales deberán ajustarse a esa nueva realidad, deberán reaccionar ante esa nueva correlación de fuerzas. Están en su derecho de no hacer nada o seguir haciendo las cosas de la misma manera. Los gobiernos locales suelen quedar secuestrados por los peores elementos, pero resultados como el que hemos visto este primero de julio, sirven para sacudir conciencias.

Frente a esto que tenemos en términos de resultados: ¿qué puede hacer el gobierno de Antonio Echevarría García?, ¿qué podría hacer el gobierno municipal que preside Javier Castellón?, ¿qué se debería hacer en el Legislativo que encabeza Polo Domínguez?

Todo puede seguir igual, como si no hubiese pasado nada. Solamente que los costos pueden ahora hacerse más elevados si se persiste en la arrogancia de segundones que privilegian sus intereses particulares. Lo que queda claro es que, tanto Antonio Echevarría García, como Javier Castellón y Polo Domínguez, están en su derecho de seguir haciendo las cosas igual. Claro que eso significa que deben aceptar seguir teniendo lo mismo.

No es un asunto de tener la razón o no, de estar en lo correcto o no: es un asunto de correlación de fuerzas que ahora exige reacomodos. Cada quien está en libertad de seguir haciendo igual las cosas, o empezar a hacer todo de manera diferente.

NUEVOS ESCENARIOS Y “PARTIDOS POLÍTICOS”

Los resultados de la elección presidencial, no son favorables para lo que se da en llamar “partidos políticos”. Esta es otra vuelta a la tuerca.

Ya de por sí, los “partidos políticos” no están en buenas condiciones en cuanto a la confianza ciudadana. Los análisis de opinión pública colocan a los partidos y a los legisladores al final de la tabla de la confianza de los ciudadanos. La gente no cree en los partidos, ni en los legisladores ni en las dirigencias sindicales.

¿Qué es lo que va a pasar con el PRI?, ¿el PRD será dinamitado definitivamente desde dentro? Por su parte, ¿el PAN entrará en una fase de reconstrucción y de ser así, será sometido a los intereses del dinero o de las ideales que originaron su nacimiento?

El Verde, el Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social, ¿lograrán sobrevivir en los años que siguen, con un gobierno que por nada se va a parecer al de Fox, ni al de Calderón ni al de Peña Nieto? Las relaciones con los partidos diferentes al de MORENA no se darán en los mismos términos de ahora.

La soberbia ha llevado a los partidos al fracaso que los ha dejado desdentados. En el PAN se impuso un candidato de tipo “Madrazo”: el resultado de la arrogancia ahí está. En el PRD parece haber ganado la división, la confrontación interna y los intereses personales. El resultado de la división está a la vista con una pobre aportación de votos a una alianza que era más criticable como la de MORENA con el PES.

En el caso del PRI, haber entregado la candidatura a un personaje ajeno a ese partido, más cercano al PAN, le ha costado caro. El fracaso ha sido estremecedor y el PRI ahora se queda como una pequeña fuerza, con todo y su “estructura” y su “voto duro”.

En el 2000, al PRI se le extendió prematuramente un acta de defunción. Claro que el fracaso de ahora es el peor de todos; ni siquiera Madrazo le pegó tan duro al partido que dirigió. El PRI no queda en segundo lugar, sino que en el mejor de los casos, queda en un lejano tercer lugar de preferencias electorales. Es casi seguro que Meade obtenga menos votos en términos absolutos y relativos, que los que logró Madrazo Pintado en 2006.

¿Qué es lo que deben hacer los partidos?, ¿qué debe hacer el PRI y el PAN por una parte, frente a su derrota? El poder ofusca o enloquece, cierto. Pero el fracaso, lo hemos visto, también ofusca a los inteligentes y a los pendejos los vuelve locos.

En el caso de MORENA; queda claro que todo está por construirse. Hasta ahora, todo gira en torno a una persona: AMLO. Nada gira en torno a lo que debería ser una institución política, el partido MORENA. Ahí, todo está por hacerse y destaca entre los demás protagonistas, porque apenas inicia el camino.

NAYARIT

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