A FONDO

Gobierno Paralelo

Autor: Ricardo Téllez

2018-07-18 01:37:55

OPINION

La dinámica de trabajo que ha mostrado López Obrador pone en la mesa la necesidad de replantear los tiempos políticos en nuestro país, sobre todo entre la elección, en julio, y la toma de posesión, en diciembre, ¿es necesario tanto tiempo para la transición?


Intensos han sido los días para el virtual Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien no ha parado de realizar actividades. Como un hecho inusitado, a pesar de que aún no gobierna ya está estableciendo en el día a día la agenda pública. Seguramente, cuando Enrique Peña Nieto fue electo no tardó mucho en poner a sus operadores a trabajar, la prueba está en que justo en el día que asumió la Presidencia sorprendió al país con la firma del Pacto por México, en la que participaron los principales partidos políticos, lo que sin duda le llevó semanas de negociación y concertación con las diferentes fuerzas políticas del país, pero en este entonces la operación fue encubierta, en cambio ahora se ha hecho totalmente abierta.

No solo la agenda de discusión pública ha sido controlada por el tabasqueño, incluso la misma agenda presidencial. Recordemos que dentro de los primeros pronunciamientos que realizó en su segundo mensaje de aquella medianoche del domingo fue el anuncio de que le estaría pidiendo al presidente Enrique Peña Nieto, reunirse el martes 03 para ir viendo lo de la transición ordenada, un pronunciamiento unilateral, cuando por costumbre estos encuentros se acuerdan. No obstante, Peña Nieto accedió y suspendió algunas actividades previstas para ese día para recibir a Andrés Manuel en Palacio Nacional (otra exigencia de López Obrador, ya que los primeros encuentros se acostumbran llevar a cabo en la Residencia Oficial de Los Pinos); para ese día, el mandatario tenía prevista retomar sus actividades luego de la suspensión por la campaña electoral y tenía agendado acudir al Archivo General de la Nación, el abanderamiento de la delegación mexicana de los Juegos Centroamericanos, la inauguración de la Escuela Militar de Ingenieros y un viaje a Guanajuato.

El miércoles 04, López Obrador sostuvo un esperado encuentro con la cúpula empresarial del país en donde no solo se limaron asperezas, sino que ésta le ofreció respaldo y hacer causa común en el crecimiento económico del país y la generación de empleo, especialmente para los jóvenes del país. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) planteó a Andrés Manuel López Obrador destinar a inversión productiva la cifra histórica de 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), monto incluso superior a la que el equipo del tabasqueño planteaba de 25 y 26 por ciento.

Para el jueves 05, Andrés Manuel hizo ya el “primer cambio” en su gabinete, al anunciar que sería Marcelo Ebrard el Secretario de Relaciones Exteriores durante su gobierno, siendo que esta cartera estaba pensada inicialmente para Héctor Vasconcelos, pero en virtud de que éste ocuparía un escaño como plurinominal, tuvo que hacer ese relevo.

El viernes 06, López Obrador se apuntó tres importantes logros: otra parte del sector empresarial le brindó su apoyo, obtuvo el respaldo de empresarios para su proyecto “Jóvenes Construyendo el Futuro” y, no menos importante, recibió el espaldarazo de los 32 gobernadores del país. En el primer punto, el Presidente electo se reunió con Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, donde además este organismo empresarial se mostró dispuesto a colaborar con el Modelo de Educación Dual que pretende impulsar López Obrador, que permitirá a los jóvenes formarse en los mismos centros de trabajo al tiempo que también lo hacen en los planteles educativos, y además los jóvenes podrán recibir mayor preparación y un ingreso económico. Ese mismo día, por otro lado, los mandatarios estatales reunidos en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), cerraron filas en torno a Andrés Manuel López Obrador, y publicaron un desplegado en el que expresaron su reconocimiento y refrendaron su intención de colaborar con la nueva administración.

Tal fue tan solo la primera semana de actividades del tabasqueño tras la jornada electoral. La segunda y lo que va de la tercera no ha sido la excepción, destacando entre otros eventos la reunión con los candidatos ganadores de Morena, a quienes les “leyó la cartilla” respecto a cómo debe de ser su desempeño, acto en el que también presentó las 12 iniciativas de ley que impulsará y que seguramente logrará ya que tendrá la mayoría en el Congreso de la Unión.

Sobresale también el encuentro con Mike Pompeo, secretario de Estado de EU, el mismo día en que éste último se reuniera con el presidente Enrique Peña Nieto. Durante la reunión de López Obrador con Pompeo ya se establecieron las bases para la relación bilateral en los temás más álgidos entre ambos países, como son: el TLC, migración, seguridad y cooperación para el desarrollo, es decir, ya hay un relevamiento de facto en la política externa del país. Y así por el estilo, Andrés Manuel ha sido sembrando temas que desplazan la postura del gobierno aún en funciones: el sueldo del Presidente y de todos los integrantes de la administración pública, la reestructuración de la Secretaría de Gobernación, la reubicación de las sedes de las Secretarías, el tratamiento de las delegaciones estatales de las Secretarías, entre otros puntos. En los hechos, poco falta para operar como un gobierno alterno.


PARA ADVERTIR

La dinámica de trabajo que ha mostrado López Obrador pone en la mesa la necesidad de replantear los tiempos políticos en nuestro país, sobre todo entre la elección, en julio, y la toma de posesión, en diciembre, ¿es necesario tanto tiempo para la transición? En Estados Unidos las elecciones son en noviembre y la toma de posesión en enero, les bastan poco más de 2 meses para una transición ordenada, con una estructura de gobierno tan compleja. ¿Requiere México de 5 meses para el mismo propósito?

Y si a lo anterior le sumamos que luego de la elección el gobierno en turno en nuestro país baja su ritmo de trabajo, concluyendo prácticamente con la “viada”, sin nuevos proyectos, sin presión alguna ya por entregar buenas cuentas, la necesidad de replantear los tiempos aumenta, pues es prácticamente un tiempo muerto en la administración pública, el que, por cierto, va más allá de 5 meses, pues si agregamos el tiempo de restricción a la publicidad gubernamental por inicio de campañas, mismas que iniciaron el 30 de marzo, tenemos entonces que prácticamente se van 9 meses donde las administraciones públicas bajan su ritmo de trabajo si no es que entran en parálisis. En cambio, esos tiempos suelen utilizarse para otros fines: antes de la elección, para operar a favor de los candidatos oficiales; después de la jornada electoral y durante el tiempo de transición, para tapar los huecos que tengan que tapar, sobre todo cuando hay una alternancia en el poder.

NAYARIT

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