Tepic: historia de la improvisación

Los problemas y las soluciones

Autor: Ernesto Acero C.

2018-10-09 00:26:13

OPINION

La capital del estado se enfrenta a serios problemas en materia de servicios públicos. La recolección de los desechos sólidos (basura) implica recolectar unas 261 toneladas de tales materiales generados cada día desde los hogares.


La capital del estado de Nayarit, Tepic, ha crecido al margen de toda planeación. El crecimiento de Tepic se ha sujeto a las leyes de la improvisación. Esa es la historia de Tepic: la historia de las improvisaciones. Aunque, como suele ocurrir y como suele olvidarse, no hay fiesta gratis. La improvisación tiene costos enormes para la sociedad y el gobierno simplemente se muestra imposibilitado en cuanto a dar respuestas a los reclamos de cada día.

La capital del estado se enfrenta a serios problemas en materia de servicios públicos. La recolección de los desechos sólidos (basura) implica recolectar unas 261 toneladas de tales materiales generados cada día desde los hogares. A esa cifra se deben agregar unas 124 toneladas más que se deben recolectar en las calles de la ciudad. En total, la autoridad debe administrar unas 385 toneladas de basura, diario.

Si nos atenemos a esa cifra (para algunos conservadora), el ayuntamiento debe manejar más de 95 mil 265 toneladas de desechos sólidos domiciliarios. La autoridad debe disponer de más de 45 mil 260 toneladas de desechos municipales (los de las calles). En total, Tepic genera anualmente unas 140 mil 525 toneladas de basura. Los datos pueden verse incrementados en temporada de lluvias, cuando las personas tiran escombro y basura en los hoyos (baches) que se generan en las calles por el rodamiento cotidiano de vehículos. Ese material arrastrado por las enormes corrientes que se forman en ese mismo periodo del año, son causa de otros problemas para la autoridad.

Apenas estamos tratando uno de los grandes problemas de la capital: la basura. El tema es de grandes proporciones, pues como vemos, no se trata de un asunto menor, dado que no solamente se trata de recolectar la basura que la ciudadanía coloca en las calles, fuera de los domicilios o en los cruceros. El ayuntamiento no debe solamente lanzar la basura a las cañadas que caracterizan la topografía de la capital, sino que debe procesar esos desechos de tal suerte que no se convierta en problema más grave, tanto por la generación de gases y lixiviados, como por la proliferación de fauna nociva.

El problema de la basura está ahí. A ese debe agregarse otro más: la disposición y tratamiento de las aguas residuales.

Se estima que para 1955 el consumo de agua por persona, era de 40 litros diarios. Para 2012, la estimación salta a los 280 litros. Ese es el promedio de consumo de agua en los domicilios, aparte del consumo industrial, institucional, entre otros. Eso significa que en Tepic se consumen, al menos, unos 115 millones 810 mil 240 de agua, o sea, cerca de 116 mil metros cúbicos. Eso no solamente requiere inversiones para acceder a fuentes de abastecimiento, construcción de obras de captación, tirado de líneas de conducción, alimentación y distribución. Se requiere también de toda una vasta infraestructura para tratar las aguas residuales que se generan en las instituciones, los domicilios y en la industria local.

Eso es lo que debe ser en esa materia, y según datos de las mismas autoridades, no existe un sistema eficiente de distribución de agua potable, pues una buena parte de la que se extrae del subsuelo, regresa al subsuelo por fugas en prácticamente toda la capital. Otra buena cantidad de fugas provienen de la red de canalización del drenaje sanitario, que por su volumen ya representa un problema actual y no inminente.

Solamente hemos esbozado tres temas. La recolección de basura, de agua potable y el tratamiento de aguas residuales. Los tres temas representan un serio problema para la capital del estado. Pero no acaban ahí: a esos, se deben agregar para su análisis, problemas como las inundaciones que se registran prácticamente en toda la capital. El alumbrado público presenta graves deficiencias que afectan no solamente a numerosas colonias de la gloriosa Ciudad de Tepic, sino que afecta al mismísimo Centro Histórico, que suele quedar inundada por las sombras de manera cotidiana.

La seguridad pública en la capital es un problema que no ha sido estudiado de manera seria. No obstante, la información que fluye de manera cotidiana es indicativa de serias causa para preocuparse y sobre todo para ocuparse.

En materia de movilidad Tepic se encuentra en un escenario verdaderamente kafkiano. Los problemas no se han potenciado hasta donde podrían hacerlo, solamente porque los ciudadanos buscan resolverlos a su leal saber y entender.

Esta problemática no tiene sus raíces históricas desde septiembre de 2017. La situación que priva en Tepic en materia de servicios públicos, habrá que insistir, se gesta principalmente como consecuencia del ingobernable crecimiento demográfico a partir de 1960.

Las cifras se revelan en la administración pública en términos de necesidades como servicios públicos, empleo, salud, educación y habitación. No obstante, la población de la capital del estado creció, lo mismo que el aparato burocrático de la administración municipal de Tepic. Ese crecimiento, per se, no es la causa de las dificultades del ayuntamiento de la capital. El problema es mayor y crece cuando ni siquiera ha sido percibido.

Es evidente que la capital del estado crece en la lógica de una explosión demográfica y sujeta a las leyes de la improvisación. Las autoridades, durante los años sesenta, setenta y ochenta, principalmente, se mostraron incapaces de responder a las necesidades urbanísticas que se podían prever. Cada persona, la sociedad civil, buscó resolver problemas de habitación, invadiendo y construyendo como les era posible. Los ejidatarios de Tepic, por su parte, empezaron a lotificar sin urbanizar, trazando solamente calles en el papel.

Lo que queda claro es que todos los alcaldes que ha tenido Tepic, en el último medio siglo, no previeron la presencia ulterior de esa problemática, sea por la causa que sea. La improvisación ha gobernado el crecimiento de la capital, desde esos años y no se han generado las soluciones para los problemas de hoy; tampoco se han generado las estrategias preventivas para los años que siguen.

Los problemas ahí están. Las explicaciones y las soluciones también están presentes. La irresponsabilidad, la desmemoria, son parte de las manjares de esa fiesta que se supone es gratis. Esa fiesta gratis de ayer, explica la situación que prevalece en la capital del estado en términos de bienestar de la sociedad. No. La verdad es que no hay fiesta gratis.

NAYARIT

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