“La alteración del Espacio”

0
1046

Por Mariana Cortés Zayas

El artículo de hoy esta dedicado a mostrar que en los espacios con los que convivimos en nuestra cotidianidad, los vamos adaptando de diversas formas que nos ayudan a sentimos cómodos, satisfechos, felices, complacidos, de tal manera que nos hacen la vida más fácil y más accesible.

El primer ejercicio que te pediría es pensar en el espacio que utilizas para descansar, para dormir. La recámara de la casa que habitas, ¿Qué elementos o cosas puedes identificar que contienen a su vez el espacio? Una cómoda, una cama, un colchón, una silla, algún mueble, un escritorio, un ropero o una mesa.

¿De qué manera has colocado estos objetos que te han ayudado a realizar tus actividades? Seguramente cada uno de ellos esta puesto para que puedas por ejemplo: cargar tu teléfono, colocar tus objetos personales, la ropa, tus zapatos, los libros, otros objetos o muebles según las necesidades que tengas.

Has distribuido todo de acuerdo a tus gustos y necesidades, sabes perfectamente los pasos que requieres para poder llegar de un sitio a otro, por lo regular dentro de las recámaras trazamos caminos imaginarios (circulaciones o sendas) que nos ayudan a transitar y que por lo regular quedan libres para podernos comunicar.

Después de esta reflexión el segundo ejercicio es responder a la siguiente pregunta ¿Que pasaría si el día de mañana nos cambian los elementos, objetos y las circulaciones de ese espacio? ¿Habrá algún conflicto en ello?

Alguna vez en la vida ya sea, tu mamá o alguna otra persona modificó tu recámara, pensando mejorar tus espacios, moviendo tus objetos o mobiliario. Si fue así que sensaciones recuerdas, si no te ha pasado eso, ¿Qué sentirías que al regresar a tu cuarto encuentras todo fuera de su sitio y lugar, aunque éste se vea bonito?

Seguramente tendrás algunas sensaciones tal vez, frustración, angustia, enojo, de no tener las cosas que necesitas para tu disfrute. Lo que sucede en las adaptaciones que vivimos vamos obteniendo del espacio significados, valores, e identidad.

Seguramente si algún día viviste esa alteración, es muy probable que hayas regresado las mismas cosas en su lugar, la mesa que estaba a tu lado para cargar el celular la moviste de nuevo a su lugar de origen y así como este, los otros objetos.

El tercer ejercicio es propiciar la siguiente reflexión ¿Qué pasaría si cambiamos la escala del espacio? En otro artículo te hablé de la escala, es pensar que en lugar de que esas transformaciones se den en tu recámara, las imagines en un espacio más grande, que podría ser tu casa, tu colonia, el barrio, o la ciudad dónde vives.

¿Cuáles son las sensaciones que tendrías? Seguramente en algunos casos las cosas ya no podrás regresarlas a su lugar de origen, ejemplo: como un árbol talado, una circulación trunca, un desnivel, la luz, la sombra, la iluminación, entre otras cosas.

Lo que sucede es que en esos espacios los significados, los valores, y las identidades son compartidas y se generan lazos más fuertes con los espacios, entre todos construimos memorias colectivas y lo sentimientos que hayas imaginado en esas modificaciones son exponenciales, no hablas de un ser humano sino de un grupo de seres humanos.

Estos temas nos ayudan a revalorar al espacio y al ser humano en un equilibrio, hoy más que nunca se requiere el cuidado, la conservación y la preservación de la vida y de los elementos necesitamos para vivir.

Esta columna es un espacio que promueve la reflexión, por eso le escribo a las ciudadanas, a los ciudadanos, temas que nos ayuden a debatir sobre la ciudad y sus elementos, buscando con ello despertar el interés para vivir mejor.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí