Intentó que el cáncer le hiciera lo que el viento a Juárez

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Por Oscar González Bonilla

Aunque es nula su creencia en la utilización de poderes ocultos, fue convencida a ser tratada por un marakame-chamán que por casualidad se toparon. Junto con una compañera de legislatura durante tres días visitó al sanador con el interés de que le hiciera una limpia completa. Dentro de sus habilidades adivinatorias, “me dijo que me visualizaba pelona, que se me iba a caer el pelo”.

Es testimonio fiel de Sonia Nohelia Ibarra Fránquez, actual diputada local en la 33 legislatura. Era el presagio de un escabroso camino que habría de recorrer por la afectación de cáncer de mama. Pese a que en el trayecto ha sufrido lo indecible, derramado lágrimas a raudales e igual que dinero de su propio peculio, Sonia Ibarra no se doblegó.

Sentía que algo ocurría en su seno derecho, más no le tomó la debida importancia porque la auscultación médica mediante mastografía fue todos los años durante el periodo oficial indicado. Sin embargo, “la última ocasión la tardanza me provocó nervios. Después de la mastografía el médico me dice: está muy denso tu seno, vamos a hacerte un ultrasonido y si hay necesidad de irnos a Guadalajara para que te hagan otro tipo de estudios, pues nos vamos. En ese momento empecé a temblar, y me dije: ¿qué está pasando?

Luego de realizado el ultrasonido, el examen médico tuvo una duración de 40 minutos. “Confieso que en ese instante se me quitó lo valiente. En el cuarto oscuro del laboratorio, solo el reflejo de la luz del monitor, veíamos en pantalla las figuras. Fue entonces que empecé a llorar, a llorar, a llorar porque sabía que algo no estaba bien”.

Enseguida recurrió al Hospital de Cancerología, era octubre de 2020. Le ordenaron la práctica de una biopsia. Ocho días después le anunciaron que el resultado es negativo, pero la directora le indicó que estaría sujeta a monitoreo para conocer la evolución. En febrero de 2021, Sonia Ibarra se enfrenta a nueva cita médica, luego que le demandaron no fuera a laboratorio privado sino a institución pública, porque esta cuenta con el mejor mastógrafo de Nayarit, arroja resultado que se puede detectar mediante la revisión por cortes.

Nueva cita llevó a la actual legisladora a hospital público para la práctica de ultrasonido. La comunicación sobre el resultado por parte de dos varones no tuvo la suavidad esperada. Más bien empezaron a vociferar, lo cual causó espanto a la paciente. “Me puse muy nerviosa, salí casi vomitando del miedo”. Rememora que era un 5 de marzo de 2021, fecha en que debía renunciar al cargo público como titular de Bienestar e Igualdad Sustantiva. Ese mismo día fue con el gobernador Antonio Echevarría García para manifestar su agradecimiento por permitirle desarrollar actividad que le gusta demasiado: política social. Su pretensión fue ser candidata del PRD a diputada local, pero debería dimitir al cargo público tres meses antes de la elección tal y como lo mandata la ley, lo cual hizo efectivo.

A decir suyo fueron dos noticias que fuerte le pegaron en el corazón: primero, el temor de pensar que estaba afectada de cáncer de mama, y segundo, abandonar posición pública que realizar le satisface sobremanera.

Finalmente, mediante los debidos estudios, Sonia Ibarra recibe la lamentable noticia de ser portadora de cáncer. Además, que debería ser cometida a nueva cirugía para eliminar ganglios y bordes contaminados. Buscó entonces opiniones de médicos especialistas de Guadalajara y la Ciudad de México. Estos le recomendaron le practicaran la cirugía denominada ganglio centinela. Llevada a cabo se comprobó –“gracias a Dios”- que no había mayor contaminación, por tanto, se escapó de que su seno derecho fuera mutilado.

Un mes más, precisa, se inició el proceso de quimioterapia. “Ocho quimioterapias: cuatro de una y cuatro de otro tipo. Me dijeron a los 15 días de la aplicación de la primera se te va a caer el pelo. Luego entonces, entré en depresión”.

Complacida explica que como en el pasado la quimioterapia no le causó mayores estragos físicos, pues en la actualidad aplican paliativos médicos para prevenir mareos, vómitos, inflamaciones, etcétera.

La aplicación de quimioterapia cada 21 días le provocó la caída de cabello, situación que en serio afectaba su vanidad. En casa, uno de sus hijos decidió raparla, debido a que en partes de la cabeza tenía pelo y en otras no. “Lloraba al ver caer mi cabello. Mi hijo se contagió de ese sentimiento y también lloró junto conmigo. Estar pelona me pegó en mi autoestima. Viendo al espejo encontré un extraordinario parecido a uno de mis hermanos, el más calvo, como si fuera su gemela”.

Sonia Ibarra sostiene que alternó proselitismo de campaña política en el noveno distrito electoral local con la aplicación de quimioterapias. Las visitas casa por casa las llevaba a cabo temprano la mañana y en las tardes, pues el médico le prohibió se expusiera al sol. Pero además en esta actividad recibió la solidaridad de Flor Ocegueda, su suplente, y todos los integrantes de su familia. “No gané como candidata de mayoría relativa, pero gracias a mis compañeros de partido se me ubicó, por ser mujer, en la primera de la lista de representación proporcional”.

Durante julio próximo concluyen los diversos tratamientos contra el cáncer, pero estará sujeta a observación. Ella misma diagnostica que los diversos químicos pudieran de manera colateral afectar riñones, hígado, corazón y hasta el cerebro. Confiesa que cambiará estilo de vida, “evitar la angustia y preocupación. A la fecha trato de que emocionalmente los problemas me impacten lo menos posible para que mi cuerpo resista”.

Los gastos que originó todo el proceso fueron hechos con base en su propio patrimonio, puesto que las instituciones públicas no tuvieron los medicamentos apropiados para contrarrestar el cáncer. En la actualidad deberán aplicarle 18 vacunas, las primeras cuatro ella adquirió –“no son baratas”- y el resto las entregará el sector salud. “Yo no tengo ISSSTE, tampoco IMSS, el Congreso del Estado no nos paga nada”.

La diputada local Sonia Nohelia Ibarra Fránquez mantiene inquebrantable fe en que habrá de superar por completo secuelas como consecuencia de los tratamientos violentos para la curación de cáncer de mama.

Con ese elevado estado de ánimo, reafirma que su actividad legislativa no ha venido a menos. Saca fuerzas de lo más recóndito de su ser para evitar caída en depresión, actitud que la mantiene en el firme propósito de legislar siempre en beneficio de la ciudadanía nayarita.

Entrevistada en su cubículo del edificio sede del Congreso del Estado, en ese momento la legisladora tuvo que aplazar la atención a más de media docena de personas para dar paso a la entrevista con el reportero de la gente. Solos quedamos frente a frente, y a puerta cerrada.

No hay merma física en su quehacer, y se complace en la actualidad de ser por tercera ocasión legisladora. Fue diputada federal (2006-2009), diputada local (2014-2017) y de nueva cuenta para el periodo 2021-2024. Le place trabajar en favor de asociaciones civiles, de organizaciones conectadas al campo y con la estructura de mujeres que ella fundó para darle seguimiento a todos los temas relacionados con este género. Ese es el sustento base de su trabajo.

“Sin descuidar los diversos problemas que aquejan a diferentes sectores de la población. Desde el cargo legislativo estoy demasiada interesada en aprobar leyes que vengan a beneficiar a la mayoría del pueblo nayarita”, asentó.

Participar en el gobierno estatal anterior como titular de la Secretaría del Bienestar e Igualdad Sustantiva le permitió adquirir una vasta experiencia que hoy pone en práctica. “Se trata de apoyar a las clases más desprotegidas, a los sectores vulnerables como discapacitados, integrantes de la comunidad lésbico-gay, personas de pueblos originarios, a las mujeres, los jóvenes y a niñas y niños. Estamos interesadas en garantizar la ampliación de sus derechos. Por ejemplo, los derechos humanos deben ser progresivos. Sin embargo, nosotros propugnamos por la aplicación igualitaria de todos los derechos establecidos en la norma jurídica”. Sin embargo, nosotros propugnamos por la aplicación igualitaria de todos los derechos establecidos en la norma jurídica”.

DIPUTADA INDEPENDIENTE

Sonia Ibarra, en el transcurso del periodo legislativo que inició el 18 agosto del año anterior, tuvo la osadía de declararse diputada independiente en la 33 legislatura, pero sin renunciar a la militancia de su partido, el de la Revolución Democrática.

Como causa esgrime que hubo un acuerdo amañado que la dejó fuera de la jugada. Deseaba ser la coordinadora de la diputación del PRD por considerar que tiene, además de merecimientos, la experiencia suficiente en la materia, ya que ha sido, con esta en curso, tres veces legisladora. “El partido decidió que fuera él (Luis Zamora, el otro diputado del PRD, y no hay más), sin dar oportunidad de negociar bien ese tema. Me dio mucho coraje la forma en que actuaron y entonces dije: pues me hago independiente. Pertenezco al PRD, pero no en la fracción parlamentaria”.

Encuentra sustancial diferencia entre las dos legislaturas del pasado con la actual lo referente a la integración mayoritaria de mujeres (en la 33 legislatura hay 18 de un total de 30). Incluso en poder de una mujer, por primera vez en la historia legislativa de Nayarit, está la presidencia del Congreso del Estado. “Las mujeres avanzamos día a día, ya estamos inmersas en los organismos de decisión. Seguro es que vamos hacia adelante, pero todavía nos falta”.

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