Tránsito por amor al pueblo

La dificultad para articular palabras no es impedimento para que Manuel Alejandro, con bastante habilidad haga sonar su melodioso silbato que activa el ritmo vehicular y evita congestionamientos viales en las inmediaciones del mercado Juan Escutia.

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La juventud nayarita se ha vuelto viral en redes sociales por estar sumergida en un mundo de adicción, donde por decisión propia los menores desgastan sus capacidades físicas e intelectuales que en un futuro les ayudará a impulsarse como personas productivas.

En contraste, hay más de 231 mil 800 nayaritas que sufren alguna limitación o discapacidad física que le impide desarrollar un trabajo que les remunere con un sueldo superior a los tres mil pesos por quincena.

Esa es la realidad que hoy encontramos en las calles de la ciudad, en las cuales hombres y mujeres que a pesar las adversidades de la vida y sus discapacidades físicas, hacen un gran esfuerzo para ganar un poco de dinero que les permita llevar el sustento a sus hogares desarrollando diversas actividades licitas.

Uno de ellos es el joven Manuel Alejandro Olague Jacobo, quien por encima de padecer Parálisis Cerebral Infantil, todos los días acude a las inmediaciones del mercado Juan Escutia y con bastante talento agiliza el tráfico que durante las mañanas se agudiza por las calles Puebla, entre Lerdo de Tejada y Victoria en el Centro Histórico de Tepic.

Pese a su dificultad para articular palabras, con bastante habilidad hace sonar su melodioso silbato que activa el ritmo vehicular y evita congestionamientos viales, solo por el gusto de servir a la sociedad capitalina.

Y aunque su servicio al parecer no es remunerado por un establecimiento o ente público, la recompensa que recibe el joven Manuel es una sonrisa o un apoyo promedio de cinco a diez pesos que los transportistas urbanos y conductores en general le otorgan por su loable labor.

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