Photoshopear para convivir

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Por Rafael G. Vargas Pasaye

En octubre de 2009 cuando el entonces gobernador de Campeche, Fernando Ortega Bernés acompañó al presidente Felipe Calderón a una gira por Guatemala, una fotografía fue la que se robó la nota. Y no era para menos, pues en ella se habría sobrepuesto la figura del mandatario estatal para que apareciera en la gráfica en medio de los presidentes visitante y anfitrión.

Quizá a alguien del equipo de comunicación del gobierno estatal tuvo la idea de agregarlo y de que nadie se daría cuenta, en la imagen original quien aparece entre ambos mandatarios es un escolta, por lo que el uso de un programa de cómputo para editar llamado Photoshop (de allí la expresión photoshopear y sus derivados) era muy evidente. En ese entonces el responsable de prensa del gobierno estatal fue removido de su cargo.

Viene a colación el caso pues en estos días en un evento donde estuvo en Nayarit el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, se presentó un momento similar cuando las redes sociales (caso particular del Facebook) del Ayuntamiento de Santiago Ixcuintla, gobernado por Eduardo Lugo, compartiera una imagen donde se puede ver un mal trabajo de Photoshop donde supuestamente eliminaron de la gráfica a la diputada local Any Marilú Porras.

Coincide que la legisladora en sus redes personales compartió las fotos tomadas por su equipo de ese mismo instante, obvio decir que desde ángulos diferentes pero no lejanos, lo cual hace más evidente el caso del photoshopeo. Los comentarios no se hicieron esperar y algunos viraron sobre la relación de distanciamiento entre ambos pese a pertenecer en este momento a Morena (uno viene de ser diputado por el Partido de la Revolución Democrática -PRD- y la otra repite cargo pero antes fue en las filas del Partido Revolucionario Institucional).

El caso no debió haber pasado a mayores, incluso dudo mucho que el alcalde haya tenido que ver en el posteo, muchas veces en los equipos no falta un elemento con iniciativa que sin sopesarlo pone en riesgo no sólo su empleo sino circunstancias institucionales.

Las diferencias entre los integrantes de la clase política como la deportiva, cultural, social, empresarial y demás tienden a evidenciarse a causa de errores de esta naturaleza, y lo que lamentablemente logran no es ayudar a sus superiores sino desviar la atención de lo que para ellos debió ser más importante.

En este caso particular por ejemplo hacer notar la visita de un integrante importante del gabinete federal en un municipio nayarita, lo cual no es noticia de todos los días, y en cambio el debate tiende a desviarse hacia la verosimilitud de una fotografía.

Ahora bien, a ello hay que sumar que en días recientes también se vio envuelto el alcalde Lugo, sin deberla quizá, porque en la comida de festejo del campeonato del equipo de béisbol Tabaqueros de Santiago no fue bienvenida la mamá de un jugador, quien por coincidencias es la presidenta local del PRD, y de nuevo la nota positiva no pudo lograrse a cabalidad pues la supuesta diferencia robó reflectores.

Sí, a veces son las coincidencias, la mala fortuna, una racha negativa se juntan, pero en otras ocasiones se debe a razones más directas o terrenales, falta de capacidad, iniciativa mal dirigida, descuido profesional, o porque se piensa o cree que el jefe o la jefa lo va a valorar.

Y claro que también cabe que en algunos casos sí sean solicitudes directas de los mandos superiores quienes piden el uso del programa de cómputo para quitar cintura, cejas o personas, ya que lamentablemente para algunas personas las ideas no pueden acrecentarse en una fotografía ni con todo el Photoshop del mundo, y así el exceso de filtros está a la orden del día no ya sólo en una cuestión social sino también en la institucional.

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