Por Francisco Javier Sandoval Torres

En esta Semana Mayor 2022, ofrezco a las y los nayaritas, como un presente, la redición actualizada de un texto muy apreciado por mí, que escribí y difundí hace tiempo, sobre el contenido del libro Tiempo Mexicano de Carlos Fuentes, que en 2021 se cumplieron 50 años de su primera edición.

DIOS MUERTO EN HONOR DE LOS HOMBRES

Así, comparto uno de los temas más importantes que analiza Carlos Fuentes en su libro citado, cuando relata que los indios, acostumbrados a que los hombres muriesen en honor de los dioses, se sintieron maravillados por un dios que había muerto en honor de los hombres.

¿CRISTO O QUETZALCOÁTL?

Carlos Fuentes formula una interrogante fundamental y aleccionadora, que nadie antes la había planteado en estos términos:

“¿CRISTO O QUETZALCOÁTL, EL GALILEO CORONADO DE ESPINAS O LA SERPIENTE CORONADA DE PLUMAS?”

CORAS: LA MEMORIA DE SU ORIGEN

Asegura Carlos Fuentes que quizá la respuesta se encuentra en una historia contada en la apartada tierra donde los indios coras mantienen, gracias al olvido de los demás, la memoria de su origen.

Una memoria ciertamente teñida por las incursiones del tiempo histórico.

LA IGLESIA DE SANTA TERESA

“Cuéntase que en la aldea cora de Santa Teresa, la iglesia ha sido abandonada.

“Fue construida hace poco más de dos siglos, después de la tardía conquista española de la región, rebelde e inaccesible, de la Sierra del Nayar. Los indios, los antiguos príncipes y sacerdotes caídos, fueron los albañiles de la obra.

“Los misioneros les mostraron los grabados de los santos católicos y los indios los reprodujeron a su manera.

“La iglesia, una vez terminada, era un paraíso indígena, un vaso opaco que contenía los colores y las formas del reino perdido.

“Los altares eran aves de oro encadenadas a la tierra.

“La cúpula era un inmenso espejo humeante”.

ASTUCIA CORA

Carlos Fuentes realiza una extraordinaria interpretación de cómo se procesó ideológicamente el encuentro de los indígenas coras y los conquistadores españoles en nuestra tierra nayarita.

Léase con mucha atención este pasaje:

“Podía pensarse que los coras, apenas derrotados, reafirmaron la continuidad de su vida, apropiándose los símbolos del conquistador, revistiéndolos de una forma que seguía representando los cielos y los infiernos del indio.

“Los misioneros toleraron esta transfiguración. Al cabo, la presidía la cruz. Y un solo signo podía representar la misma promesa, anteriormente fracturada en las mil divinidades del viento y el sol, el agua y el venado, el perico y el matorral ardiente”.

IGLESIA, LUGAR DEL AMOR

En este punto, Carlos Fuentes llega al clímax de su reflexión, señalando el cómo los coras interpretaron en los hechos la liturgia católica:

“Cuando terminaron la obra, el misionero señaló hacia el Cristo del altar y dijo que la iglesia era el lugar del amor, porque en ella reinaba el dios del amor”.

AMOR AL PIE DEL ALTAR

Nos dice Fuentes en su obra que los indios así lo creyeron.

“Entraron de noche a la iglesia e hicieron actos de amor al pie del altar, con risas de pájaro y suspiros de cachorro herido, bajo la mirada de ese Cristo torturado, sufriente como ellos”.

ANATEMA

Relata Fuentes que el misionero los descubrió y los amonestó con una furia infernal, convirtiendo el hecho en un anatema.

“Y los indios no comprendían por qué el dios del amor no podía ser testigo del amor. Habían recibido la promesa amatoria, idéntica al permiso.

“Y repentinamente, el cumplimiento del anuncio era igual a la prohibición.

“¿Le sucedió otra cosa a Quetzalcóatl, protagonista simultáneo de la creación, la caída y el sacrificio: Yavé, Adán y Cristo de un mundo sin secuelas históricas, mítico, en el que el tiempo sólo sirve para re-presentar los hechos fundadores del origen?”.

FALSO DIOS DEL AMOR

“LOS INDIOS SE SUBLEVARON, CORRIERON AL MISIONERO Y, LLENOS DE UNA MUDA DECEPCIÓN, CERRARON LA IGLESIA DEL FALSO DIOS DEL AMOR.

Decidieron asistir sólo una vez al año a esa iglesia, que para ellos se había convertido en el claustro del infierno, durante la semana de la pasión y disfrazados de diablos.

Culmino esta meditación invitando a las y los nayaritas a visitar este  jueves y viernes santos 2022, la aldea cora de Santa Teresa, Municipio del Nayar, y su iglesia, para revivir la historia alucinante bellamente contada por Carlos Fuentes.

AZTLÁN, Lunes 11 de Abril de 2022

Francisco Javier Sandoval Torres

Analista Político Profesional

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