En México, el número de nuevos lectores de libros ha repuntado en los últimos años a raíz de la pandemia del COVID-19, así lo revelan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentado a través de un Módulo de Lectura (MOLEC) que hoy se retoma a propósito del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

Cada 23 de abril se honra una de las creaciones más importantes y mágicas que ha tenido la humanidad. Guardianes del conocimiento, los libros son exposiciones de experiencias, testimonios, confesiones y fantasías que estimulan el principal músculo del ser humano.

Por esa razón la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha promovido desde 1988 la celebración del Libro y del Derecho del Autor, que desde 1996 se celebra en cada rincón del mundo. 

Y por supuesto en México esta celebración no será la excepción. De acuerdo con el MOLEC que realiza el INEGI se estima que en las principales zonas urbanas del país, cuatro de cada diez adultos lectores en el país suelen dejar volar su imaginación con el viaje que representa sumergirse en un libro.  

Números por demás optimistas, ya que según el mismo informe el número aproximado de lectores de libros en zonas urbanas se elevó en el periodo de 2021 a 2022 de 16 millones 608 mil 445 personas a 17 millones 047 mil 323 lectores consultados durante esta encuesta.

En el mismo tenor, las estimaciones realizadas por el INEGI desde 2020 revelan que en México existe una tendencia al alza en el número de nuevos lectores de libros, la cual podría estar relacionada directamente con la pandemia de COVID-19 que llevó a gran parte de la población a confinarse en sus hogares.

“Ahora más que nunca, en momentos en que numerosas escuelas en todo el mundo permanecen cerradas y las personas se ven obligadas a reducir el tiempo que pasan al aire libre, hay que aprovechar el poder de los libros. La lectura nos puede ayudar a combatir el aislamiento, reforzar los lazos entre las personas y ampliar nuestros horizontes, al tiempo que estimula nuestras mentes y nuestra creatividad”, llamaba la UNESCO a través de un comunicado.

En el caso de nuestro país, la amplia mayoría de lectores disfrutan de las obras literarias en sus hogares, sobre todo a partir del año 2020.

Por otra parte el instituto generador de estadística destaca que son las mujeres quienes más leen libros y mayor tiempo invierten a esta práctica. Las estimaciones señalan que un ciudadano promedio en México realiza una sesión de lectura de 41 minutos, 42 minutos en el caso de las mujeres y 40 minutos en el caso de los hombres. 

Durante los últimos años, los gobiernos de los tres niveles y organizaciones civiles han impulsado estrategias de fomento a la lectura, que van desde la remodelación de bibliotecas, hasta la creación de salas de lectura en espacios públicos. Bajo este contexto es que se estima que seis de cada diez mexicanos que tienen acceso a libros lo hacen de forma gratuita; mientras que solo el 36.35% de la población lectora eroga algún gasto por adquirir conocimiento.

El gusto del mexicano por la lectura de libros se debe principalmente a una búsqueda por entretenerse, así lo dejaron ver el 44% de los lectores encuestados por el INEGI. Mientras que el obtener conocimiento necesario para trabajar o estudiar es el segundo propósito más común por el que los lectores mexicanos toman un libro. Concebir una mayor cultura general es el tercer motivo; mientras que solo uno de cada diez lectores lo hace por una motivación religiosa.

A pesar de la avanzada virtual presente en la vida cotidiana del mundo, las ediciones impresas siguen siendo las predilectas por el público lector del país que en este módulo representan el 72 por ciento de los entrevistados. Solamente dos de cada diez lectores prefieren leer un libro de forma digital.

Al final del día, ya sea digital o impreso son incontables los esfuerzos de los gobiernos, organismos internacionales y organizaciones civiles que se unen para fomentar la lectura y el disfrute de los libros que tal como lo destaca la UNESCO se han convertido en un nexo entre el pasado y el futuro, en un puente entre generaciones y distintas culturas.

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