Extraño a Valentina, nadie como ella: José

“No tengo a nadie, al perder a mi esposa perdí todo, todavía extraño a Valentina, ella era una gran mujer, con decirle amigo que a las tres de la mañana ella se levantaba y me servía mí café, me daba mis tres comidas, siempre estuvimos juntos”, recordó don José Partida.

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Desde que falleció Valentina, el amor de su vida, y su esposa por más de 50 años, la tristeza profunda ha invadido a don José; sus días cambiaron de forma drástica, nunca ha vuelto ser lo mismo, porque al perder a su amada, él empezó a vagar por las calles de la ciudad para buscar su alimento en los albergues de la ciudad. 

José Preciado narra a Meridiano, pasajes de la vida que compartió con Valentina Rentería y lamenta no haber procreado hijos: “mi señora sí tenía familia, lástima que no pudimos tener hijos, ella falleció a los casi 90 años de edad, ella era más grande de edad que yo, pero al fallecer mi esposa, me quedé en la calle, ahora todos los días voy a los albergues en donde me regalan comida y por mi edad ya no puedo trabajar, me dan una pensión del IMSS, pero son como 3 mil pesos mensuales, son 100 pesos diarios y con eso no logro sobrevivir, por eso ando mendigando el taco en la calle, por eso seguido me ve aquí afuera de Catedral”.

En este mismo contexto, el señor Preciado refirió, que a pesar de que hace años falleció su esposa, la sigue extrañando: “ella era una gran mujer, todos los días me atendía como lo que ella era, una gran mujer, pero una mujer en toda la extensión de la palabra, con decirle amigo que a las tres de la mañana ella se levantaba y me servía mí café, me daba mis tres comidas, siempre estuvimos juntos, ella era una gran mujer, la quise mucho, cuando yo la conocí ella tenía familia, pero al morir ella perdí todo y me lanzaron a la calle, pero gracias a Dios junté un dinerito y compré un terreno y ahora vivo en la colonia del Bosque, pero tengo que salir a la calle a buscar mi alimento”.

José Preciado reveló que por su edad ya no puede trabajar: “ya no puedo  trabajar, no puedo caminar mucho porque de pronto me mareo y me puedo caer, camino muy poco y pues no puedo trabajar, vivo solo, no tengo a nadie, al perder a mi esposa perdí todo, todavía extraño a Valentina,  (empieza a llorar el entrevistado), no hay como la mujer de uno, ella me atendía muy bien, mi señora siempre me atendió bien, sin Valentina me siento solo y triste, ya no hay mujeres como ella, ahora las mujeres sólo quieren dinero, no creen en el amor, pero la verdadera mujer te quiere con dinero o sin dinero y así era Valentina, ella sí me quiso mucho, es más, creo que todavía me sigue queriendo porque por las noches me despierta, me habla por mi nombre, me dice; José, José ya levántate y me invita mi café. Ella me cuidaba mucho, si Valentina viviera yo no andaría en la calle, ella no me dejaría salir, pero donde quiera que ella esté quiero que sepa que yo, José Preciado, la sigo amando, te sigo amando Valentina”, concluyó el entrevistado.

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