En Definitivo | La «revolución digital» de Nayarit

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La tecnología digital es hoy en día el arte más importante del mundo. La genialidad del ser humano parece llegar a su punto máximo cuando se crean nuevos dispositivos, redes, software o cualquier cosa que relacionemos a este mundo; sin embargo año con año la palabra innovación sigue llenando nuestras pantallas con cosas que deseamos, aunque no necesitemos.

A principios de año, en este espacio reflexionamos sobre la falta de reinvención gubernamental ante la crisis que trajo consigo la pandemia del COVID-19, lamentamos la falta de ganas de aprovechar la nueva normalidad para generar políticas que facilitarán los trámites gubernamentales haciéndolos de forma virtual, motivando incluso una mejor recaudación.

Hace unas semanas, la presidenta del Congreso de Nayarit, Alba Cristal Espinoza presentó la iniciativa de Gobierno Digital que busca garantizar que las administraciones locales e instituciones públicas en general aprovechen al máximo las tecnologías de la información para realizar cualquier tipo de trámite o servicio, e incluso para la recepción de quejas y sobre todo da garantías a los nayaritas de tener derecho a las tecnologías de información, incluyendo el Internet y el ancho de banda, un paso enorme en términos de derechos humanos en la era digital.   

Dicen los que saben de esto, que la iniciativa es buena, pero claramente no es perfecta. Alegan que el hecho de tomar en cuenta la seguridad que ofrece la llamada web 3.0, a través de la tecnología blockchain, que se puso de moda a raíz del “boom” de las criptomonedas, es un gran acierto, sin embargo ven con terror la creación de un Padrón Único de Usuarios de Gobierno Digital, lo cual afirman contradice el espíritu de descentralización que inspiró esta tecnología.

Pero sobre todo miran con horror el hecho de que un sistema informático de este calibre esté en manos de los gobiernos, ya que es información delicada que podría ser aprovechada por la corrupción, que sin escrúpulos ponga en venta dicha información o la utilicen con fines políticos.

Por mi parte, lo que les puedo comentar es que aunque esta ley muestra un avance firme en comisiones y se posiciona para ser la iniciativa estrella de la líder congresista; no dudo que podrían generarse molestias dentro de la burocracia estatal, sobre todo en los sindicatos, ya que implica un nuevo tema de capacitación y sacar de la zona de confort a algunos. Ante todo, el gobierno digital podría significar una nueva realidad cercana al taylorismo, en el cual la tecnología sería el verdugo de diversos puestos de trabajo, que traducido en finanzas públicas sería un alivio, pero que para las organizaciones de trabajadores se ha convertido en una amenaza.

Por cierto, a esta iniciativa se une el proyecto que presentó la también diputada de morena, Nadia Bernal Jiménez que busca regular y promover el uso de la firma electrónica, herramienta vital para el desarrollo de un gobierno digital.

Gracias al parlamento abierto, también nos enteramos de la propuesta del diputado Luis Zamora, que habla sobre establecer reglas y promover el homeoffice de los trabajadores de gobierno, con una reforma a la ley burocrática. La iniciativa destaca como la tecnología empleada en el teletrabajo implica una optimización del tiempo e incluso significa un ahorro en la economía de los trabajadores, la inclusión de personas discapacitadas y hasta la disminución de la contaminación.

Una propuesta que parece motivada principalmente por sumarse a esta “revolución digital” que pretende el Congreso del Estado, pero que ofrece certidumbre para aquella burocracia que a raíz del COVID-19 encontró un modelo más productivo de trabajo. El problema radicará en como la clase obrera de los poderes del Estado costeará los gastos que conlleva esta forma de empleo en casa, como electricidad, Internet, etcétera; si se definirá a través de los reglamentos internos o tendrán que destinar partidas presupuestales para lo propio. 

Por si fuera poco, durante la semana, también la tecnología tuvo un nuevo roce con la política que es de aplaudirse. El Instituto Estatal Electoral de Nayarit implementó por primera vez el uso de una urna electrónica, esto para el desarrollo de proceso electoral estudiantil. Un hecho que no es mínimo, puesto que son ensayos para el futuro próximo de las elecciones estatales que año con año luce más cercano, a pesar de que más de un “neoludita” muestra su total desconfianza al uso de esta tecnología en las elecciones, no vaya ser que se caiga el sistema.

EN DEFINITIVO… La pandemia ha jugado un papel clave en el sumergir de la población mexicana en las tecnologías de la información. El INEGI revela que en 2020, 84.1 millones de personas utilizaron Internet en el país. En Nayarit, el número de hogares con acceso a Internet incrementó un 35 por ciento de 2018 a 2020, forzado quizá por el confinamiento y las clases en línea, así mismo el 44.3% de los hogares nayaritas tienen una computadora y el 92 por ciento goza de un teléfono móvil (que posiblemente sea un dispositivo inteligente), por lo que la idea del gobierno digital no suena descabellada. El principal problema sería la desigualdad, ya que algunos municipios como Del Nayar y La Yesca hasta hace algunos años no contaban con acceso a Internet, la falta de infraestructura será un reto clave para hacer realidad este sueño tecnológico.

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