Rocío de emociones en poder judicial nayarita

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Por Rafael G. Vargas Pasaye

Desde la formación primaria nos enseñan que la división de poderes en México se divide en tres: ejecutivo, legislativo y judicial. El primero es personificado por el gobernante, por ejemplo presidente o gobernador, mientras que el segundo es por senadores y diputados. Sin embargo el tercero fue el que se robó la nota esta semana en Nayarit.

La cantada renuncia a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Nayarit del Magistrado Ismael González Parra era ya la confirmación de un rumor que venía desde hace días, y que se suma los diferentes frentes que ha abierto el gobierno estatal, y que se nota en el humor y quizá la salud del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero.

El médico de profesión no escondió sus emociones cuando en la opinión pública se señalaba complicidad de parte de integrantes del poder judicial para favorecer a integrantes del gabinete del ahora exgobernador Antonio Echevarría García, en particular en el caso del extitular de Movilidad, Luis Alonso Tahuahua, por su cercanía, al igual que el magistrado González Parra con el extitular de la Secretaría General de Gobierno Jorge Aníbal Montenegro Ibarra, quien luego de un posteo donde se refería a su amigo como “hermano” bajó la cortina de sus redes sociales.

Esto aceleró los planes para el relevo en la presidencia del poder judicial, y se enfocaron los reflectores en una mujer para tomar las riendas, siendo la electa por unanimidad de sus pares la magistrada Esther Rocío González García, quien con una sobriedad que se agradece, hizo en su discurso de toma de protesta diversos guiños que debemos reconocerle.

Primero el aplauso que pidió para su antecesor, que parece se olvida muy pronto, tomó las riendas en un momento complicado, justo cuando a quien ocupaba su lugar lo detenían para procesarlo y hoy siga tras las rejas; luego en ratificar su responsabilidad y compromiso “de hacer de la suma una constante en las actividades cotidianas de la institución”, y cómo no iba a ser así si ella proviene de ese universo, desde las fuerzas básicas hasta ahora el debut en grandes ligas, desde hace más de 30 años que conoce los pasillos de la institución.

Y por supuesto, en el que significa que las mujeres ahora estén encabezando los espacios de poder, ya en el Congreso, alcaldías, Senado, y muy pronto en la máxima casa de estudios estatal. No cabe duda, como dijo Elvia Aldara Zápari Esparza, la primera mujer en ocupar ese espacio de 1994 a 1995 en una entrevista realizada por Arturo Guerrero, que la magistrada presidenta Rocío “se lo merece, conozco su carrera, yo estuve en el Tribunal cuando ella trabajaba. Es una persona muy dedicada y honesta, y sabe hacer las cosas. Definitivamente tiene muy buena carrera judicial. Me da mucho gusto que una mujer con carrera judicial asuma el Poder Judicial”.

Ahora González García tiene la tarea de modificar el rostro y quizá la dinámica del poder judicial, que va desde la comunicación, la relación con los otros poderes, el acceso a la información y la transparencia, hasta su trabajo más cercano con la ciudadanía, que es impartir justicia. Lo cierto es que generó su llegada un rocío de emociones.

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