La vida cotidiana

“Lo cotidiano, es un adjetivo. El cual se emplea, para referirnos a lo que ocurre a diario o habitualmente”. Estudios sobre el lenguaje.

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Por Juan Alonso Romero

En la vida diaria, en los países de América Latina, estamos acostumbrados a muchas variantes de lo cotidiano. Durante un largo periodo de nuestras independencias, vivimos las luchas por el poder con las armas, a través de golpes de Estado. Sucedió en la Independencia, en la Reforma y en la Revolución, con Victoriano Huerta y con el asesinato de Venustiano Carranza. En la era moderna en México, ha habido muchos comentarios de presidentes, que tuvieron en sus mentes la reelección, en la etapa post revolucionaria. Algunos otros, la han buscado imponiendo sucesores que pensaron que serían “a modo para u proyecto”. Eso ha sucedido en la vida cotidiana social y política. Aún hoy, hay comentarios sobre esta posible cotidianidad: a nivel de Municipios, Estados, e incluso en lo Federal. Al menos, lo analizan y comentan los medios nacionales, aún hoy en día, en no pocas ocasiones. 

EN LA RELIGIÓN 

Desde la época de la Inquisición, nos llegó como una cerrazón religiosa diaria, cotidiana, la Inquisición. Revestida de intolerancia religiosa, prejuicios, primitivismos y negaciones de los mínimos derechos humanos. Eso no se ha terminado de finiquitar. Hasta hace poco, teníamos dirigidos por los líderes religiosos, letreros en las puertas de las casas que decían: “Este hogar es católico. No admitimos propaganda protestante”. Aún en todas las religiones, hay gente fundamentalista y fanática, que discute y señala: “mi religión es la verdadera”. Esa cotidianidad en lo religioso, nos polariza y nos divide. 

EN EL DEPORTE 

En el deporte, confundimos cotidianamente, afición con fanatismo. Volviendo a este último, tan aferrado y enajenante, que, de manera cotidiana, nos lleva a la violencia en los estadios. Como fuera de ellos, entre aficionados de equipos en competencia. Donde hemos tenido heridos graves y hasta muertos. Eso lo vemos en todo el mundo. Además de manera cotidiana, los padres afectos a un equipo deportivo, desde pequeños, etiquetan y enajenan a sus hijos. Los uniforman, los llevan a ver los partidos, o los ven por televisión y no les informan que en el deporte se gana o se pierde. No, siempre encuentran algún motivo, para inventar un “fraude” en contra de su equipo predilecto, si es que perdió. 

EN LO POLÍTICO 

En los países civilizados y democráticos, es cotidiano que los partidos políticos pacten y generen gobiernos de coalición. Que se confronten en una elección en primera o en segunda vuelta y que no tomen calles, ni instalaciones, ni aeropuertos, ni edificios, asumiendo un fraude, si es que perdieron. En América Latina y en México particularmente, esto es una práctica cotidiana: el ignorar el fallo del Árbitro establecido por la ley. 

EN LA VIDA DIARIA 

 Nos daña mucho el pensar que “el poder es para enriquecerse”. Que “el que no tranza, no avanza”. Que el poder es para imponer la opinión personal, en lugar de imponer el mandato de la ley. Hacer esto, nos lleva a los callejones que también son cotidianos: de la impunidad, la inseguridad, la corrupción y de la violencia, que ya nos están dañando seriamente. A la tentación de pretender que al tener el poder, somos dueños de la verdad. El ver a los partidos de oposición, que son equilibrios indispensables en las democracias, como “enemigos irreconciliables”. Como los males a erradicar, con tal de que gane nuestro proyecto y nuestro partido. 

LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD PÚBLICA 

En verdad, lo cotidiano – quotidianus, del latín – es para el ciudadano, la familia y el tejido social, la paz y la tranquilidad pública. La vida diaria de salir y regresar a casa con bien. De trabajar, comerciar, viajar y hacer trámites, con seguridad. De que se respeten vidas, bienes, posesiones, propiedades, profesiones y actividades de todos. De quien aún no ha nacido, de los bebés, los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres, amas de casa y personas de la tercera edad. 

CRECIMIENTO Y DESARROLLO 

Todos los pueblos de la tierra, sin excepción, quieren un espacio donde vivir y prosperar en paz. Libres de corrupción, criminalidad, acosos, violaciones, homicidios, feminicidios, infanticidios, fratricidios, parricidios. Todos los 365 días del año, en toda la cotidianidad de sus vidas. Con autoridades sujetas al Estado de Derecho. Al margen de arbitrariedades, abusos o imposiciones cotidianas. Sin riesgos en las calles, en camiones, en zonas urbanas y rurales. Con un alto total a fraudes, robos, cobros de piso o secuestros reales o virtuales. Piden que cotidianamente haya planes de gobierno, que permitan el crecimiento y el desarrollo de la economía. Para fortalecer el empleo y la calidad de vida de los ciudadanos. 

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