Por Pablo Hernández | Diego Mendoza

El estrés te consume, sientes que no puedes más, sacas un cigarrillo de la caja, lo enciendes y le das una calada, te relaja hasta que, te lo terminas y de pronto, tienes la necesidad de prender uno más.

La nicotina produce efectos placenteros en el cerebro, pero son temporales, cuanto más fumas, más nicotina necesitas para sentirte bien y cuando tratas de detenerte comienzas a experimentar cambios mentales y físicos desagradables. La abstinencia comienza a consumirte.

Desde 1987 la Organización Mundial de la Salud (OMS) optó por celebrar el Día Mundial sin Tabaco todos los 31 de mayo y desde entonces se conmemora año con año con la finalidad de concientizar a las personas sobre el riesgo del consumo excesivo de esta planta, pero no fue hasta 2003 cuando los miembros de la OMS votaron por unanimidad el convenio marco para el control del tabaco; México fue el primer país latinoamericano en aprobarlo.

En México, la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2018, contabilizó un total de 16 millones 124 mil 167 fumadores activos, de los cuales un millón 304 mil 060 eran menores de 19 años de edad.

Así mismo, del total de población consumidora de tabaco se estimaba que 43 de cada 100 fumadores registrados lo hacen de forma diaria. La mayor parte de los fumadores en México son hombres menores de 40 años de edad, que consumen en promedio alrededor de siete cigarrillos por día.

Es común ver en espacios públicos el consumo de estos productos que el fuego incinera de forma lenta los múltiples químicos que contienen los cigarrillos y que se disipan en los humos que para algunos son placer y para otros, molestia. De la misma manera, sus consumidores ven como se escapa su vida por males asociados al consumo en exceso, como enfermedades pulmonares o cardíacas, cáncer de pulmón, derrame cerebral y neumonía.

En 2018, el Instituto Mexicano del Seguro Social publicó un comunicado en el cual revelaba que cada hora fallecían seis personas por causas asociadas al tabaquismo; además de revelar que tan solo en 2017 se registraron 310 mil nuevos casos de enfermedades asociadas a la adicción del tabaco.

En el caso de Nayarit, estado tabacalero por tradición, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) estimaba en 2017, un total de 102 mil fumadores, lo que equivalía a poco más del 12 por ciento de la población en aquel momento.

La mayoría de los nayaritas promedian un consumo de ocho o nueve cigarros al día, y aquellos que consumían tabaco de forma diaria empezaron en una edad promedio de 19 años en el caso de las mujeres y 18 en el caso de los hombres.

Sin embargo, el principal problema que detectaron los especialistas dedicados a realizar esta encuesta, fue la prevalencia de los nayaritas a la exposición de humo del tabaco.

Nayarit destaca como una de las entidades con mayor exposición al humo para los no fumadores; sobre todo en los bares y restaurantes de la ciudad donde la prevalencia es alta. No obstante, la prevalencia de los llamados fumadores pasivos, muestra preocupantes cifras altas en escuelas y transporte público. El lugar de trabajo y los hogares son otros espacios donde comúnmente los cigarrillos contaminan el ambiente.

Ante esta situación, el 92.8 por ciento de la población nayarita apoyaba la aplicación de la Ley de Espacios 100% libres de humo de tabaco, la cual finalmente entró en vigor a nivel nacional en el año 2018.

Actualmente, el Gobierno Federal mantiene una campaña para desincentivar su consumo que va más allá de contrapublicidad; también cada año desde el 2007 se eleva su precio a través de impuesto, con la finalidad de que menos personas obtén por este vicio, mismas que le han generado un reconocimiento por parte de la OMS en este 2022.

Sin embargo, este no es el único problema de salud que actualmente enfrenta las autoridades en torno al consumo de nicotina. En Nayarit, en 2017, se estimaba que solo cuatro de cada 100 nayaritas habían consumido alguna vez cigarro electrónico; cifras que probablemente hoy en día se han multiplicado.

Hace unos días, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios emitió una alerta máxima contra el consumo de estos productos que, aunque se mostraron como una alternativa para el consumo de tabaco en cigarrillo, los estudios generados señalan también su perjuicio a la salud, sobre todo en la juventud.

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