Víboras | Dramática caída en los índices de seguridad

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La percepción de seguridad no solamente cayó en Puerto Vallarta, –desgraciadamente– sino en todo el país.

Siempre estamos diciendo que los índices, que las sumas, que las restas, pero por infortunios de la vida están cayendo dramáticamente. 

EN VALLARTA CAÍMOS

Lo que antes presumíamos como un logro hoy en día ya no lo es. Me explico: en marzo de este mismo año, teníamos una percepción de ser una de las ciudades con mayor índice de seguridad, 8 de cada 10 vallartenses estaban satisfechos con los niveles, sin embargo, algo sucedió que en junio de este año ya no fue lo mismo, hoy en día cuatro de cada diez siente que ya no se le está dando la misma atención. 

Pero que está pasando en realidad. La explicación puede provenir desde las mismas entrañas de la Comisaría de Seguridad Pública vallartense. Ya no se siente el mismo ambiente de trabajo que hace años.

“NI A LAS BALAS, MENOS A LOS GOLPES”

Hoy en día pareciera que cada quien jala por su lado, director y subdirector y que no están trabajando coordinadamente.

Va a ser muy difícil que recuperemos los niveles de la seguridad que teníamos antes.

La policía la dirigían el teniente coronel Gildardo Bravo Ochoa y el subdirector era el capitán Manuel Alcalá Candela, se notaba la seguridad, aunque hubo episodios de inseguridad eran pocos en realidad.

Podías salir a la calle sin ningún temor. Estaba Manuel Santana como director, o cuando dirigió la corporación Alfredo Bishop Montoya, que –personalmente– atrapó a los asaltantes de la Coca Cola junto con Ramiro Rangel Barragán y José Luis Arzeta, que en paz descanse. Era un comandante que no le “tenía miedo ni a las balas ni a los golpes”, puro “entrón”.

YA NO ES NOTICIA

Pero que está pasando en Puerto Vallarta: han habido más robos a casa habitación, los robos de vehículos son prácticamente cosa de todos los días, ya ni digamos los asaltos a tiendas de conveniencia, como Oxxos o Kioscos, porque ya ni denuncian, es más, ya no es noticia, así de simple.

La desaparición de gente aún con los actuales niveles, desaparece un muchacho hoy y mañana también.

EL CASO DE SUSANA

Lo que le sucedió a Susana Carreño, –como aquí lo dijimos fue un atentado– directora de noticias de Radio Universidad, no fue casualidad; trataron de matarla y los culpables no están en la cárcel. Eso, entre otras cosas, puede ser un detonante muy potente para que los índices de seguridad –en estos momentos– estén por la calle de la amargura.

¿LA CIUDAD MÁS AMIGABLE?

Es tiempo de que se faje la autoridad los pantalones y vean que vivimos en un Puerto Turístico y aquí deben de haber todas las medidas de seguridad. Dónde quedó aquel eslogan de “la ciudad más amigable”, por lo visto perdido en el cajón de los recuerdos.

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