Por Oscar Verdín Camacho

Un muchacho que en la adolescencia empezó a consumir drogas compareció este jueves ante un juez de Control en Tepic y, previamente, se le vio caminando por los pasillos del Centro Regional de Justicia Penal en compañía de una señora: su mamá.

Ya dentro de la sala de audiencias fueron separados: él, Domingo, como imputado de violencia familiar y ella, Pastora, como víctima de insultos y hasta empujones.

Ambos nombres no corresponden a los reales.

El joven fue vinculado a proceso por el probable delito de violencia familiar por hechos ocurridos el año pasado, e inmediatamente después empezó un debate sobre si cabía en ese momento lo que la señora planteaba e, incluso, llevaba en documento ante notario público: otorgar el perdón a su hijo.

El individuo se encuentra desde hace tiempo en un centro de rehabilitación y ahí continuará durante las próximas semanas.

La situación del perdón no cabría en ese momento porque no estaban reunidos los requisitos, como por ejemplo la reparación del daño.

Además, se explicó a la mujer que aunque fuera aceptada la suspensión condicional del proceso penal mediante el perdón, ello obligaría a recibir apoyo psicológico durante al menos seis meses, tanto su hijo como ella.

La señora le dio especial importancia al hecho de que su descendiente esté en rehabilitación, además de que, insistió, son familia.

Otro pariente cercano manifestó durante la integración de la carpeta de investigación que el comportamiento agresivo está ligado al consumo de drogas desde la adolescencia.

Si mamá e hijo llegaron juntos a la audiencia, igual se retiraron.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com

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