Por José Luis Olimón Nolasco

En días relativamente recientes —el 27 de julio, para ser preciso— el INEGI dio a conocer los resultados preliminares de las estadísticas de defunciones registradas el año 2021 en nuestro país.

Tal como lo señala el Instituto, “Los datos que integran la estadística la suministraron 5 244 fuentes informantes. La información definitiva, que se publicará en octubre de 2022, se obtiene de la confronta con la Secretaría de Salud para cuatro grupos: defunciones maternas, muertes de menores de cinco años, agresiones (presuntos homicidios) y las provocadas por causas sujetas a vigilancia epidemiológica (incluyen las que causó la COVID-19)”.

Probablemente, el dato más relevante presente en estos resultados preliminares sea este: “Durante 2021, en México se contabilizaron 1 117 1671 defunciones registradas. Estas se obtuvieron a partir de los certificados de defunción suministrados por las oficialías del Registro Civil y los Servicios Médicos Forenses”, al que se puede anexar el siguiente: “La tasa de defunciones registradas en 2021 por cada 10,000 habitantes fue de 88, superior en dos unidades a la información definitiva del año anterior”.

El siguiente dato relevante presente en estos resultados preliminares, tiene que ver con el exceso de mortalidad ya que permite estimar —todavía de manera preliminar— el número de muertos derivado de la pandemia de la Covid-19.

A este respecto, en el comunicado de prensa del INEGI, se lee: “De acuerdo con la información registrada durante el periodo de 2015-2019, de enero de 2020 a diciembre de 2021 se esperaba un total de 1 490 356 defunciones por canales endémicos y de 1 557 897 defunciones por el modelo cuasi-Poisson: ocurrieron 2 189 627”.

Y, en el párrafo siguiente: “Con base en estos resultados es que se tiene un exceso de mortalidad, por todas las causas, de 699,271 con las estimaciones de canales endémicos y de 631,730 mediante el modelo cuasi-Poisson. Esto representa un exceso de 46.92 y 40.55 %, respectivamente”.

Este dato del exceso de mortalidad —que disparó la tasa de defunciones por cada 10,000 habitantes de un aumento de 52 a 59 entre 2012 y 2019 a 86 y 88 en 2020 y 2021 respectivamente— conduce, de manera casi directa, a confirmar la estimación que la Organización Mundial de la Salud hizo el pasado mes de mayo, de acuerdo con la cual en 2020 y 2021 habría habido en México un exceso de mortalidad ligado a la Covid-19 de alrededor de 626,000 personas, número en que se incluyen personas que fallecieron directamente por la enfermedad, por comorbilidades o por interrupciones de la atención médica derivados de la pandemia.

Obviamente, estos datos casi duplican el número de defunciones reconocidos oficialmente por la Secretaría de Salud al 8 de agosto de 2022: 328,400.

Es verdad que este fenómeno no es privativo de nuestro país, ya que la OMS estima que el número de defunciones causadas, directa o indirectamente, por la Covid-19 en 2020 y 2021 ascendería a cerca de 15 millones de personas, un número de más del doble de los decesos por Covid-19 notificados oficialmente a ese organismo internacional, que asciende a 6.2 millones.

Sin embargo, esto no significa que el exceso de mortalidad en nuestro país no sea relevante ya que —siempre de acuerdo con la información de la OMS— el 68% del exceso de mortalidad se concentró en solo 10 países [India, Rusia, Indonesia, Estados Unidos, Brasil, Perú, Turquía, Egipto, Sudáfrica y México].

En este orden de cosas, entre los casos más significativos, se puede mencionar a la India, país en el que el exceso de mortalidad se calcula en 4.7 millones de personas, siendo que solo se reportaron poco más de medio millón de personas que habrían fallecido a causa de la pandemia.

Volviendo a los datos del INEGI sobre las defunciones en nuestro país el año 2021, se pueden encontrar ahí, entre mucho otros, los que tienen que ver con las diez principales causas de muerte.

En números totales, las enfermedades del corazón [226,703], la Covid-19 [224,239] y la Diabetes mellitus [142,546] fueron las tres causas principales de muerte en nuestro país, si bien se puede observar que en el caso de los varones la Covid-19 fue la causa principal [seguida de las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus], mientras en el caso de las mujeres, las enfermedades del corazón fueron la principal causa de muerte, seguida por la Covid-19 y la diabetes mellitus.

Retomando la perspectiva de la Covid-19, se puede observar que esta se ubica como la primera causa de muerte en los grupos de edad de 35 a 64 años y en segundo en el grupo de 25 a 34 años.

A nivel de entidades federativas, entre los datos de la tasa de defunciones por Covid-19 se muestran diferencias notables entre la Ciudad de México, con una tasa de 33 defunciones registradas por esa causa y el Estado de Chiapas con una tasa de 5 defunciones registradas por Covid-19. En Nayarit, esa tasa se ubicó en 16, un poco por debajo de la tasa nacional, que fue de 18 defunciones por cada 10,000 habitantes.

En cuanto a los datos desglosados por sexo, los porcentajes están lejanos de la igualdad, ya que, del total de defunciones atribuidas a la Covid-19 [224,239], el 60.9% correspondió a varones [136,778] y el 39% [87,456] a mujeres.

Atendiendo a los grupos de edad, los grupos más afectados por la pandemia fueron el de 65 y más que rebasó los 100,000 fallecimientos y el de 55-64 que superó los 50,000. En contraste, las personas de menos de 24 años fallecidas por esa causa, apenas superaron las 2,000.

Otros datos relevantes que ofrece este informe del INEGI tienen que ver con el homicidio como la primera causa de muerte en los grupos de edad de 15 a 24 y de 25 a 34 años, pero eso será tema para otras “palabras”…

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