Por Julio Casillas Barajas

A veces los gobiernos se comportan indiferentes y hasta irresponsables en el tratamiento de aspectos que van dejando ‘para el último’ sin pensar que esas omisiones pueden provocarles terribles dolores de cabeza al dejar sus mandatos. Un problema que deberá atenderse de la manera más pronta posible es el que deriva en el penal de Tepic. Muchos no conocemos a fondo los pormenores de la vida al interior del CERESO local, pero sí hemos oído  por referencias de  amigos de los internos, que la vida dentro  de ese reclusorio no solo es complicada, sino peligrosa. El penal de Tepic ya tiene su triste y negra historia. Recordemos la historia de Ruperto Beltrán Monzón y pocos se acuerdan de lo ocurrido en 1989, en el caso del celebérrimo “Zorrazo”.

MALOS RECUERDOS

Refresquemos la memoria recordando el caso de Beltrán Monzón. Los hechos se registraron en 1965 y salieron a relucir fusiles M-1. Aunque existen diferentes versiones, Ruperto Beltrán Monzón logró ser rescatado del penal de Tepic, hasta en un helicóptero. Los hechos ocurrieron según una de esas versiones, el 16 de septiembre de 1965 a las 14:45 horas y al parecer la penitenciaría era vigilada por unos 10 custodios que debieron enfrentar el fuego desatado por un comando armado con fusiles semiautomáticos M1. El grupo de pistoleros logró rescatar a Beltrán Monzón y a un grupo de unos 20 internos que lo “protegieron” con sus cuerpos, o sea que fueron usados como escudos humanos. La historia de Ruperto Beltrán Monzón resulta por demás interesante dado que esos hechos ocurrieron poco tiempo después de que el penal de Tepic había iniciado a operar. El nombre de Beltrán Monzón se asocia (supuestamente) con la aparición de las mafias que hoy han evolucionado de manera preocupante. Tiempo antes de que se registrara este hecho, Beltrán Monzón había sido responsabilizado por asesinar a un policía federal de caminos allá por el rumbo de “El Rodeo”,  a la salida de la capital del estado. Resulta interesante conocer la historia de Beltrán Guzmán, aunque lo que tiene el mayor interés en este caso es que para esas fechas ya se encontraba el penal de Tepic funcionando en la capital del estado.

MÁS DE MEDIO SIGLO EN EL MISMO LUGAR, CASI FRENTE A LA UAN

Ha transcurrido más de medio siglo de que el penal fue construido por Francisco García Montero, inaugurado por Julián Gascón Mercado y bautizado con sangre y fuego por Ruperto Beltrán Guzmán. Y ahí sigue, al modo de la puerta de Alcalá, solamente que los años no han pasado en balde y las cosas han cambiado dentro y fuera de ese centro de reclusión. Entonces, fue en 1965 el año en el que se registra una fuga realizada a sangre y fuego. Un año después (1966), en el mismo período de gobierno en el que Ruperto Guzmán había sido centro de la atención de los hechos sangrientos, Julián Gascón Mercado creaba el Patronato de Ciudad de la Cultura, precisamente para construir frente a las instalaciones de la penitenciaría una Universidad, la UNINAY, la UAN tan famosa.

Es hasta 1969 cuando Gascón Mercado decreta la creación de la Universidad de Nayarit, la UAN y naturalmente, la sede sería la Ciudad de la Cultura, frente al penal de Tepic. De acuerdo a nuestra opinión, quizá la penal no debió haberse construido en ese lugar, o quizá la Ciudad de la Cultura no debió haberse instalado en ese sitio. El caso es que hoy el penal de Tepic se localiza en un lugar en el que operan numerosos centros educativos y habitan miles de tepicenses en colonias de alta densidad de población.

EL CERESO, OLLA DE PRESIÓN

Ha transcurrido mucho tiempo de los hechos sangrientos en los que el actor central fue Ruperto Beltrán Monzón y más de medio siglo de que la Universidad fuese creada. Sin olvidar el terrible “Zorrazo” en que hubo muchos hechos mortíferos a la luz de un intento de fuga al interior del penal. Hoy resulta “aceptable” la presencia de la Ciudad de la Cultura en plena ciudad de Tepic, pero NO la presencia de un penal en el que se han registrado numerosos hechos trágicos que han costado la vida de decenas de personas.

Además, el penal de Tepic está presente en la memoria de la población por los hechos sangrientos ocurridos en 1989. Deben ahondarse las discusiones ocasionadas por la urgente necesidad de realizar fuertes inversiones de parte del gobierno federal para hacer otro centro penitenciario parecido al ubicado en El Rincón: el CEFERESO.

CONGRUENCIA Y DECISIÓN

El penal de Tepic YA NO DEBE estar donde hoy se localiza, ni el penal federal de El Rincón debe mantenerse en el lugar dada su cercanía con la mancha urbana. El caso que se recuerda de Ruperto Beltrán nos deja en claro que esos lugares representan un peligro para la población. Más de medio siglo de que el penal de Tepic se puso en funcionamiento y se registraron hechos de violencia teniendo como causa la presencia de personas ocupadas en el tráfico. Hoy ese problema ha crecido exponencialmente en el país y en el estado y por tanto se requiere de políticas que no empeoren los problemas de seguridad.

En México  se han realizado reformas de importancia en materia penal. No obstante, esas reformas no parecen haber considerado esa parte que ya es una complicación en todo el país y que se refiere al plano del sistema carcelario. La Comisión Estatal de Derechos Humanos se hace de la “vista gorda” y no insiste en su recomendación para que se generen nuevas condiciones de reclusión en el estado. La CEDH debe saber que existe autogobierno (imperante en el Penal de Tepic) y que persiste la sobrepoblación del mismo y a otros vicios visibles y ocultos.

Esperemos que se aprenda del pasado, para no repetir las partes más negras de esa historia.

URGE UNA NUEVA PENAL EN UN SITIO DONDE LA SOCIEDAD NO PELIGRE.

EXCELENTE SEMANA.

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