Fruto del esforzado trabajo partidista, es alcaldesa Elsa Nayeli Pardo Rivera

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Por Oscar González Bonilla

Elsa Nayeli Pardo Rivera logró en 2021, por votación mayoritaria, la presidencia municipal de Ixtlán del Río, cobijada por el Partido Acción Nacional, pero además llegó a la diputación en la trigésima primera legislatura del Congreso del Estado avalada por un gran esfuerzo personal de participación política que tuvo principio en lides estudiantiles.

Nació justo hace 34 años en Ixtlán del Río en el seno de una familia de clase trabajadora. Sin muchos apuros, pero sí con enorme dedicación cursó sus estudios obligatorios por ley en las escuelas Margarita Maza de Juárez, Narciso Mendoza, Amado Nervo y CBTIS 27.

De profesión es abogada por la Universidad Autónoma de Nayarit. Hizo estudios de Derecho en la Extensión Académica del Sur de esa institución, pero además alcanzó el grado de maestría en derecho procesal penal por el Centro de Estudios de Posgrado en Tepic.

Sus padres son María del Socorro Rivera Topete y Juan Carlos Pardo Flores, ella oriunda de Guadalajara, Jalisco, él de Ixtlán del Río, matrimonio que ha procreado cuatro mujeres y un varón, nombrados Mayra Verónica, Brenda Griselda y Miriam Nayeli (estas gemelas, o cuatas, como ella les dice) y Jesús Juan Carlos, todos de apellido Pardo Rivera.

Su padre es de oficio contratista, es decir, hacedor de obras por contrato, el que desde joven ha trabajado para convertirse en sostén económico de sus padres y hermanas. Posteriormente integró su propia familia, y aunque no tiene profesión alguna ha acumulado enorme experiencia en la construcción de obras, esmerado en hacer su trabajo lo mejor posible le ha valido reconocimiento de mucha gente.

Su madre María del Socorro, según su emocionado decir, es una mujer luchona, que hace todo lo posible para alcanzar sus objetivos. Por ello fue que a los 42 años de edad logró obtener el título de maestra al cursar estudios en la Universidad Pedagógica de Ixtlán, aunque más que ejercer la profesión dedicó su tiempo a cuidar sus cinco hijos con maternal interés.

“A ellos he aprendido a ser esforzada. Son ellos parte de una familia humilde y de buen corazón, muy querida en Ixtlán, que, si han alcanzado un lugar en el estrato social de nuestra comunidad, ha sido con base en trabajo con perseverancia. Yo me siento muy orgullosa de ser hija de ellos”, lo expresa la hoy alcaldesa panista con firme convicción.

Relata que durante la mayor parte de su vida fue nombrada Carla en lugar de Elsa Nayeli por los habitantes de Ixtlán que así la conocieron. Ello se debió a que al ser bautizada en la iglesia católica sus padres decidieron registrarla con los tres nombres: Carla Elsa Nayeli, pero al acudir al Registro Civil presentaron una niña viva que decidieron ponerle por nombre Elsa Nayeli, mismo que se asienta en todos los documentos oficiales.

Cuando realizó campaña en 2011 para regidora con el interés de integrar el Cabildo del Ayuntamiento de Ixtlán del Río que presidió por segunda vez el panista Salvador “El Chato” Muñoz en el periodo 2011-2014, le costó trabajo posesionarse entre los electores de la demarcación porque como Elsa Nayeli no era muy conocida, más bien como Carla. Pese a ello ganó en las urnas.

Indago entonces si profesa la religión católica. Su respuesta es afirmativa. Es en este momento cuando suelta un dato, para ella curioso, que tiene que ver con que su padre es católico y su madre cristiana. Me sorprende, y de botepronto pregunto que, si por ese hecho hay desavenencias en la familia, tomando en cuenta que la mayor parte de los conflictos en el mundo que derivan en guerras, tienen su génesis en problemas religiosos.

Ríe. Explica que la familia de su padre es la fundadora de las peregrinaciones de Ixtlán a Talpa para venerar la virgen de aquel pueblo del Estado de Jalisco. Caminata que realizan ininterrumpidamente desde hace 39 años. Mientras tanto la familia de su madre es cristiana. Este acontecimiento no representa división entre la familia, mucho menos altercados, sino que hay completa adaptación y, lo más importante, respeto a la fe. Pero además Elsa Nayeli atribuye a la paz el hecho de que doña María del Socorro no ha sido cristiana toda su vida sino de unos años para acá.

Fue en su época de universitaria cuando Elsa Nayeli alcanzó la sobresaliente representación de Coordinadora de la comunidad estudiantil de la Unidad Académica de Derecho. Representó la plataforma de lanzamiento para su incursión en política.

Elsa Nayeli como activista participó por vez primera en campaña política de un candidato, lo fue en 2008 cuando Héctor Javier Sánchez Fletes apodado “Managüito” fue abanderado de Acción Nacional para competir por la presidencia del Ayuntamiento de Ixtlán del Río, misma que ganó con buena diferencia de votos por su amplia popularidad, por tanto, gobernó de 2008 al 2011.

Por méritos en campaña en esta última administración municipal le habían prometido la sindicatura, pero por no poseer credencial de elector esta oportunidad se le fue de entre las manos. Dice que para obtener la mica hizo el trámite, pero le llegó a destiempo. Ante la imposibilidad, sus padres sin embargo la alentaron con la idea que vendría al futuro algo mejor para ella.

Aunque al triunfo “Managüito” tenía para ella un cargo de mayor jerarquía, Elsa Nayeli pidió la ubicaran en el Registro Civil, dependencia donde le dieron el puesto de auxiliar no de directora. “Ganaba poco, pero trabajaba en un ambiente muy agradable, más cuando existía un permanente contacto con la gente, porque mucho me gusta ser útil a las personas”.

A la vez que laborada continuaba sus estudios universitarios, salario con el que solventada costos de la carrera de Derecho. En ese tiempo salía de su casa a las siete de la mañana y regresaba doce horas después.

Junto con nueve compañeros fue despedida Elsa Nayeli de su cargo en la administración municipal de Managüito, pues sin consentimiento de éste se integraron al trabajo de campaña del candidato, también del PAN, a la alcaldía del lugar, Salvador “El Chato” Muñoz. A ella causó extrañeza porque ambos personajes militaban en el mismo partido, sin embargo, desvela que hubo fuerte división entre ellos.

Busca entonces ser dirigente de Acción Juvenil del PAN en su solar natío, y lo logra. Con esa investidura comanda brigadas de jóvenes para realizar un intenso trabajo de proselitismo en la campaña de “El Chato” Muñoz, quien finalmente ganó las elecciones en 2011. Por esto y más acciones a favor del PAN, la dirigencia de este posó su mirada en la figura de Elsa Nayeli para la candidatura a regidora. Aunque tenía la idea que esa posición es para personas de mayor de edad, tomó el reto de ser candidata y posteriormente el de ser regidora a los 23 años de edad, pues ganó la elección en su demarcación al tres por uno.

Considera que como regidora hizo un buen papel, gestionó obras, realizó con éxito intensa labor de gestoría siempre al lado de la gente, en permanente búsqueda de activos que proporcionaran mejores condiciones de vida para los ixtlenses. Dice que su labor en beneficio de la colectividad fue infatigable. “Fui regidora que siempre dio la cara a las peticiones de la gente y, por supuesto, a la mayoría de estas se les encontró solución”.

Aun su belleza de reina de las fiestas patrias, la diputada Elsa Nayeli confiesa ser muy tímida. Por inercia coloca su mano derecha en mi brazo muy cerca del hombro, y la siento tan fría como hielo.

Pregunto por qué decidió ingresar al PAN. La respuesta es de bólido: “Por antipriista”.

Sin embargo, explica que la vocación panista es heredada por generaciones, partiendo de sus abuelos. “Yo me identifico con el partido, me gusta su ideología, sus principios de doctrina, incluso con sus colores. Estoy muy contenta de la militancia en el PAN, partido que no cambiaría por nada del mundo”. Es más, sin mucho pensarlo suelta que es admiradora de Vicente Fox.

Elsa Nayeli hizo campaña como candidata del PAN a diputada por el décimo tercer distrito electoral local que comprende los municipios de Ixtlán y Amatlán, pero perdió la elección muy a pesar que afirma que la mayoría de los votantes ixtlenses aseguraban a pie juntillas que ella sería la triunfadora. Pero mediante acción jurídica reclamaron la sobrerrepresentación del PRI en la trigésima tercera legislatura, por tanto, le dieron gane al PAN y correspondió a Elsa Nayeli lograr una curul por la vía de la representación proporcional.

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