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El Nuevo Modelo de las Finanzas Públicas

“Nada está construido en piedra; Todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuera de piedra”. Jorge Luis Borges

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Por Ernesto Acero C.

El Gobernador de Nayarit Miguel Ángel Navarro se ha propuesto darle un golpe al timón de las finanzas públicas. Se dice fácil pero no lo es. Las nuevas coordenadas son transparencia, racionalidad, austeridad, honestidad y compromiso social. Estos ejes son parte de un modelo general que procura el bienestar general, conforme lo dicta esa enorme elegía llamada Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El modelo de finanzas públicas que se deja atrás, es el de la irracionalidad deudópata, de la opacidad y deshonestidad cleptócrata, de la locuacidad irracional, del dispendio grotesco. Es fácil decirlo, pero manejar las finanzas públicas en el nuevo orden, exige cargar con las consecuencias de un pasado que crucificó los recursos presupuestales. Ese pasado logró cebarse en algunas áreas sensibles, como en el caso de la Universidad Autónoma de Nayarit, donde hay detenidos y hasta desaparecidos. El cambio requiere ser radical.

Procede una breve digresión. Dado que la naturaleza del gobierno es fundamentalmente política, es necesario que cuando actúe lo haga privilegiando el sentido social de sus acciones. Si la empresa privada privilegia la ganancia y la concentración, el gobierno debe privilegiar la contribución y la equidistribución. La empresa privada es legítima, es justa, necesaria y puede ser solidaria, pero no deja de ser un acto concentrador dada la naturaleza misma de los procesos de acumulación. La función del gobierno contribuye a la generación de equilibrios, para que nadie carezca, al menos, de lo estrictamente necesario.

Del anterior razonamiento, podemos concluir que las finanzas públicas fueron manejadas con criterios patrimonialistas. El desmedido amor por el dinero público llevó a endeudar al estado de manera escandalosa. Ahora, los cambios se complican, dado que el gobierno debe responder s sus obligaciones de pago ante instituciones financieras. El manejo de las finanzas públicas cambia y a la vez se debe cumplir con las obligaciones como pago de nómina, gasto operativo, y demás. Cambiar, en este caso, semeja el cambio del neumático a un automóvil, pero sin que este deje de correr.

Esos cambios han requerido el conocimiento de los diversos instrumentos para controlar un gasto público que requiere robustecerse para cumplir con su objetivo esencial: contribuir al bienestar general de la población. Ese conocimiento y habilidad en el manejo financiero, lo ha demostrado el titular de las finanzas del estado, Julio César López Ruelas. Con inquietudes políticas, el funcionario sabe que el gasto público tiene el poder de influir en la dinámica económica con efecto contra cíclico. Días antes de asumir el cargo, luego de que había sido anunciado su futuro nombramiento, lo encontré y le expresé mi congratulación por su futura responsabilidad, aunque le comentamos que no se había ganado la rifa del tigre, sino de todo un zoológico.

¿En qué consiste la complejidad de su tarea? Consiste en la reinvención (en este caso, en el regreso a los cánones constitucionales) del gasto público. Al poder contra cíclico del gasto gubernamental se ha referido el Gobernador Miguel Ángel Navarro, porque conoce la historia del estado y porque sabe que rumbo debe darle al gasto público.

El estado entró a una fase de endeudamiento patológico que ahora le reduce el margen de maniobra financiera al gobierno. Las finanzas públicas siempre estuvieron atadas solamente a lo que el gobierno federal tuviera a bien destinar, sin esforzarse por negociar mayores ingresos. Esas mismas finanzas públicas han estado atadas históricamente a vicios que le afectan de manera desproporcionada, pues no obstante que en el estado se han asentado importantes empresas, las mismas cumplían con obligaciones fiscales en otras entidades federativas, como el estado de Jalisco, el Estado de México, la Ciudad de México, entre otras tantas. Ejemplos de esto, podemos registrarlo en el caso del boom desarrollista de Bahía de Banderas, que no se reflejó en incrementos alícuotas en los ingresos estatales y en el despliegue de obras como las colosales presas hidroeléctricas construidas en territorio nayarita.

De la misma manera, las finanzas públicas han sido afectadas por niveles de corrupción de órdago. Solamente por mencionar un caso, nos podemos referir a los más de mil 800 millones de pesos con los que se endeudó al estado (en el botón de muestra deuda-2011) con diversas instituciones financieras, sin que esos recursos se vieran plasmados en obras concretas de infraestructura o de beneficio social.

Es verdad, como lo sostiene John Maynard Keynes, que el déficit público puede ser útil para promover el crecimiento económico. No obstante, los monetaristas de Chicago sin duda tienen razón al observar que este no es una “varita mágica” que resuelve los problemas económicos de n día para otro. Se requiere que ese déficit se maneje con absoluta honestidad, con inteligencia, con estrategia y con ligas estrechas con la inversión privada.

En forma sencilla, se decía que el keynesianismo significaría contratar a trabajadores que vayan adelante haciendo pozos y a otros para que vayan detrás, tapándolos. No es así, pues de lo que se trata es de que la inversión pública siente las bases para facilitar la inversión privada, como crear infraestructura y capacitar fuerza de trabajo. La inversión pública sin duda debe estimular la demanda efectiva, pero también debe promover la generación de la respectiva oferta.

En eso consiste el nuevo modelo de finanzas públicas. Promover la reactivación económica que genere mayor ingreso para las finanzas públicas. Ese eje, va ligado al objeto central que se define en el plano de la rectoría del Estado, que implica llevar condiciones de bienestar para las personas, para las familias, para todos. Dicho de otra manera, la esfera económica debe subsumirse en la esfera social.

El Nuevo Modelo de las Finanzas Públicas no es una novedad conceptual. Es una novedad como parte de nuestra historia, desde que nuestra geografía se erigió en entidad federativa. No es una novedad porque la Ley Fundamental ya enuncia en su artículo 25, que el desarrollo nacional debe “garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales”. De eso se trata la rectoría del Estado y de ahí se alimenta el diseño del Nuevo Modelo de Finanzas Públicas en el estado de Nayarit. Que el mercado no lo decida todo, sin que el Estado se convierta en barrera al esfuerzo de los particulares.

La tesis central del manejo de las finanzas estatales, es que el mayor beneficiario debe ser el ciudadano. No solamente deben beneficiarse los que más lo necesitan, sino todos. El bien de todos, aunque teniendo como otra premisa que guía la aplicación de las finanzas públicas puede entenderse mejor en los versos de Díaz Mirón: “… nadie tendrá derecho a lo superfluo / mientras alguien carezca de lo estricto”. De lo que se trata es de que el Estado muestre su presencia promoviendo los necesarios equilibrios que en Nayarit ha destruido la corrupción de todos conocida y qué hasta ahora, parecía imparable. Corrupción que no encararon los que podían hacerlo, y que siempre sufre el que no puede combatirla.

El dinero público debe ser público, no patrimonio de cleptómanos. En este caso, ni siquiera cabe amenazar con el infierno o el purgatorio. Al fin y al cabo, cada quien define su destino. Si hay quienes adoran al becerro de oro, ese es su asunto; si hay quienes adoran al oro del becerro, allá ellos.

De una cosa no hay duda. El Nuevo Modelo de Finanzas Públicas reclama una cultura política diferente, ¡radicalmente diferente! Esa es la razón por la que López Ruelas no tiene una tarea sencilla, sino titánica. La nueva concepción de las finanzas exige que su manejo sea responsablemente social, con fuerte carga política –no partidista– y de un proyecto de gobierno que no lleve a un cambio radical, de nuevo, al final de la administración que preside el doctor Navarro Quintero. Es verdad: nada está construido en piedra. Pero debe construirse como si la arena fuera piedra.

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