Escampó en el cielo nublado de la Selección Nacional. El viento se llevó los negros nubarrones. Y salió el sol para iluminar a once guerreros de playera verde que dejaron todo en la cancha.

El equipo mexicano dominó de principio a fin, fue dueño del partido contra Polonia, impuso condiciones, mostró personalidad y recuperó la confianza perdida.

Aunque no logró anotar, dejó una magnífica sensación de cara al partido crucial del próximo sábado contra la herida selección argentina que, sorpresivamente, cayó ante el conjunto de Arabia Saudita. Los árabes salieron respondones y no resultaron el flan que pensábamos.

Destacó sobremanera el portero Guillermo Ochoa, quien le detuvo un penalti a Robert Lewandowski, uno de los mejores delanteros del mundo. El guardameta jalisciense amagó con lanzarse hacia su derecha y finalmente se estiró, cuan largo es, para desviar el tiro del polaco que milita en el Barcelona.

Cabe hacer notar que Héctor Moreno había perdido la concentración al jalar la camiseta de Lewa en un claro penal. Al sinaloense lo salvó del oprobio Ochoa, cuya figura se agigantó y dio lugar a ingeniosos memes y toda clase de comentarios elogiosos aquende y allende nuestras fronteras.  

Nota alta alcanzaron también Alexis Vega y Chucky Lozano, aleros abiertos, incansables y punzantes que dieron constantes dolores de cabeza a los fuertes defensores europeos. A Lozano lo cosieron a patadas, ante la complacencia del árbitro del duelo.

Cerca del final, Uriel Antuna entró enchufado, buscando desbordes por la pradera derecha, pero el centro dorado a final de cuentas no llegó.

César Montes nunca se achicó ante Lewandowski, le compitió en todos los balones y en un par de veces cimbró al prestigiado ariete. Buen desempeño del altísimo defensa central de los Rayados del Monterrey.

En el eje del ataque, el técnico Gerardo Martino entró en razón y alineó a Henry Martín como titular. Raúl Jiménez, todavía desencanchado, puso de su parte al entrar de cambio por el ariete yucateco. Es notorio que al hidalguense le falta ritmo de competencia después de casi 80 días sin jugar un solo partido tras la pubalgia que lo afectaba.

Lo malo de esta historia es que faltó el gol. La anhelada contundencia brilló nuevamente por su ausencia. El equipo de Argentina buscará quién pague los platos rotos y seguramente se crecerá al castigo, después del tremendo arponazo que se llevó en el primer choque de la emocionante jornada mundialista.

El sábado a las 12 del día (tiempo del centro de México) arrancará el duelo contra la albiceleste de Messi y compañía. Todo México estará pendiente. Es hora de secundar lo hecho ante los polacos.

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