Por Julio Casillas Barajas

DESAFÍOS EN PUERTA

Durante la presentación del Programa Integral de Desarrollo del Sector Agropecuario, Acuícola y Pesquero, y acompañado por la sociedad en su conjunto, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero reafirmó el compromiso de apoyar a los  productores del campo y del mar como hasta ahora, tarea que debe ser enfrentada, con honestidad y compromiso tal como son las divisas del gobierno estatal. Los temas principales, que son verdaderos retos por superar, son la construcción del Distrito de Riego “Alejandro Gascón Mercado”; el fortalecimiento de las medidas de protección sanitaria y la lucha contra el coyotaje, sin descartar la incorporación de maquinaria y agregar al rubro los conocimientos  técnicos y científicos disponibles, surgidos de universidades e instituciones de educación superior. Esa es la “punta de lanza” para hacer la justicia tan anhelada por el sector productivo, tal como se lo propone la actual administración.

Si bien el mandatario rubrica sus desafíos con una arenga: “Se acabaron los tiempos de las haciendas: hoy todos los nayaritas somos iguales, y juntas y juntos, habremos de salir adelante”, la lucha no es nada fácil.

Urge acabar con esas lacras que perjudican a las familias del campo.

LOS COYOTES Y LOS BUITRES SON LO MISMO

No obstante  que Nayarit cosecha muchos  productos agrícolas, pesqueros o ganaderos,  el comercializarlos es uno de los principales problemas porque tiene en medio (como consecuencia de lo mismo),  el “coyotaje”, fenómeno que crece desmedidamente, convirtiéndose en un mal terrible para la economía del agro. El país ya tratado de librarse   de  los “coyotes” (que son verdaderos buitres en busca de presas), mediante la llamada “agricultura por contrato”, deseando  el financiamiento para sembrar y posteriormente la venta a un precio de antemano ya establecido. Empero, la tranquilidad y certidumbre legal a los agricultores no llega por la figura de los “coyotes” que merodean abusando de la pobreza de las familias y la insidia de líderes corruptos, pagando con ínfimos precios el sudor y el esfuerzo campirano.

ADEMÁS, PRESENCIA DE ACAPARADORES

En términos generales, víctimas de comercializadores y políticas públicas que los dejan en desventaja, los campesinos mexicanos no consiguen disfrutar de los beneficios de su trabajo. Según investigaciones recientes, luego de los hombres del campo y el mar, el consumidor final es el segundo más afectado con el incremento de precios hasta en 200 por ciento. Y se señala, en forma general, como perjudiciales, a las principales acaparadoras: Maseca, Minsa, SuKarne, Lala, Alpura, Sigma, El Alazán, Herdez, La Costeña, sumadas a las empresas transportistas con  apellidos muy conocidos como Labastida y Bours. Así es, los productores mexicanos son víctimas, además de sus enemigos cercanos los “coyotes”,  de las grandes empresas comercializadoras y de los consorcios transportistas, heredados de la época anterior donde sentaba sus reales el neoliberalismo, etapa cruel que propició el abandono del agro en todos los sentidos.

CADENA DE TERROR

La realidad es  que desde que el campesino levanta su cosecha hasta que llega al último comprador, hay en promedio de tres a siete intermediarios que van incrementando los precios del alimento: acopiadores, transportistas, almacenadores, centrales de abasto y tiendas minoristas, entre ellos. Es cierto que la producción de alimentos en México recae en pequeños productores campesinos, en un 70 por ciento, y se trata de ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios, sin embargo, en la cadena productiva son los monopolios los que acaparan la mayor parte de la producción, ubicándose en la transportación y comercialización, y son quienes se quedan con buena parte del valor dependiendo el producto. Otras de las corporaciones acaparadoras son Maseca, Minsa, SuKarne, Lala, Alpura, Sigma, El Alazán, Herdez y  La Costeña, lo que es conocido de todas y todos. Todo se llevan  y barato.

Luego de su tarea, estas empresas aprovechan cualquier tipo de crisis para incrementar el costo de sus operaciones, lo que vulnera cada vez más a los campesinos y afecta a los consumidores. Es un verdadero negocio millonario.

En  México  hay 65 centrales de abasto, las mismas que funcionan como  intermediarias. También existen 25 mercados mayoristas. Y las multinacionales que forman parte de esta estructura, donde culmina la cadena de valor, son las empresas Wall-Mart México, con sus diferentes modelos de empresa, como Bodega Aurrera, tiendas de descuento, Sam´s Club, y Vips. También Organización Soriana, Grupo Comercial Chedraui, Controladora Comercial Mexicana y Costco de México, de acuerdo con investigadores universitarios muy confiables.

QUE NO BAJE EN ÁNIMO

Nayarit ocupa almacenes para acopiar y esperar mejorar los  precios en favor de los productores, y para competir, se requiere un Rastro TIF (Tipo Inspección Federal) para poder confrontar con los grandes interese existentes, entre otras cosas. Señalan los estudios recientes, que la infraestructura para la producción y distribución agroalimentaria en el país cuenta con 2 mil 874 almacenes para productos agrícolas, con una capacidad de almacenaje para 40 millones 146 mil toneladas. Se ubica al Grupo Ferroviario Mexicano, como el mayor transportista del país, que se encarga de realizar la conexión y la distribución de los productos resguardados en los almacenes, principalmente en el norte del país para el traslado de granos, sobre todo en Sinaloa, Tamaulipas y Chihuahua. En el Bajío y centro de México, el traslado de los alimentos se lleva a cabo mediante camiones o tráiler. En Sinaloa operan los Transportes de Carga Labastida, SA de CV, y en Sonora,  la empresa transportista Bours, Cayenne Express, dedicadas a la logística y transporte con alcance nacional e internacional.

INSEGURIDAD AL VENDER

Además de las pocas ganancias que deja a los campesinos la cadena de comercialización, estos se enfrentan a una problemática más: la falta de garantías para que sus cosechas les sean pagadas. Uno de los riesgos que se corren en las negociaciones es ser sujetos de fraude, hablando de carnes, granos o lácteos. En otras ocasiones, como en el caso del Ingenio de Puga, las empresas se han declarado en quiebra y  quedan a deber. Es así cuando los “coyotes” aparecen de repente en los pueblos, engañando con que pagarán de contado y de inmediato  desaparecen. Por eso es necesario que tenga éxito la reestructuración del sistema agrícola con las nuevas estrategias en puerta en Nayarit.

SALUDOS.

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