Por Miguel González Lomelí

Hablar del Maestro Federico González Gallo, es hablar de un Maestro en la mejor y más amplia acepción del término, pues fue protagonista y actor principal de todos o la mayoría de los acontecimientos sociales del siglo XX,  tan agitado, cambiante, lleno de contradicciones, en el que se incubaron los grandes procesos que estamos viviendo actualmente.

Don Federico, o don Fede, como nos permitía que lo llamásemos afectuosamente, inició desde temprana edad su carrera docente, cuando el lema de la escuela era redimir a las clases desposeídas en lo que se conoce como la época de la Escuela Rural Mexicana;  simultáneamente empezó a interesarse por la reivindicación del magisterio como sector de trabajadores.

En esa época, años 30s, no existía un sindicato como tal, sino varias asociaciones que se disputaban la representación de los maestros; pero también existían propuestas que planteaban la unificación de las distintas agrupaciones.

 Así en 1943, se da un congreso de unificación en México, del que surge el actual Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, sólo que este proceso se dio con la intervención abierta de la Secretaría de Educación pública, por lo que el organismo surgió lastrado por la intervención de la autoridad y a disposición de los intereses políticos de dichas autoridades.

El maestro Federico combatió desde ese momento la deformación que adoptó la dirigencia sindical pues se convirtió en apéndice del gobierno y del partido oficial dando pie al surgimiento de lo que hasta la fecha identificamos como “charrismo sindical”. Desde ese primer momento el maestro  combatió esta perversión a través del liderazgo de los maestros de Nayarit agrupados en la Sección XX, que se oponían al corporativismo del comité nacional.

La posición de don Federico se manifestó, junto con otros destacados maestros del país a formar una corriente llamada Acción Revolucionaria Sindical  ARS,  que combatió el entreguismo de la dirigencia  charril del SNTE. Esta corriente ocupó por varios años  posiciones en el CEN., Comité ejecutivo Nacional con lo que el SNTE se daba un tinte de democratización.

Durante años Don Federico mantuvo la independencia la zona escolar número 9  respecto  a la dirigencia del Comité  de la Sección XX,, de maestros de Nayarit A finales de los 60s., y principios de los 70., surgió una corriente contraria  que empezó a infiltrarse en la secrón 20 en contubernio con la dirigencia nacional y se desató una época turbulenta en que se disputaban ambos grupos, los arsistas y los arribistas, la representación y la sede del Sindicato. La corrupción que todo lo puede, se  apoderó al fin de la representación sindical inaugurando una época dura del charrismo sindical que dura hasta nuestros días.

En sus años de militancia social don Federico participó en las luchas contra el caciquismo imperante en  el estado, en el medio agrario, en las luchas obreras en las que participó al lado del exdirigente de la CTM y exgobernador ya fallecido Emilio M. González. Y desde luego, fue partícipe de la lucha de los sectores sociales que se oponían al gobierno tiránico del gobernador Gilberto Flores Muñoz.

Como parte de esta lucha el maestro  Federico funda junto con otros maestros un periódico titulado “El demócrata” desde el cual ejercían el derecho a denunciar los atropellos que cometía el gobierno.

Don Federico siempre se mantuvo leal a su posición izquierdista y sólo hasta que surgió la Corriente Democrática Nacional que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas aceptó afiliarse a ella, porque consideró que el Ing. Cárdenas garantizaba una política orientada en verdad  a la lucha por la democracia y  la justicia social. Cuando el movimiento se convierte en Partido de la Revolución Democrática PSUM, don Federico y  un considerable número de maestros e intelectuales de izquierda participan en su fundación.

Como tal fue electo diputado de representación  en los años 80s.

El maestro Federico llegó  a ser en su momento el maestro más longevo a nivel nacional, pues nunca pensó en jubilarse y su consigna, cuando se tocaba el tema era: “me voy  a morir en la raya”. Y así,  trabajando en la zona escolar con sede en san Blas, el  maestro falleció a la edad de 96 años y con más de 70 laborando en la educación.

Para  rescatar la labor educativa, social  y política del maestro González Gallo, sus hijos, amigos y el que esto escribe, hemos decidido elaborar un libro biográfico por lo que invitamos a todo el magisterio y público que lo conoció y lo trató, a que nos envíe un testimonio de las  circunstancias anécdotas, hechos de su vida que será incluido con el crédito debido.

Al final encuentran mi dirección  electrónica en donde, con agradecimiento anticipado recibiré sus aportaciones.

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