Infinidad de ocasiones caminó por debajo de las banquetas en avenidas de la ciudad, donde el tráfico vehicular era impresionante. Su nombre de pila muy pocos lo conocían. Lo ubicaron siempre por su apodo de El Rambo.

Deambulaba por las calles de Tepic siempre sin camisa y sosteniéndose el pantalón con la mano izquierda, mientras que con la derecha cargaba una botella de aguardiente de la marca Tonayan.

El Rambo acostumbraba rasurarse la cabellera mientras descansaba sobre la banqueta. En ocasiones lo atrapaba la ira y emitía palabras altisonantes al aire. Permanecía horas recostado en las esquinas de las calles Zapata y Veracruz en el Centro Histórico de Tepic. Mientras que en otros momentos se plantaba en la esquina de la avenida Insurgentes y calle 12 de Octubre, para pedir la moneda a los automovilistas.

La noche del 24 de diciembre del año 2020 un automóvil lo atropelló y  fue atendido por paramédicos de la Cruz Roja. Tiempo después Rambo retornó a las calles para continuar su lucha por sobrevivir.

Hoy Rambo ha  dejado de existir, se desconocen las causas. Rambo era originario de la sierra, del municipio de Del Nayar y padecía la enfermedad del alcoholismo; durante años deambuló en la ciudad. El Rambo ha partido de este mundo terrenal pero quedan en las calles de Tepic otros como Furia Ciega, El Negro y decenas de hombres y mujeres que en estos momentos duermen a las orillas del río Mololoa y que pertenecen al conocido Escuadrón de la Muerte.

Descansa en paz Rambo.

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