La Serpentina | Una enseñanza difícil de cumplir

Pues sucede que una de las principales enseñanzas de la Semana Santa y Pascua, es que debemos de perdonar, pero también sucede que este ordenamiento es muy espinoso

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El día de ayer, domingo 9 de abril del 2023, se celebró el Domingo de Pascua en México, mejor conocido como Domingo de Resurrección, cuyo objetivo es conmemorar el regreso a la vida del Hijo de Dios, así como su asunción a los cielos, después de morir en la cruz por todos sus hijos, hasta aquí la resumida información de la llamada Semana Santa y de Pascua, que a decir verdad, religiosamente hablando, ayer concluyó.

Pero dado a que México es un país religiosamente diverso, lo cual se hace especialmente patente durante la Semana Santa, la idea de este periodo es ofrecer la oportunidad de reflexionar y profundizar en la fe a todas las familias que celebran esta festividad.

Otra fecha de gran importancia es Pascua, que como ya dije, se celebró ayer domingo 9 de abril, y que marca el final de la Semana Mayor o más conocida como Semana Santa.

Ahora bien, las principales enseñanzas de la Semana Santa y la Pascua están relacionadas con la búsqueda del autoconocimiento, la espiritualidad y el aprecio por la fraternidad. Además, es un momento para recordar la muerte y resurrección de Jesucristo, así como su mensaje de amor, perdón, gratitud, reconciliación y paz, claro, lo reiteró, estas enseñanzas, son para aquellos pocos, quizá poquísimos que todavía saben que el origen de sus vacaciones de semana santa, es netamente religioso, es la fuerza de la creencia en el cristianismo, lo que permite estos días de asueto obligado, y que en el caso de nuestro país, es respetado por la iniciativa privada, por el gobierno en sus tres niveles y por la ciudadanía en general, es respetado en cuanto a llamarle días santos, pero en el resto de actividades, se trata de una efervescencia por salir a disfrutar en total libertad.

Pero les quiero decir a mis apreciados lectores, que esta semana que acaba de concluir ayer, nos deja enseñanzas que seguramente pocos, muy pocos, podremos obedecer.

Tal enseñanza de la semana santa y pascua, es la obligación del perdón, difícil cumplir esto al cien por ciento, si bien, a veces podemos resignarnos a que nada vamos a hacer contra aquellos que nos ofendieron no porque no queramos, sino simplemente porque está fuera de nuestra capacidad hacer tal cosa.

No sé ustedes, si se les haga fácil perdonar a quienes los han decepcionado, en donde van desde amigos, familiares y eventualmente una mujer o un hombre, en una relación, e incluso, un negociante con el cual intercambiaron tratos, y finalmente éste los pilló, los estafó, los defraudó y además los mandó a la ruina económica, no se si se pueda perdonas y abrazar a alguien que nos arruinó la vida para siempre, o casi para siempre.

O, perdonar a aquellos que nos han herido, engañado o difundido falsos rumores, lo que traducido es que nos han difamado.

Imaginen ustedes que alguien haya recibido heridas sentimentales, una madre con un hijo que la estuvo engañando y saqueando su cuenta de ahorros por año y un día se da cuenta de que está en ceros, mientras el hijo sigue viviendo tranquilamente en casa de ella.

Alguien que ha sido engañado por su propia familia, con una herencia, con el reparto de bienes sean económicos o materiales; imaginen a aquellos y aquellas personas que fueron víctimas de chantajes y que cuando se quisieron revelar contra sus extorsionadores, fueron víctimas de difamaciones que les arruinaron su vida moral, su aceptación entre la ciudadanía, ¿podrán perdonar estas personas?

No sé ustedes, quizá hay quien tenga más tolerancia a ser vejada, ofendida, humillada, castigada, y sus sentimientos no se muevan negativamente, porque por otra parte, no perdonar es un veneno que traemos dentro y lo estamos absorbiendo día con día.

Los rencores son una carga, los desacuerdos airados, es decir las discusiones por no estar de acuerdo con la forma de pensar del otro u otra, no tienen paga, nada compensa estos desacuerdos pues, la animosidad y el odio pueden dividir familias enteras, lamentablemente.

Así que estamos obligados a perdonar para no cargar con el veneno y para aceptar a los que hoy nos envenenan como si nada hubiera pasado.

Perdonar a los demás no significa condonar un comportamiento pecaminoso o negativo, cuando se elige perdonar, Dios “elimina el veneno del alma”. De esta manera, se logra ver a los demás como hijos de Dios.

Finalmente, perdonar es un acto de generosidad que mejora la salud física y el bienestar mental. Según expertos, dejar ir el rencor y la amargura conduce a una menor ansiedad, estrés y hostilidad, mejora los síntomas de la depresión y reduce la presión arterial. Por otro lado, ayuda a tener un sistema inmunológico más fuerte, mejora la salud del corazón e incluso ayuda a tener mejor autoestima…así que usted elige, para algo debe servir la semana santa y la pascua, además de entrarle al ocio y diversión con ganas…hasta mañana

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