Por Diego Mendoza | Pablo Hernández 

Una ola de alegría y color inundó la principal arteria del corazón de Nayarit. Desde la Universidad Autónoma de Nayarit surgió un arcoíris que deslumbró toda la avenida México hasta la Plaza Principal de la ciudad de Tepic. El termómetro marcaba los 27 grados, con un resplandeciente sol, que encendía pasiones, pero no quemaba, por el contrario, el clima fresco anunciaba una buena tarde para un contingente que está acostumbrado a luchar contra la adversidad que significa formar parte de la comunidad LGBT+ en México.

Zoelia Hernández @chicaultrasonica

Empuñando sus banderas, los líderes de la comunidad se colocaron a la cabeza del naciente contingente que parecía estar listo para una nueva revolución, con gritos como: “Sí Zapata viviera, en tacones anduviera”. Detrás de ellos, un colorido de representación de los distintos géneros que integran las siglas LGBT+ marcaban el paso de lo que sería un cúmulo de sentimientos encontrados.

Foto: Diego Mendoza

Como la seriedad y la tristeza de la tercera fila, que correspondió a la Asociación de Padres por la Diversidad, quienes además de acompañar a sus hijos, hermanos y nietos, reclamaban justicia para el joven nayarita Rubén Michel Castro, quien hace unos días fue localizado sin vida en Puerto Vallarta, municipio del vecino estado de Jalisco. 

“Debemos luchar contra nuestras creencias”, dijo Gladys Muñoz, integrante de la asociación de padres quien recordó el papel fundamental del apoyo de la familia en la vida de los jóvenes que descubren que sus gustos y su sexualidad no van con la normativa.

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No obstante, este clima de seriedad, pronto se diseminó ante la alegría de los siguientes contingentes que, al ritmo de Gloria Trevi, Belanova y María José, expresaban su orgullo por ser quienes son. Este clima de fiesta pronto contagiaba hasta los obreros y comerciantes de la avenida México, quienes atraídos por el colorido salían de sus negocios a tomar fotografías y apreciar la manifestación. 

“¡Mira qué bonito!, ¡Qué padre vestuario!”, se escuchó decir a una empleada de una tienda de conveniencia quienes admiraban las lentejuelas y las finas sedas con las que desfilaban, icónicos trajes que representaban el drama del movimiento Drag, que ha llevado al transformismo no sólo a convertirse en un estilo de vida, sino en una fuente de ingresos.

Este distinguido grupo, era comandado por una peculiar reina. Abrazada por el amarillo y el negro que representaba su traje de abejorro, “Cachito” abandonó la elegancia de vestir como chica para mostrar otra de sus facetas, una en la que como biólogo busca crear conciencia social sobre la importancia de las abejas. 

Edgar Baltazar Martínez Becerra, originario de San Blas, llegó a Tepic para estudiar en la Universidad Autónoma de Nayarit. Una historia típica de un estudiante foráneo que se enamoró de la capital, no sólo por su belleza, sino por la oportunidad de explotar sus nacientes dotes artísticos. 

“Por azares del destino llegué a un bar llamado Reginos, llegué como cliente y de repente hubo una convocatoria de concurso de imitación y desde entonces no lo solté, tenía 19 años”. 

“Cachito” como decidió que fuera su nombre artístico, hoy tiene 34 años de edad, y se define como un hombre gay que se dedica al transformismo. Forma parte de las 43 mil 800 personas que se identifican como miembros de la comunidad LGBT+ en Nayarit y que a nivel nacional apunta a los cinco millones, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG). 

A pesar que desde pequeño sentía miedo al acercarse a otros niños. Edgar afirma que descubrió su orientación sexual hasta los 18 años, al igual que el 16 por ciento de la población LGBT+ en nuestro país: “Terminando la prepa descubrí que me gustaban los hombres… ya estaba decidido a venir a Tepic y hacer mi vida”. 

Sin embargo, antes de zarpar a su nueva vida, tuvo un problema familiar con el cual se vio obligado a revelar a sus padres su orientación sexual. En su memoria mantiene fresco este recuerdo, ya que afirma nunca esperó la respuesta que le dieron sus padres.

“Pensé que mi papá iba a golpearme o algo así, pero me sorprendió él, cómo lo tomó, siempre me apoyaron, no creían lo que les decía ya que siempre llevaba una doble vida… lo único que me pidieron es que no me vista de mujer, pero fue lo primero que hice”, sentenció entre risas. 

Salir del closet, como comúnmente es conocido este momento en México, ha significado una estadística esperanzadora para la comunidad LGBT+ a nivel nacional. En 9 de cada 10 de estos casos, los padres demuestran apoyo a sus hijos. No obstante, aún quedan momentos oscuros, que se traducen en el hecho de que en 509 mil casos, la persona que declaró su orientación sexual no normativa fue violentada por sus progenitores y hasta expulsada de su hogar. Mientras que 318 mil 791 personas fueron obligadas por sus padres a recibir atención psicológica, médica o incluso de alguna autoridad religiosa. 

El lado artístico de Edgar, nació con “Cachito”. Cuando llegó a Tepic primero incursionó como payaso en algunas rutas de transporte público. Su apodo lo adquirió de su familia, a quienes conocen como “Los Cachitos”, en el puerto sanblasense.

De pronto, dejó el arte de la comedia, para involucrarse más en el baile y la danza, además de cantar y hasta pintar acuarelas. Tan pronto encontró un curso de corte y confección se inscribió para incursionar en la moda. Después conocería la cultura drag, que combinaba todas estas pasiones y de la cual se enamoró hasta dedicar 15 años de su vida a esta carrera artística que lo ha llevado a competir a nivel nacional. 

Dejando en claro que el drag no significa sólo ser transformista, sino de expresar su identidad: “Es el conjunto de cualidades de lo que te gusta y de cómo te sientes cómodo, lo cual lo expresó con mi maquillaje y mi vestuario, que yo mismo confeccionó”.

Zoelia Hernández @chicaultrasonica

Pero en la historia de “Cachito” no todo fue brillante como las lentejuelas que hoy viste en el escenario. Cuando era niño, fue víctima de acoso sexual por parte de un hombre mayor en San Blas, quien se aprovechó de su inocencia y timidez: “Al salir de la secundaria, un señor me seguía y me enseñaba sus partes, se tocaba enfrente de mi dónde me viera, hasta que un día exploté y les conté a mis padres, quienes tomaron cartas en el asunto… ahora si alguien quiere pasarse, una media hora de karate si le pongo”. 

En el camino para financiar su carrera artística, buscó distintos empleos, proceso en el cual se llevó una de las experiencias más amargas de su vida: “Cuando tenía 19 años, una empresa de comida rápida me discriminó. Esa empresa estaba recién llegada, yo hice los exámenes y la capacitación, pero al final del total de chicos que estuvimos en el proceso, sólo yo no fui contratado. El entrenador de la empresa me dijo que no tenía el perfil adecuado para trabajar con la franquicia… pero al poco tiempo uno de los chicos con los que hice amistad me reveló actitudes homofóbicas del entrenador, a quien escuchó decir en alguna ocasión ‘jotos aquí no’. Si esto me hubiera pasado hoy, los demando”.

De acuerdo con la ENDISEG, el 19 por ciento de la población LGBT+ en México ha percibido una situación de rechazo social en el trabajo. Asimismo, la encuesta revela que una tercera parte de esta comunidad fue víctima de discriminación por su orientación sexual o identidad de género en el periodo 2021-2022. 

Estas situaciones de rechazo, en ocasiones han llevado a las personas a vivir en un ambiente de clandestinidad. En su búsqueda de una fuente de ingresos o algún alivio han llegado a incursionar en el mundo de las drogas, pero sobre todo en la prostitución, a lo cual “Cachito” no fue la excepción.

“Yo probé las drogas, pero no me enganché… empiezan con mariguana, luego se pasan al cristal o la coca y terminan enviciados, muertos por las drogas. Conocí al menos 50 casos de personas de la comunidad que se drogaban y se fueron. Cuando yo caí en la prostitución, fue porque vi que otras chicas del show lo hacían y pensé voy a probar, todo sea por pagar la renta. Hoy en día, veo que algunas chicas de la comunidad no lo hacen por dinero, sino por empoderarse. Decir, soy escort, y cobrar hasta 5 mil pesos”, lamentó. 

Según las palabras del propio Edgar Martínez, hoy “Cachito” es uno de los personajes más polémicos dentro de la escena LGBT+ en la entidad. Junto a su generación, marchó codo a codo, expresando su orgullo y amor por su comunidad, que en esta ocasión fue resguardada por la Comisión Municipal de Derechos Humanos, que en todo momento vigiló que los participantes no fueran víctimas de alguna agresión física o verbal. 

Al final del arcoíris, la pérgola de la plaza principal albergaba a un público ansioso de ver a sus artistas. Los ritmos del circuit retumbaban mientras personalidades como la Morralisa, brindaban su espectáculo. Así como el propio “Cachito” que mostró sus distintivos pasos de vogue dance, para conmemorar sus años de lucha por el respeto a los derechos de la comunidad LGBT+, mientras Edgar se muestra orgulloso con su traje de “la reina del avispero”.

Foto: Diego Mendoza

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