Por Julio Casillas Barajas

PRINCIPIOS Y VALORES

Es de pensarse, amigas y amigos, que la gente ya está harta de trampas y tramposos, de deshonestos y corruptos, que ya no soporta funcionarios creídos y engreídos, mucho menos a cínicos y soberbios. En el ideal de los ciudadanos comunes, el llamado ‘Servidor Público’ debe tener conciencia del significado y trascendencia de su trabajo y estar al servicio de los ciudadanos, en el proceso de transformación de la sociedad.

El pueblo desea servidores que tengan principios y valores: ética, honestidad, que impulsen la igualdad y la solidaridad; que dejen de lado la participación protagónica personal y que ofrezcan vocación de servicio. Varias veces han repetido el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, que se necesitan personas que fomenten el esfuerzo colectivo y demuestren eficiencia y responsabilidad.

QUE RESPONDAN AL PUEBLO

Creemos que el ‘Servidor Público’ debe ser una persona orientada principalmente por el deseo de atender las necesidades de los ciudadanos, del pueblo en general sin distingos, poniendo a disposición del estado o de los municipios sus capacidades, con el fin de contribuir al desarrollo y anteponiendo los máximos fines populares cualquier propósito o interés particular. Los empleados no llegan a sus cargos a robar ni a apoderarse de los bienes públicos, menos a favorecer sus intereses o los de sus allegados, amigos o compadres. La vocación de servicio es uno de los principios y valores fundamentales del ‘Servidor Público’, por lo tanto, se requieren aquell@s que muestren satisfacción y pasión por brindar la mejor atención y calidad de servicio; que se comprometan a entender, atender y resolver las necesidades los que los eligieron o a quienes se deben. El propósito de los funcionarios debe ser atender con cordialidad, humanidad, rapidez y sentido de oportunidad los planteamientos del pueblo.

EVOLUCIÓN Y CAPACITACIÓN

Igualmente, los funcionarios deben prepararse y estar en constante desarrollo, buscando el mejoramiento de las propias capacidades y ser abiertos al aprendizaje de nuevos conocimientos, con la finalidad de prestar un mejor servicio. No está por demás decir que los servidores deberán observar buena conducta dentro y fuera de los horarios de trabajo; practicar en forma constante el respeto a quienes les brindan atención; guardar reserva de los asuntos que lleguen a su conocimiento; mantener respeto y motivar a sus compañeros de trabajo al mejoramiento continuo y al trabajo colectivo. Es definitivo: un servidor público debe actuar sobre las bases de la justicia, la razón y la argumentación por encima de cualquier interés individual; su rol se orienta a la generación del bien colectivo.

Dentro de la competencia política, el funcionario público deberá ser creativo e innovador, no del montón; su trabajo debe traducirse en la búsqueda constante de nuevas formas de desempeño que resuelvan con eficiencia los problemas que en forma cotidiana se van presentando, con una visión de reto frente a cada problema que se le presente y enfocándose en su resolución.

Y, sobre todo, HONESTO, RESPONSABLE, de actuar transparente y comprometido AL CIENTO POR CIENTO, con el pueblo. No ser de aquellos que llegan con una mano atrás y otra adelante y salen con los bolsillos hinchados de billetes.

QUE ASÍ SEA. VEREMOS Y DIREMOS.

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