Por Ernesto Acero C.

El gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero ha manifestado su preocupación por la obesidad. Lo ha hecho en diferentes ocasiones y en foros diversos. Su preocupación se enfoca principalmente en la niñez. Ha dicho que “Esta condición afecta gravemente a sectores vulnerables de la población, especialmente niños”.

En alguna época, y en parte hasta la fecha, la obesidad se asoció con altos niveles de salud. Una persona obesa era percibida como persona saludable y también bella. La percepción de la belleza ha cambiado, de la obesidad a la extrema delgadez. Se transitó de la gula y la comilona, a la bulimia-anorexia y al ayuno mortal.

Ha sostenido Navarro Quintero, de manera consistente, que la prevención es la mejor política en materia de salud. Para lograr prevenir, se requiere crear conciencia desde la escuela y en el hogar. Para crear conciencia, para crear valores, no hay nada mejor que el ejemplo.

Ese ejemplo debe manifestarse en el hogar, en la escuela. Por eso ha llamado a padres de familia, a maestros y maestras de México, para que se actúe de manera congruente con lo que se dice y lo que se hace. Al respecto, ha manifestado que “no se puede combatir el consumo del tabaco como generador de una enfermedad con el cigarro en las manos; no se puede ir en contra de la obesidad siendo sedentarios; no se puede promover la salud con una bebida azucarada en la mano. Hoy tenemos que ser ejemplo para una nueva conducta y una nueva cultura”.

Quien hoy preside las instituciones en el estado de Nayarit, ha compartido indicadores sobre la obesidad que deben preocupar y que, por tanto, deben ocupar a los distintos niveles y ámbitos de gobierno. Conocer esos indicadores pueden servir para acelerar el despliegue de acciones contra la obesidad.

Ha señalado Navarro Quintero, que la obesidad mata más personas que el tabaco. Algunos estudios revelan que la población en México es la que más sufre de obesidad en el plano mundial. Las mismas fuentes indican que como nunca antes, el mundo padece de obesidad y paradójicamente, también desnutrición y hambre.

En una de sus intervenciones en el Senado, el doctor Navarro daba a conocer que en el mundo hay más de 800 millones de personas que padecen hambre crónica. En contraste, añadía que “al mismo tiempo hay países en los que más del 70% de la población adulta está aquejada de obesidad o sobrepeso”.

De esa tendencia mundial no escapa nuestro país. Parecería que no hay salida a un problema como ese. Por eso, llama la atención de otros indicadores dados a conocer por el doctor Navarro Quintero. No todos los países registran el mismo nivel de prevalencia, pues en numerosos casos los indicadores son extremos.

La obesidad parecería que se registra principalmente en países desarrollados. No es así. Los indicadores muestran a Japón, Vietnam, así como la India, Bangladesh Camboya, con baja prevalencia de obesidad. El contraste es notorio si comparamos los niveles de ingreso y los niveles de desarrollo en cada caso.

Llama la atención otro dato al que en algún momento se ha referido el mandatario estatal. La obesidad se ha visto incrementada ¡en un 300 por ciento!, de 1975 a la fecha. La que podría denominarse pandemia, afecta a unos 2 mil millones de personas en el mundo. Esa obesidad afecta a países ricos y pobres por igual. Así como afecta a países subdesarrollados, está presente en naciones como Estados Unidos, Brasil, India, China o México.

¿Qué procede en este escenario? La respuesta la ofrece el mismo mandatario estatal. De debe actuar de inmediato, en la escuela, en la casa y en los medios de comunicación. Esto, para que se desplieguen intensas campañas contra los alimentos que provocan obesidad, por consumo en cantidad o por sus escasas o nulas aportaciones nutricionales. Al respecto, cabe mencionar que los cambios en la dieta de los mexicanos han sido drásticos. En palabras del Gobernador Navarro, “donde antes comían los niños frijol, maíz y nopal, ahora esos alimentos han sido reemplazados por alimentos procesados, altos en sodio, azúcares y grasas”. Eso debe cambiar.

Los cambios no deben ser impulsados por razones puramente estéticas. La obesidad tiene su propia estética. Eso lo podemos corroborar en la obra de Botero o Rubens. Las razones asociadas con la salud de las personas, debe ser eje que lleve a fortalecer convicciones de una alimentación saludable.

La estética de la obesidad ha dado paso a la estética de la delgadez extrema. De la obesidad y la delgadez extrema, se requiere avanzar a las regiones del equilibrio. Peso que no afecte la salud de las personas, sino que contribuya a su bienestar.

Para lograr avanzar en esa dirección, como bien lo dice el Gobernador Navarro, se requiere actuar de manera congruente entre lo que se dice y lo que se hace. En ese orden de ideas, se requiere trabajar más con los padres de familia. No solamente desde la escuela, donde se debe poner el acento en la relación profesor-estudiante. También se requiere involucrar a los medios de comunicación para promover una cultura de alimentación saludable.

Después del hogar, espacio especial para promover una alimentación saludable, es la escuela. Hasta ahora, las “tienditas escolares” han sido descuidadas. Algunos niños no logran alimentarse adecuadamente para asistir a su escuela. En la escuela, los niños se alimentan con lo que hay en la “tiendita”. Ahí hay mucho por hacer.

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