Por Doreida Zúñiga

En 1953 se fundó la empresa Embotelladora del Nayar, la franquiciataria de la marca Coca Cola en Nayarit y Puerto Vallarta; con apenas siete años de incipiente labor, en 1960, la refresquera le abrió las puertas a Rosa Bautista Ruvalcaba, una joven de apenas 19 años de edad que buscaba abrirse camino en la vida, que sin pensarlo siquiera, esa oportunidad laboral sería para siempre.

Desde entonces han transcurrido 63 años, ella ya cumplió los 82 de edad y sigue siendo una colaboradora esencial de la empresa. Una buena parte de su esfuerzo laboral transcurrió como cajera, pero ahora Rosita como todas y todos la conocen, es vital en la administración de la líder de venta de bebidas embotelladas.

Aquella jovencita nunca ha tenido una falta a su trabajo, solamente notas buenas por su gran desempeño. Hoy y gracias a su empeño y dedicación cursó con éxito la licenciatura en administración de empresas.

El fin de semana anterior, como un gesto a su incansable tarea, los directivos y socios de la empresa formalizaron nombrar “Comedor Rosita” al espacio en donde las y los colaboradores de la empresa ingieren sus alimentos.

Presente en este momento especial, la directora general de Fundación Álica, Martha Elena Echevarría García dijo:

 “Ella ha visto nacer esta empresa, ella es aquí la alegría, a todos conoce y a todos les tiende su mano, les ayuda, hay historias muy lindas de ella”.

Silvia Echevarría García, la directora de Relaciones Públicas de Grupo Álica expresó: “Estamos festejando sus 63 años de trabajo y a la vez su cumpleaños 82 de vida y aquí sigue con nosotros, desde que ella empezó, platican mi papá y mi tío, que empezó de cajera y salía hasta altas horas de la noche y ahora ya está en el area de administracion”.

Rosa Bautista Ruvalcaba, Rosita, comenta que su solicitud de empleo aún se encuentra en su archivo y para ella esto significa mucho, ya que además de trabajar, también le dieron la oportunidad de estudiar, ahora ya como toda una licenciada en administración, ella se encuentra laborando en el área administrativa desde hace ya casi 30 años. 

“Me dieron el cambio a contabilidad en cheques, haciendo cheques, me mandaron a un curso para que  aprendiera la elaboración de cheques ahi estuve otros 20 años y cuando me dijo el contador que ya estuvo bueno que estuviera en la oficina, que me iba a cambiar a otro departamento y ya me fui a  otro departamento, revisar facturas, cuando le dije que yo quería estudiar ya no regresé y me dio otro cargo”

Además de celebrar sus años de trabajo dentro de la empresa, se le reconoció su esfuerzo y dedicación, convirtiéndose en un ejemplo para sus compañeros de trabajo y para su familia, por lo que se decidió que el comedor de la empresa, lleve su nombre como un pequeño homenaje.

Martha Elena Echevarría dice: “Se nos ha ocurrido ponerle el nombre de Rosita al comedor, porque hay una historia que quiero que todo mundo sepa, Rosita siempre atendió en el comedor a sus compañeros, siempre atenta servicial y estaba como atendiendo a sus hijitos”.

Rosa Bautista es una mujer muy modesta: “Mucho orgullo porque me toman en cuenta y pienso a veces que no lo merezco y no se quien decidirá el título de ese comedor”.

Por su parte, José Ramón Gomez Ruvalcaba, sobrino de Rosita, está agradecido con ella y exalta sus virtudes como persona: “Ella se sacaba el bocado por compartirles los alimentos a sus compañeros y se ha ganado todo eso, para nosotros es una eminencia”.

Cada vez que Rosita sale de vacaciones, cuenta los días para regresar a su oficina, que se ha convertido en su segundo hogar, del que no se ha despegado ni en los momentos familiares más difíciles. 

“Cuando murió su hermano se presentó a trabajar, ella no tiene ninguna falta, no tiene ni un retardo en los 63 años, entonces para mi es gusto, yo lo presumo”, expresa su sobrino José Ramón.

Rosa Bautista Ruvalcaba recuerda más: “De nadie he recibido un desprecio, de todos he sentido su aprecio y estimación, de todos, hasta ahorita no he sentido desprecio de nadie, tal vez por eso he durado tiempo aquí verdad”.

Para su familia, la familia Coca-Cola que incluye a accionistas de la empresa y compañeros de trabajo, Rosita es un ejemplo a seguir.

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