Por Oscar Verdín Camacho

Muchas personas pensarían que decenas de hombres metidos en el mar durante la mañana de este domingo, pero realmente a lo largo de muchos años de su vida, frente a Aticama, municipio de San Blas, estarían disfrutando de las aguas del Océano Pacífico, lo que seguramente ocurre, pero se desconocería que también están trabajando en la extracción de ostión.

Las imágenes no dejan lugar a dudas sobre los nadadores que flotan y se aferran a llantas negras y luego de unos minutos de descanso, vuelven a sumergirse para sacar el molusco, pero sin tanques de oxígeno, ayudándose con aletas en los pies, además de careta. Desde Aticama únicamente se les ve la cabeza.

Una trabajadora de un restaurante en Aticama confirma que se trata de quienes más tarde traerán el ostión a las mesas, para disfrute de los clientes.

Se trata de gente que ha crecido frente al mar y lo conoce igual que el agricultor a sus tierras.

El arriesgado trabajo bajo el agua salada seguramente es desconocido por muchas personas.

Aquí se empieza a saber que tras la docena de ostiones que llega en platillo hay una importante tarea. Un gran esfuerzo que se reconoce.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com

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