Los pregones históricos de Tepic

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Por Juan Alonso Romero

“El pregón es una proclama que se pronuncia en voz alta y de forma repetitiva en lugares públicos. Para anunciar una novedad o para brindar una oferta comercial”. Literatura sobre tradiciones populares.

¡HAY PESCADO TATEMADO CALIENTIIITO!

J. FELIX MANUEL RENTERÍA ACEVEDO

Este es un pregón que, por más de 40 años, ha escuchado la gente de Tepic, en la zona centro. Lo emite un señor moreno, delgado, de baja estatura, con cachucha y montado en una bicicleta. Él es un costeño, nacido en Tecuala, luego avecindado en Tuxpan hasta los 30 años. A quien su hermano Asunción ya fallecido, lo enseñó a manejar el arte de la tatema del pescado. Su nombre es J. Félix Manuel Rentería Acevedo. Quien tiene además muy buena memoria, para observar de cómo ha cambiado Tepic.

Comenta que antes de que en Tepic se establecieran los Centros Comerciales, el tatemaba 20 o 30 kilos de pescado diario. En época de cuaresma, 40 a 50 kilos y rápido terminaba su venta. Una época donde había muchos vendedores en las calles, ofrecían sus productos a las puertas de sus clientes.

En 1987 aún no tenía bicicleta, me ponía afuera del Mercado Morelos a vender mi producto en una java en la que se entrega la fruta a los puestos de los mercados. Haciendo mi venta en 4, como a 6 horas. Luego pasaba mi cuñado a recogerme, para irnos a la casa de mi suegra, donde vivía.

LA TÉCNICA

Tiene una parrilla de 80 a 90 centímetros de alto. Donde coloca la leña de diferentes árboles que consigue comprar. La prende y mantiene la lumbre a fuego manso y con humo. Porque explica: “el pescado tatemado, debe de asarse entre 2 a 3 horas, a fuego lento y con humo. Eso es lo que le da su sabor. Hasta tengo una botella con agua, para bajar la lumbre, para que no se mantenga arrebatada y que además de humo”. “Así -me explica Don Félix-, el pescado sale bueno y en su punto”. “Esa forma de trabajar el pescado le da una buena tatemada –dice -, de otra manera, pues nomás no queda bueno. Porque también debe de llevar humo. Ese es un detalle importante”.

TRABAJOS

Comenta que ha sido repartidor de refrescos en la Coca-Cola, de muy joven, también ha sido cantinero. Ha trabajado en Ciudad Obregón y Hermosillo en Sonora. Pero que desde 1987, se vino con su familia a Tepic, donde ha vivido desde esa fecha tatemando pescado. Convirtiendo a la venta del pescado tatemado, en su única actividad.

RECORRIDOS

Desde hace más de 40 años, de lunes a viernes, recorre varios kilómetros, saliendo desde su hogar en la Colonia Ampliación Tierra y Libertad, Tierra y Libertad, calle Guadalajara, 12 de octubre, Calzada del Panteón, Av. Allende, calle Morelos, Ures, San Luis, Insurgentes y Juárez. Fundamentalmente eso recorre diariamente, me comenta. Aunque algunas veces, recorre más calles.

EL PESCADO

Diariamente compra el pescado, que le llega fresco desde la costa, de Tecuala, Santiago o Tuxpan. Para diariamente, tener lista la hornilla – su horno – con fuego y humo, para irlo asando o tatemando poco a poco, en el curso de dos a tres horas. Luego camino en mi bicicleta diario, de lunes a viernes y también el domingo, por un largo recorrido del centro y colonias, entre cuatro, cinco y hasta seis horas. Ahora sólo tatemo 10 kilos diarios – me comenta -, porque ya las ventas no son las mismas de antes. Los Centros Comerciales que venden de todo, han jalado poco a poco a los clientes.

En su vida privada, es casado y tiene una hija de 40 años. Un hermano fallecido en Tuxpan. En Tuxpan tiene a una hermana, de nombre Bertha Rentería. En Villa Hidalgo, a su hermano, de nombre José Luis. Descanso los sábados, ese día no salgo a vender, todos los demás sí. Trabajo también los domingos.

PREGONES DE TEPIC

En los últimos 40 años, Tepic ha ido perdiendo poco a poco, con la llegada de los Centros Comerciales, muchos de sus usos, tradiciones y costumbres. De muchos pequeños comercios y changarros de barrio, que generaban un importante autoempleo familiar. Se han desaparecido la mayoría de las tienditas de esquina. Las tortillerías de tortillas de máquina y las torteadas a mano, que se vendían en barrios y colonias. Las pollerías y carnicerías. Las ferreterías y tlapalerías. Las pequeñas mueblerías y talleres de carpintería. Varias fondas, cocinas económicas y cenadurías. Fruterías, pequeños talleres de reparación de calzado, sastrerías tradicionales y más.

Se han ido apagando varios pregones. Las de los lecheros, que entregaban o vendían su leche en burros, mulas, caballos, bicicletas o motos. Incluso varios lo hacían en camionetas. Los queseros que pregonaban sus quesos, jocoque y requesón. Los y las vendedores de pescado y camarón fresco. Ostiones y tamales de camarón. Los vendedores y vendedoras de calabaza y camote enmelados. Los vendedores de raspados, que ya escasamente se ven. La tradición del dulce de “ante” en las Fiestas de Santa Ana. Donde muchas mujeres y hombres, bajaban de La Loma, montados a caballo.

En verdad fue muy grato conversar con Don Félix, a quien a fuerza de verlo pasar con su pregón y de ser su cliente, lo considero un personaje pintoresco e importante del paisaje urbano de Tepic. De un ayer, que ya se nos está extinguiendo.

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