7.7 C
Tepic
domingo, junio 23, 2024
InicioOpinión"Memoranda" de unas elecciones históricas

“Memoranda” de unas elecciones históricas

Fecha:

spot_imgspot_img

Esta ocasión, reconociendo que el resultado de las elecciones del pasado 2 de junio me impactó por la contundencia del triunfo del Movimiento de Regeneración Nacional [MORENA] y sus aliados [Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo], quiero plasmar aquí, en alrededor de mil palabras, unas “memoranda” [cosas que hay que recordar] de ese larguísimo proceso electoral.

Por fuera y por encima de lo que está plasmado en las leyes y de la actuación de las instituciones garantes de la legalidad, el proceso electoral que culminó con la votación del 2 de junio inició, para efectos prácticos, inmediatamente después de las elecciones intermedias de 2021, con el destape ―el 5 de julio de ese año― de algunas “corcholatas” que podrían sucederle, entre las que se encontraban Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, Tatiana Clouthier y Rocío Nahle…

La preferencia presidencial por “Claudia” fue bastante evidente desde un principio y se fue consolidando con las giras que realizó a lo largo y ancho del país y se encaminó de forma definitiva después de resultar ganadora con un 39.4% de preferencias en las encuestas realizadas por Morena y dadas a conocer el 6 de septiembre de 2023, después de una campaña interna no exenta de tensiones con Ricardo Monreal y, sobre todo, con Marcelo Ebrard y con un significativo derroche de dinero.

Ante ese proceso anticipado que se consolidaría con la constitución de la Coalición “Sigamos haciendo Historia”, la “oposición” ―fortalecida en su ánimo por los resultados de las elecciones intermedias― buscó renovar la Coalición “Va por México” constituida por el PAN, el PRI y el PRD, esta vez bajo la denominación “Fuerza y Corazón por México” y eligió ―después de un proceso de inscripción, recaudación de firmas y sondeos de opinión― a Xóchitl Gálvez ―quien había irrumpido de forma poderosa e inesperada en la palestra política―, ante la declinación de los otros dos finalistas [Santiago Creel y Beatriz Paredes], el 31 de agosto de 2023, seis días antes de la elección de Claudia Sheinbaum por la Coalición “oficialista” y siete antes del inicio formal del proceso electoral.

El Partido Movimiento Ciudadano, por su parte, decidió ir solo a las elecciones de junio. Originalmente, postuló a Samuel García ―Gobernador del Estado de Nuevo León― como su candidato el 2 de diciembre de 2023 y, ante su retirada de la contienda, a Jorge Álvarez Máynez como su candidato definitivo.

Sin distinguirse claramente los tiempos de precampaña y de campaña, transcurrieron los meses previos a la fecha de la elección destacando en ellos el encono polarizado entre esos dos bandos en que, con base en elementos de realidad, el discurso ―fuente clave de percepción de realidad en el mundo contemporáneo en general y en el campo político en particular― se dividió una buena parte de la ciudadanía.

En ese contexto, las descalificaciones mutuas acompañadas de datos reales y ficticios estuvieron a la orden del día, hasta el final, tanto en las pláticas familiares y grupales, como en los medios de comunicación tradicionales y en las bendito-malditas redes sociales, en las que estuvieron muy activos los ejércitos de “bots”.

No se debe olvidar en este largo proceso la presencia de la intimidación y la violencia proveniente fundamentalmente del crimen organizado. En ese contexto se contabilizaron numerosas renuncias a candidaturas reales y virtuales [entre cuatro y seis mil según algún experto], y ―de acuerdo con datos del Laboratorio electoral 93 asesinatos [36 de ellos aspirantes], 131 amenazas, 77 atentados y 17 secuestros.

Personalmente, llegué al día de la elección con la convicción del triunfo de MORENA en la elección presidencial y con la esperanza de que la Coalición Sigamos haciendo Historia no alcanzara la mayoría calificada en el Poder Legislativo. Pero no fue así, ya que el triunfo de Claudia Sheinbaum en la elección presidencial y de la Coalición “oficialista” en la elección para la Cámara de Diputados y para la Cámara de Senadores fue contundente, superando, incluso las previsiones de las encuestas que le daban mayor ventaja y, quizás de los propios miembros y simpatizantes de la coalición.

Impresionante, contemplar las gráficas presentadas por El País el día siguiente a la elección en las que desglosa la votación por sexo, por edad, por nivel de estudios, por ingresos y por ocupación.

Igualmente impresionante contemplar el mapa del país mostrando el triunfo de Claudia en 31 de las 32 entidades federativas.

A partir del anuncio de los resultados a través de los conteos rápidos y del Programa de Resultados Preliminares ―aun a reserva de conocer los resultados definitivos―, empezaron a surgir diversos intentos de entender las razones ―y las no-razones― de los resultados.

Las principales razones de los resultados de la elección se deben ubicar del lado de la colación triunfadora que supo fincar su victoria en las nada despreciables “miguitas de justicia” hacia las mayorías consistentes en el aumento al salario mínimo, la regulación del “outsourcing”; la instrumentación de programas sociales universales, directos e incondicionales con sus significativos efectos electorales, particularmente al percibirse como donativos salidos de las manos presidenciales y al sembrarse el temor de que se perderían en caso de triunfar la oposición; la exitosa campaña realizada por el “Gran elector” apoyando a “su candidata” y descalificando a la oposición por ser conservadora, oligárquica, mendaz, corrupta e, incluso, traidora a la patria, por lo que lo que estaría en juego el 2 de junio sería la continuidad de un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” o el regreso de un gobierno de los oligarcas, por los oligarcas y para los oligarcas.

De parte de la coalición opositora, las principales razones de su derrota se pueden encontrar en el inmenso peso negativo de los partidos que la conformaron, sobre todo el PRI neoliberal y el PAN de Fox, Calderón y García Luna, la falta de un proyecto alternativo creíble y atractivo y las limitaciones de una candidata que, sin apoyo suficiente de los partidos e incapaz de resistir y contrarrestar las críticas despiadadas de que fue objeto desde “el púlpito mañanero”, se diluyó en el camino.

En cuanto a las sin-razones o a las fuentes impulsivo-corporales de donde provienen según Nietzsche los valores y las elecciones y que es insoslayable tener presentes en un contexto cultural que privilegia las emociones por encima de la razones, el resentimiento social por tantos años de exclusión y el sentimiento de ser tenidos en cuenta, jugaron, sin duda, un papel más que relevante en la soledad de las urnas…

Más artículos

spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí