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Opinión

MÁS SANDECES DE GATELL

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Volantín

Por SALVADOR COSÍO GAONA

Septiembre 08, 2021 | 10:34 pm

En su afán por secundar las posturas del presidente Andrés Manuel López Obrador, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell se ha catapultado como un personaje ya totalmente carente de respeto y credibilidad y al que ya no le importa seguir declarando sandeces mientras quede bien con su superior.

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En su más reciente desatino, señaló que por cada niño que es vacunado con un amparo legal, se le quita la oportunidad de ser inmunizado contra Covid-19 a un adulto, quien sí tiene riesgo de agravarse por la enfermedad.

“Por cada dosis que por acción judicial por esta sentencia de amparo se desviara hacia un niño o niña, cuyo riesgo en menor, se le está quitando la oportunidad a una persona que tiene un riesgo mayor”, dijo en la conferencia presidencial matutina en Palacio Nacional.

El funcionario comentó que la vacunación contra el coronavirus no tiene como propósito la protección individual, sino la protección poblacional.

Refirió que las agencias de salud pública del mundo han señalado que es importante llevar el orden de prevención de las personas desde la de mayor edad hacia las de menor edad.

“La evidencia científica es clara y consistente de que el riesgo principal de tener Covid grave, hospitalización, entubación y muerte está en las personas de mayor edad. Hay una escala donde el riesgo va disminuyendo en edades menores. Si consideramos a la edad, no hay razón para saltarse a la edad”, explicó.

López-Gatell está molesto y el presidente también porque hay 262 amparos en los que se pide vacunar a menores de edad y comentó que la mayoría de ellos están llegando a cuatro juzgados.

Detalló que identificaron que en los argumentos de los jueces que están aprobando que menores de edad sean vacunados existen elementos de confusión muy importantes de los aspectos técnicos de la salud publica. 

“La vacunación contra Covid no es una vacunación que tenga como propósito la protección individual sino poblacional”, aseveró.

Aunque ya se aprobó el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra Covid-19 para adolescentes de 12 a 17 años, el subsecretario de Salud comentó que después del 31 de octubre evaluarán si inmunizan a la población de 16 y 17 años de edad.

“La autorización de la vacuna Pfizer para el uso de 12 a 15 años en niños está condicionada a que en la política de vacunación se considere a ese grupo de edad. No hemos descartado que eso pueda ocurrir, pero llevamos un proceso ordenado de cobertura por edades. El 31 de octubre estaremos terminando con al menos una dosis de las personas de 18 y más, y ya podremos considerar de extendernos 16 a 18 (años)”, declaró.

López-Gatell adelantó que en su momento y con evidencia científica, y no con “impresiones comerciales”, revisarán si es conveniente vacunar a niños de 12 a 15 años.

En tanto, el presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó que enviará a los jueces un documento para darles información sobre las consecuencias de vacunar en estos momentos a los menores de edad.

“Vamos a enviar un informe a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que se explique las características de las vacunas y lo que significa vacunar a menores para que los jueces tengan más elementos”, dijo el mandatario

“No se limita el derecho que tienen todos los ciudadanos a ampararse, a buscar la protección, y nosotros tenemos que cumplir todas las resoluciones, pero estamos percibiendo que los jueces no tienen todos los elementos para que puedan actuar” agregó López Obrador.

Las declaraciones del presidente y su fiel lacayo les acarrearon una andanada de críticas desde todos los sectores, pero sin duda, la más ofensiva aunque no menos errada fue la senadora Xóchitl Gálvez, quien sin tapujos y evidentemente molesta, calificó de “pendejo” al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

En conferencia de prensa del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, previa a la sesión ordinaria, el coordinador de la bancada, Julen Rementería del Puerto respondía los cuestionamientos de los reporteros sobre la situación de salud de los mexicanos frente a la pandemia por COVID-19.

El senador veracruzano intentó dar una explicación al cuestionamiento, cuando intempestivamente Xóchitl Gálvez respondió a lo lejos “es un pendejo”.

Rementeria del Puerto comentó: “Xóchitl lo dijo muy claro, pero bueno”. Trató de continuar con su explicación al señalar que es una aberración, pero la senadora se acercó al atril, le retiró el micrófono a su coordinador y, abiertamente, dijo.

“Es un pendejo. No puede ser que declare una cosa así, cuando hay niños vulnerables”.

Pero más allá de las críticas o las ofensas, sí es necesario reflexionar sobre la lógica que aplica el gobierno federal, que por un lado asume una postura en el sentido de que por cada vacuna que se desvíe para  un niño se quita la oportunidad de inmunizar a un adulto, pero por otra parte, anuncia que enviará esta misma semana 300 mil dosis de vacunas COVID a Honduras y Bolivia, según informó el pasado martes e Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores.

Ebrard dijo que las vacunas que serán enviadas corresponden a segundas dosis. Más adelante se harán otros envíos a Jamaica, Paraguay, Belice y Nicaragua, apuntó. 

Los viales son de la farmacéutica AstraZeneca, comentó el canciller. Esa vacuna es envasada en el Estado de México en las instalaciones de los Laboratorios Liomont, como parte de un acuerdo entre la empresa y los gobiernos de México y Argentina. 

Hay que recordar que la semana pasada, el Gobierno recibió cuatro millones 461 mil 600 vacunas de AstraZeneca, las cuales fueron liberadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) el 30 de agosto. Este mes, México recibirá 6 millones 750 mil dosis de vacunas COVID de parte de Estados Unidos. 4 millones 700 mil dosis serán de AstraZeneca y un millón 750 mil dosis de Moderna.

El tema es que no se equivocó la doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, autora del libro “La criminal gestión de la pandemia en México”, al señalar como una de las principales tesis de este libro que el "crimen" contra las víctimas de la pandemia no ha sido intencional, pero se puede atribuir a médicos y especialistas que "mancharon" la estrategia con tintes políticos.

"En lugar de renunciar a su puesto, López-Gatell sigue en sus funciones sin corregir el rumbo de una política sanitaria (...) Son evidentes las ambiciones políticas del funcionario supuestamente dedicado a cuidar la salud de los mexicanos, quien no le teme al desprestigio que su figura ya tiene entre sus pares", acusa la autora.

Ximénez-Fyvie asegura que las acciones y los mensajes del subsecretario, el presidente y otros funcionarios han resultado contradictorios y ambiguos con relación al uso del cubrebocas y la situación de la pandemia.

Opinión.salcosga@hotmail.com

@salvadorcosio1 

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