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Opinión

La educación y el bienestar

Por ERNESTO ACERO C.

Octubre 12, 2021 | 09:42 am

La crisis sanitaria se va a resolver relativamente pronto; la otra, la educativa, no parece tener soluciones cercanas. En materia educativa, el efecto de la crisis sanitaria originada por la presencia del COVID-19, está por verse. No obstante, las consecuencias pueden ir desde lo que el líder de la ONU define como “catástrofe generacional”, hasta lecciones que deben derivarse de esa crisis.

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Hace tiempo, el desaparecido escritor Luis González de Alba, analizaba la situación de la educación recurriendo al título de la obra de Gilberto Guevara Niebla (“Educación: la catástrofe silenciosa”). En él, irónicamente sostenía que el sindicato y su dirigencia, desde su perspectiva, serían los responsables de una calamidad ostensible en la educación pública en México. Para él, lo que tendríamos en nuestra realidad  serían “alumnos que no comprenden lo que leen, no saben realizar operaciones aritméticas sencillas y no tienen entusiasmo por nada”. Parece que esa idea se alimenta más de la (justificada) furia, que del razonamiento.

Eso nos recuerda un poco lo que el líder republicado Newton Gingrich decía para el caso de los Estados Unidos, allá por 1995. En esos días, se refería a los jóvenes “de 18 años que se gradúan con diplomas que no saben leer”. Otra vez, los extremos tocándose.

La verdad es que sería deseable que ese diagnóstico fuese atinado. Pero no lo es. Sería deseable que así fuese porque las soluciones serían relativamente muy simples y solamente cabría esperar que la biología hiciese su trabajo. En realidad, los problemas educativos en el país son parecidos a los que pueden detectarse en otras latitudes, en donde la educación en general atraviesa por problemas sumamente graves. No de ahora, sino desde hace bastante tiempo.

La problemática educativa es una realidad en México. No es nueva ni es exclusiva de nuestro país. Ahora, las cosas se agravan como consecuencia de la pandemia derivada de la furia implacable del COVID-19.

Ahora bien, esos problemas deben cuantificarse, analizarse para conocer sus causas, deben medirse los alcances de lo que se dice. Me refiero a lo que el mismo González de Alba retomaba de aquel, en el sentido de que “A la educación se destina casi la cuarta parte del presupuesto total del país, y nadie sabe a ciencia cierta cuántos maestros hay, cuántas escuelas existen y cuántos profesores cobran sin trabajar en las aulas”. Es verdad, pero eso es parte de lo que debe hacer la autoridad y no lo hace y los problemas educativos no acaban ahí ni en sus efectos ni en sus causas.

Realmente, la problemática que se detecta en la esfera educativa involucra numerosos factores que deben considerarse sin que medien fobias del tamaño del hígado de los malquerientes de personajes como Elba Ester Gordillo. La televisión que prometía tanto en materia de educación, realmente ha desilusionado y hay quienes consideran que la presencia de ese instrumento ha generado más problemas educativos que los que ha ayudado a resolver. Algo parecido ocurre en el caso de internet, que ha contribuido a informar y a la vez deformar.

La función central de la educación es la de enseñar a pensar. No es esa una novedad, pues desde la primaria hasta la educación superior, pasando por las diversas etapas educativas, se nos dijo eso con todo equilibrio y claridad. Tanto la televisión como internet, se han convertido en instrumentos que contribuyen a eludir ese reto, el de pensar. “Aprendan a aprender”, nos decía el fundador del Instituto Tecnológico de Tepic J. Guadalupe Lara Pérez: de eso se trata la educación, de aprender a aprender, de enseñar a pensar.

El también periodista y líder estudiantil en el ‘68, señalaba que la educación superior privilegia un espejismo, el de que la educación superior es garantía de una “vida profesional independiente, casa, auto, ascenso social para el pobre que terminaba con esfuerzo su carrera de medicina, granero de abogados para bufete elegante, de ingenieros para la compañía constructora”. Esa discusión  fue parte central del debate entre Lombardo y Caso en el ’33 en el siglo pasado y la tesis utilitarista de la educación fue fustigada por ambos personajes. A eso se refería también Salvador Allende en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, en donde también sostuvo su convicción que la revolución no pasa por las universidades.

Agregaba González de Alba que todos, ya es común, los medios nos revelan que decenas de miles de “jóvenes no podrán ingresar a la educación superior; también que un nuevo medicamento permitirá salvar miles de vidas. La verdad, lo primero me parece bien y lo segundo mal. No sé qué haríamos con un país lleno de licenciados y sin nada de qué morir para ir dejando lugar a mexicanos que se reproducen como cuyos”.

Personalmente lo primero me parece grave y lo segundo fatal. El que decenas de miles de mexicanos no puedan ingresar a las aulas de cualquier nivel, cuando la educación básica es obligatoria y cuando es el deseo de miles de mexicanos el mejorar sus niveles de bienestar, es por decir lo menos, preocupante. El caer en las garras de las tesis maltusianas que suponen las guerras y las pestes como regalos divinos, o al menos males necesarios, es tristemente fatal. Existen modelos de control natal civilizados y que no requieren ni de guerras ni de enfermedades incurables: ahí está la píldora, el DIU y otras tantas a las que se deben agregar prácticas digamos, “grieguistas”.

A lo que debe aspirar un país, es precisamente a eso, a que sus habitantes se preparen hasta los más altos niveles educativos. En la era de la información resulta verdaderamente absurdo pensar que los niveles de preparación son un estorbo. Lo que estorba no es la educación, sino la falta de la misma, la ignorancia.

Nos dice el escritor potosino que “ni usted ni yo le pedimos título al fontanero, al electricista”, pero pues por eso estamos como estamos, a tal grado que hay casos en los que, cuando se enciende la luz, sale agua del grifo, y cuando abrimos el grifo, enciende una luz. Tampoco se trata, ciertamente, de que con puros títulos se coloque una instalación eléctrica, pues en las actuales circunstancias hay ingenieros sin título, y títulos sin ingeniero.

Los problemas de la educación en México son un mal de muchos. Eso no debe ser consuelo para nadie, pues se debe actuar con firmeza y sobre todo con objetivos claramente definidos y con ideas claras.

Los problemas de la educación en México tienen que ver con el trabajo infantil que arranca de las aulas a menores que deben trabajar para ganase la vida o para contribuir con el sostenimiento de la familia. Los problemas educativos tienen que ver con una televisión que alimenta con chatarra las mentes de los mexicanos. El problema educativo en México tiene que ver con una web mal entendida, pues ha prosperado el espejismo de que internet puede darnos toda la información del mundo sin que medie el razonamiento esencial.

Creo que el simplismo no contribuye a esclarecer las razones de los problemas como en el caso de lo educativo. El escenario social, económico y político de México debe cambiar radicalmente para estar en condiciones de cambiar radicalmente el escenario educativo.

En ese sentido, Vasconcelos delineó lo que reclama el país y la educación en México al decir que “Los pueblos solo son ricos y fuertes cuando la masa de la población goza de bienestar y es ilustrada; y no hay civilización, no hay cultura verdadera allí donde unos cuantos se encierran en sus conocimientos indiferentes a lo de afuera, mientras la multitud ignorante se desquita de tal indiferencia no tomando en cuenta para nada a los sabios y egoístas. La ignorancia de un ciudadano debilita a la nación entera y nos debilita a nosotros mismos”.

La democracia es un modelo político para resolver problemas que nos competen a todos. La educación es el caso. Por eso, las soluciones a los problemas educativos pasan por la democracia. Esto es, se hace necesario que todos los sectores sean considerados en la deliberación en torno al tema que nos afecta a todos y en cuyas soluciones todos debemos participar.

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