Opinión

Rodolfo Neri Vela y la industria espacial en México

Homo Sapiens Curiosus

Por Víctor Adrián Rodríguez

Noviembre 23, 2021 | 11-23 am

Existen millones de personas en el mundo que su sueño ha sido o es ser astronauta para viajar fuera del planeta Tierra y explorar el espacio exterior pero muy pocos han logrado cumplir su sueño, hasta este momento, según el conteo del sitio Supercluster sólo 606 seres humanos en el mundo han logrado tal hazaña.

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De estas 606 personas sólo un mexicano ha sido astronauta, el ingeniero Rodolfo Neri Vera, quien el 26 de noviembre de 1985, hace 36 años, traspasó la línea de Kármán, considerada la frontera de la atmósfera terrestre, viajó a una altitud de 352 km. sobre el nivel del mar, orbitó la Tierra 109 veces en el transbordador Atlantis siendo partícipe de la misión STS-61B de la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

Algunos de los objetivos de esta misión fueron poner en órbita tres satélites, realizar experimentos de pruebas de montajes de estructuras erigibles en el espacio realizando dos paseos espaciales, la ejecución de experimentos científicos y la captura de imágenes con una cámara IMAX de algunas actividades de la misión.

Los miembros de la tripulación de la STS-61B estaba integrada por los siguientes astronautas: comandante Brewster H. Shaw Jr.; piloto Bryan D. O´Connor; especialistas de la misión Mary L. Cleave, Sherwood C. Spring, Jerry L. Ross y los especialistas de carga Rodolfo Neri Vela y Charles D. Walker.

En aquel histórico vuelo espacial que tuvo una duración de seis días, 21 horas y 49 segundos se pusieron en órbita: el satélite mexicano Morelos II, el satélite australiano AUSSAT-2 y el satélite estadunidense SATCOM KU-2.

Por su parte, el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela realizó cuatro experimentos científicos en el interior del transbordador Atlantis que consistieron en obtener datos e información sobre la transportación de nutrientes de las plantas en microgravedad;  observar las respuestas de su cuerpo a través de la electropuntura en el espacio; otro experimento consistió en analizar la influencia y la relación de la ingravidez y radiación sobre la germinación de semillas y observar el ciclo de crecimiento y reproducción de bacteriófagos.

Asimismo, Neri Vela capturó una serie de fotografías del territorio nacional desde el orbitador que según narra en su libro sobre su viaje al espacio El planeta azul Misión 61-B tuvieron tres finalidades: “permitirían elaborar escalas dinámicas de los mares adyacentes al territorio nacional, hacer estudios estratográficos de paleovulcanismo en la Sierra Madre Occidental, y hacer una evaluación de los recursos mineros y los riesgos geológicos potenciales en la superficie”.

Fue así como México daba un paso más en su incipiente desarrollo espacial, desafortunadamente, la inercia de este gran logro no fue inmediato y tuvieron que pasar muchas décadas hasta la creación de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) el 31 de julio de 2010 para que nuestro país volviera a interesarse por las actividades espaciales y en intentar desarrollar una industria espacial mexicana sólida.

El espacio exterior, una ventana de oportunidad para México

La lección que nos ha dejado Rodolfo Neri Vela es que México ya no debe ser ajeno al renovado impulso del desarrollo de la industria espacial en Estados Unidos y a la inercia disruptiva de las compañías privadas del New Space o Space 2.0 (Space X, Blue Origin, entre otras), como socios comerciales de esta potencia espacial vivimos momentos definitorios para trazar una política industrial más ágil y dinámica no sólo aeronáutica - que es la que ahora tenemos, que por  cierto, es una de nuestras fortalezas en la que destacamos como proveedores de manufactura básica, mantenimiento, reparación y servicios (MRO)- sino realmente aeroespacial.

Insertarnos con mayor empeño y protagonismo en la cadena de valor mundial de la industria espacial debería ser desde ahora uno de los grandes objetivos e impulsores de nuestra política industrial de cara a la nueva era dorada del espacio.

Desde la perspectiva de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial, la industria espacial global tendrá un crecimiento sostenido de entre 4.3% y 5.6% en los próximos siete años.

Con la publicación del Programa Nacional de Actividades Espaciales 2020-2024 propuesto por el actual gobierno federal, centrado en el desarrollo satelital, nuestro país vuelve a tomar aliento para volver a despegar esperemos que esta vez con más contundencia y constancia, aunque seguimos poniendo las fichas en un solo casillero cuando hay otros campos en los que nos podemos involucrar como la minería espacial, la basura espacial, la exploración lunar, etc.

Coincido con el doctor Neri Vela cuando en 2019 en una conferencia en la UNAM, dijo: “Nuestra aeronáutica va muy bien, ahora tenemos que darle forma a nuestra industria aeroespacial. Hay que atrevernos, países como la India lo han logrado, incluso con rigurosas carencias sociales. El primer paso debe darse con la producción de nuestra tecnología.”

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