Nayarit

La marea violeta que arrasó Tepic

El corazón de la urbe se cimbró cuando el contingente arribó a la hoy llamada “Casa de Gobierno”, donde la pena por las hermanas que ya no están enardeció a la multitud que tomaron las instalaciones de un sistema sordo ante una lucha que por años ha buscado garantizar la seguridad y el respeto hacia la figura femenina
Noviembre 25, 202111-25 am
Pablo Hernández | Diego Mendoza

Al caer el sol y nacer la noche, la “Hermana Agua” se convirtió de nueva cuenta en testigo de cómo el hartazgo por la omisión ante la violencia contra las mujeres en Nayarit, reunió a cientos de almas que formaron un contingente para tomar las calles de la capital nayarita.

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Entre tambores, banderas y pañuelos morados o verdes, bicicletas, pancartas y altavoces se rompió el silencio de más del 98% de mujeres que sufrieron violencia y no denunciaron a su agresor por miedo o desinformación en México.

La tranquilidad de la principal avenida de Tepic fue tomada por este grupo que hacia resonar en sus vítores consignas como “Somos libres, queremos salir de la casa sin acoso”, “La Policía no nos cuida”, “La que no brinque es macho”, así como el representativo y doloroso “Ni una más”.

No por nada, en los últimos cuatro años se han registrado más de 40 feminicidios en Nayarit, que aunque se mantiene como una cifra por debajo del promedio nacional, preocupan y duelen al ser un Estado pequeño que ha perdido esposas, hijas, estudiantes y profesionistas en manos de un agresor con el que en la mayoría de los casos compartía la mesa.

El corazón de la urbe se cimbró cuando el contingente arribó a la hoy llamada “Casa de Gobierno”, donde la pena por las hermanas que ya no están enardeció a la multitud que tomaron las instalaciones de un sistema sordo ante una lucha que por años ha buscado garantizar la seguridad y el respeto hacia la figura femenina.

“Navarro solapador”, “Feminicidas”, “Hazlo como niña” y “Nos están matando” eran las frases que hacían estruendo al ritmo del sonido de los aerosoles, mientras las manifestantes ultrajaban el mausoleo del Estado, cuyas puertas y ventanas terminaron cediendo ante la furia de la ola violeta.

Mismo destino corrió la “Casa del Pueblo”, esto a pesar de mostrar sororidad a través de un memorial con pendones donde se visibilizaban los rostros de aquellas mujeres y niñas que perecieron ante este mal; pero que también ha sido refugio de discursos de odio en contra de las mujeres; aunque en esta ocasión la puerta resistió, pero las ventanas y los muros no.

Posteriormente, los pendones se convirtieron en estandartes que se unieron a esta marcha de mujeres que fijó como siguiente destino la llamada “Casa de Dios”, donde las manifestantes condenaron el rechazo de la Iglesia a la interrupción del embarazo, mientras las pintas y llamaradas fungieron de ornamento en el recinto.

Finalmente, dieron vuelta y tumbaron “Tepic” ante la mirada de quienes circulaban por la zona, para congregarse en la pérgola de Plaza Principal, donde iniciaron la hoguera para comenzar el aquelarre a la luz del fuego con el cual quemaron la figura de los agresores cuyos nombres inscribieron a lo largo de su trayecto; entre los que destacaron Luis Méndez y Hugo Rodríguez Murray, este último nombrado rector de la Universidad Tecnológica de La Sierra por el actual Gobierno del Estado.

Mientras tanto hoy los tepicenses amanecen con la caída de las “casas” de los supuestos pilares de la sociedad, las cuales seguirán derribándose mientras la seguridad no se perciba en los propios hogares de las nayaritas.

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