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Opinión

El verdadero legado de Toño Echevarría

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Mucho se habla de que la principal herencia que hoy recibe el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero es una entidad en paz y tranquilidad, que parece haber dejado atrás una historia oscura de violencia y terror que caracterizaba a las transiciones gubernamentales de otras administraciones.

También se destaca la buena relación que logró el Contador Público Antonio Echevarría García con el Presidente Andrés Manuel López Obrador durante su administración, lo cual se tradujo en gestiones y apoyos del Gobierno Federal, al borde de que otras entidades miraban con recelo el cariño presidencial hacia uno de los Estados más pequeños de la nación.

Sin embargo, más allá de este discurso donde también se destaca la afrenta que hizo el Gobernador ante los embates del huracán Willa y la pandemia del COVID-19, hubo un momento clave que si requería de la figura de un mandatario como Echevarría García para lograrse.

Si por algo se caracterizó Antonio Echevarría es por ser un administrador que tomaba decisiones sin importar el costo político que estas acarreaban, esto gracias a que aunque llegó a su encargo bajo una alianza entre los Partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y del Trabajo, siempre se asumió como un candidato independiente de los partidos.

Tomando en cuenta este factor, es que el mandatario estatal durante mayo de 2019, envío al Congreso de Nayarit una reforma de ley que eliminaba el Estatuto Jurídico para los Trabajadores al Servicio del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal para dar paso a lo que se conoció como la Ley Laboral Burocrática del Estado de Nayarit, que alguno medios de comunicación bautizaron como la “Ley Antisutsem”.

Dicha reforma se equiparaba a las modificaciones realizadas por el Gobierno Federal durante el primero de mayo de 2019, y agregaba otros criterios más profundo tomando en cuenta la situación laboral del Gobierno del Estado.

La sesión de esta propuesta generó una gran movilización del sector burocrático del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Nayarit (SUTSEM), lo cual generó un tremendo zafarrancho que interrumpió la sesión legislativa.

Ante esta situación, la mayoría de congresistas se reunieron de forma sorpresiva en la Universidad Tecnológica de Nayarit, la cual habilitaron como sede alterna del legislativo y aprobaron esta nueva ley, cuyo propósito dijeron es el saneamiento de las finanzas tanto estatales como municipales, razón por la cual recibió el apoyo incluso de legisladores de Morena.

En esta nueva ley destacan puntos que buscan acabar con los cacicazgos de las organizaciones sindicales, las cuales por cierto deben administrarse solo con su presupuesto de cuotas sindicales, por lo que ya no reciben recursos de las administraciones, ni para crear centros de recreación o guarderías.

Pero si hay algo que resalta entre todas las modificaciones, es que la generación de nuevas plazas de base en la administración pública tanto estatal como municipal, dependerá de la disponibilidad del presupuesto y necesidad institucional, por lo que basificar como anteriormente lo hacía el Ejecutivo será motivo de cárcel.

Todas estas acciones generarán un desahogo de recursos y sobre todo una mayor eficiencia de las administraciones posteriores, como la de Miguel Ángel Navarro que posiblemente será la primera en disfrutar de los beneficios de esta ley.

Sin embargo, la burocracia estatal liderada por el SUTSEM aún no quita el dedo del renglón y continúa haciendo presión dentro de las esferas del poder para dar revés a esta reforma, incluso teniendo acercamientos con la líder del Congreso del Estado de Nayarit, quien ya se comprometió a revisar en algún momento dicha ley.

Aunado a esto, hoy este sindicato cuenta con un partido político local que puede permitirse negociar en el futuro acabar con esta ley.

Para muchos de nosotros, Antonio Echevarría García entendió su rol durante sus cuatro años de Gobierno, lo cual incluso se tradujo en una invitación a formar parte de la administración federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador; pero sobre todo deja un legado que en el futuro se puede traducir en la sanación de las finanzas de un Estado quebrado y dependiente de los recursos federales.

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