Nayarit

Piden auxilio para surgir de las cenizas

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Manuel, Gustavo y Juan viven desde hace más de treinta años en un lote baldío al interior de la colonia Peñita, en Tepic. Este sábado, luego de que unos niños prendieran fuego a dos animales que viven en el mismo predio que ellos, los tres hombres de edad avanzada perdieron su hogar y su poco patrimonio. El fuego aniquiló todo a su paso.

Tika Bueno es una mujer que, junto con su hija, llegó a vivir a la colonia hace algunos meses. Es ella también, la persona que ha tratado de reunir víveres, dinero y láminas, para que los tres hermanos puedan recobrar el patrimonio que les fue arrebatado.

De acuerdo con cámaras de seguridad de la zona, una pareja de menores de edad, entre catorce y diez años, se acercaron al predio para prender fuego, sin saber que había personas viviendo en el lugar.

Luego de las llamas, una unidad de protección civil y bomberos acudió al área, sin embargo, vecinos señalan que fue catalogado como un incendio al interior de un lote baldío, por lo que no se levantó un reporte que diera seguimiento al tema. Además, al ocurrir el siniestro, la madre de los menores negó su responsabilidad, pese a que fueron captados por videograbaciones, señala Kenia.

Juan, uno de los tres hermanos afectados tiene ya 72 años de edad. Su único sustento es la prensión que ofrece el gobierno federal a los adultos mayores y su casa, humilde y construida de lámina, era el patrimonio que habían forjado para vivir, aunque con muchas necesidades y sin un baño propio para poder realizar sus necesidades, platica.

Eso no es todo. Además de ser cabeza de familia y vivir con recursos limitados, Juan debe conseguir alimentos para sus dos hermanos que padecen discapacidades. Uno de ellos física y el otro mental. Juntos, los hombres adultos han evadido sus dificultades, incluso aquella vez en la que unos hombres entraron a su casa para golpear al mayor y responsable de ellos, desde entonces quedaron secuelas.

Aquel sábado en el que el fuego consumió su casa, sucedió todo de manera fugaz y a pleno medio día. Los niños se acercaron, prendieron el cerillo y en menos de un minuto, su vivienda quedó reducida a cenizas. Media hora después llegaron los bomberos, pero fue imposible recuperar alguna de las cosas que tenían en el sitio. Desde entonces, viven de prestado en un cuartito de una vecina, pero no es su hogar.

Lo que queda ahora es construir de las cenizas un nuevo hogar. La metáfora del ave fénix luce como una esperanza para volver a edificar lo que les pertenece. Aunque ellos viven con lo que sus vecinos pueden darles y lo que logran reunir semanalmente, cantidad que a veces no supera los cien pesos; todavía buscan en el corazón de las personas una oportunidad que les ayude a recuperar lo que perdieron, dice Juan, quien no descarta solicitar apoyo hasta en las esferas más altas.

“Yo quiero decirle al gobernador que nos ayude, yo veo que él apoya a mucha gente y quiero pedirle de todo corazón que venga y nos ayude. Aquí lo necesitamos”, señala.

Por su parte, Tika sigue llamando a los medios de comunicación, sigue solicitando a los vecinos su ayuda, sigue haciendo un exhorto ciudadano para que Juan, Manuel y Gustavo, puedan tener la ayuda que ellos necesitan.

 

 

 

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