Opinión

Hojas de ruta para una ciudadanía libre (Parte sexagésima novena)

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MAXIMATO O DEMOCRACIA.

¿Cuál secreto o tesoro se encuentra oculto en la montaña de Guerrero, como para que se apueste toda la legalidad y la institucionalidad de la décima quinta economía del mundo y todo el capital político de un gobierno nacional, electo popularmente, para elevar a toda costa a un cacique impresentable al gobierno de ese estado del país?

¿Qué intereses inconfesables existen detrás del capricho por entregar el control absoluto del gobierno del tercer estado más atrasado y pobre del país a un individuo acostumbrado a violar la ley y a someter por la fuerza, con amenazas y chantajes a quienes se opongan a sus berrinches?

El estado de Guerrero, se caracteriza por contar con el municipio más pobre del país. Se trata de Cochoapa el Grande, cuyos niveles de pobreza son semejantes a los de algunos rincones de África.

La entidad cuenta con una población de tres millones 662 mil 884 habitantes, y una población económicamente activa de un millón 564 mil 536, de los cuales 697,417 son asalariados y 350,501, perciben menos de un salario mínimo.

La entidad se ha caracterizado por la persistencia de cacicazgos, guardias blancas, por los altos niveles de violencia, presencia y control territorial extenso por parte de la delincuencia organizada, desde la segunda mitad del siglo XX, por lo que no se explica que desde el partido que gobierna hoy al país, se le escriture el estado, como feudo familiar, a un cacique violento y desapegado a la ley, autoritario y vengativo.

Pregunto al electorado de Guerrero: ¿Se quiere vigencia de la ley o continuar con cacicazgos y violencia?

No solo se pretendió violar a la Constitución y la ley, sino que ahora se violan hasta los estatutos del propio partido presidencial, para imponer con nepotismo a la hija del candidato violador de leyes y normas y así, entronizar al señor feudal del siglo XXI, en Guerrero. ¿Ahora se escrituran los cargos de elección, sin respeto a la ley?

No contentos con evadir la intención de la ley y los propios estatutos de su partido, se cae en amenazas a la democracia, la constitución, la ley y las instituciones al vociferar el ex candidato y ahora señor feudal de Guerrero “ahora sí me los voy a chingar, me los voy a chingar y bonito, ahí nos vamos a ver las caras”, en referencia al INE y a algunos consejeros.

Tal parece que el concepto de democracia que quiere el partido que postuló a Salgado Macedonio, no acepta competir, y que siempre les dé a ellos el triunfo y la razón, porque si no es así, les parece una injusticia antidemocrática, como lo han gritado a los cuatro vientos, cuando amenazan y pretenden amedrentar al INE, amenazando con todo el peso y poder del Estado, para “exterminarlo”, como dicen sus dirigentes.

Ese mismo partido ha demostrado que la ley le estorba. Basta recordar que en noviembre de 2018 se nombró al español Paco Ignacio Taibo, como director del Fondo de Cultura Económica, no obstante que la Ley Federal de Entidades Paraestatales establece el requisito de ser mexicano por nacimiento. Después reformaron la ley para legitimarlo.

Después y en ese mes de noviembre de 2019, ese mismo partido en el Senado, violó la Ley de la CNDH, al nombrar como presidenta de la comisión a una persona que no cumplió con el artículo 9, Fracción IV de dicha ley, pues este párrafo prohíbe ocupar el cargo a quien desempeñe o haya desempeñado cargo de dirección nacional o estatal en algún partido político en el año anterior a su designación. La señora Piedra Ibarra, fue candidata en 2018 a diputada y en ese momento era secretaria de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional del mismo partido, y casos semejantes hay bastantes.

Desde dos mil diecinueve y en reiteradas ocasiones, el presidente de la república ha dicho que “Si hay que optar entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan en favor de la justicia”. En este asunto de Guerrero, por defender a toda costa a Salgado Macedonio, ha repetido afirmaciones similares.

¿Acaso la democracia y la justicia pueden existir sin leyes? ¡Pues claro que no!

La democracia necesita reglas escritas, y estas están escritas en la constitución y las leyes que de ella derivan.

Las leyes son normas para regular y armonizar la convivencia y pueden crearse incluso leyes no democráticas, pero nunca democracias sin leyes.

La aplicación de la ley por igual a todos los sujetos obligados, es la regla de oro de la legalidad y, el factor característico de una democracia.

La justicia, vocablo que utilizan y del cual abusan todos los políticos. Con este se escudan y pregonan muchos demagogos para violar y despreciar lo que la ley mandata. No existe sin leyes humanas escritas.

La justicia es un ideal ético. Sólo se obtiene por acuerdo entre las partes que intervienen y, por ser un ideal solo existe como concepto abstracto y aspiracional. Su existencia concreta no se materializa en la naturaleza, ya que la naturaleza no es justa, pues es aleatoria y caprichosa en sus efectos.

Hablar de justicia divina, implica cierta incomodidad para quienes profesan una fe, sin embargo, con todo respeto, las divinidades nunca son justas, pues el mal recae en seres inocentes muchas veces y no necesariamente castiga a los que actúan mal, pues parece que hasta resultan premiados.

Dicho lo anterior, la única posibilidad de justicia está dada por la posibilidad de la justicia que la ley humana establece y determina como justo, a la luz de una época, un lugar y, una cultura determinada. Se plasma en una ley escrita, el concepto y las características de una interpretación “justa” de un hecho real y concreto.

La justicia que la ley humana escrita puede proporcionar, es la única justicia posible, por imperfecta que pueda parecer. Por esa razón las leyes son cambiantes y perfectibles a través de procedimientos establecidos en la Constitución y no en el capricho de un señor feudal o de un sultán o un jefe máximo.

Como consecuencia de todo lo anteriormente expresado, es que se concluye que, para que la civilización humana avanzara se requirió la existencia de leyes escritas. Ese fue el origen de las constituciones y de los derechos humanos. La necesidad de contar con reglas y procedimientos lógicos, acordados para que las emociones del momento no afectaran la convivencia social, pues al calor de las pasiones sin freno, surgen las peores ideas y acciones que asesinan y matan personas.

Cuando equivocadamente se pretende hacer “justicia” en ausencia de leyes, se llega a lo que se ha llamado “justicia por propia mano”. En ese momento surgen las pasiones y emociones que propician las venganzas, los linchamientos, el uso de la fuerza o del anonimato del grupo para cometer toda clase de atropellos vandálicos.

El teatro nos regala un vistazo a ese concepto rupestre de “justicia” en la obra  “Fuenteovejuna”. La realidad mexicana nos recuerda casos muy tristes acerca de lo que sucede cuando sin ley “el pueblo hace justicia”. Tenemos los casos de San Miguel Canoa, en Puebla, ocurrido el 14 de septiembre de 1968. El 29 de agosto 2018 en Acatlán de Osorio, se registró otra tragedia. También en Puebla, el 25 de octubre de 2020 es asesinada la abogada Edmunda Adela Martínez. En los últimos años ha habido cientos de  linchamientos, que son asesinatos viles, que muestran la grave de crisis que en materia de inseguridad, violencia, e impunidad enfrenta nuestro país. Esas expresiones desde el poder son actos irresponsables que ponen en riesgo toda legalidad pues alientan explícitamente a ese tipo de actos al apelar a “justicia sin ley”.

No solo es Guerrero, no solo es Puebla, es todo el país. Tenemos que repensar y reflexionar si se pretende aislar el país para que sea un territorio único en el mundo en el cual se conviva sin ley y con ese concepto de “justicia” propio del lejano y salvaje oeste o preferimos respetar y hacer cumplir la ley.

Nos encontramos ahora a 30 días de las elecciones y, la decisión está en manos de quienes votarán. Quienes no voten, teniendo el derecho y la obligación de hacerlo, no tendrán la autoridad moral ni para quejarse, si no les gusta el resultado.

Quienes vayan a votar, que lo hagan libremente, sin amenazas, ni ofrecimiento de dinero o recompensas. Que lo hagan pensando en la importancia de vivir bajo la constitución, con leyes e instituciones y no bajo los caprichos de caciques y sultanes, mucho menos de amenazas y chantajes.

Gran parte de la población ignora el gran poder que tiene el voto. El voto es valioso, pues nos garantiza la libertad. Cuando se vota informadamente con libertad y sin presiones, pero, sobre todo cuando todos votamos, es el momento en el cual todos somos iguales, valemos exactamente lo mismo y esa es justicia. Esa es la auténtica justicia de la democracia.

No olvidemos nunca, que la única democracia posible, es la que se basa en leyes escritas, que se aplican a todos de manera igual, pues la igualdad solo existe, frente a la ley, y el respeto por parte de la ley al individuo y se funda en que el individuo la cumpla y aplique puntualmente sin esperar privilegios.

Solo así lograremos la sociedad que todos deseamos
¡Hasta la próxima! Y muchas gracias por sus comentarios.
Contacto: eduardomtrujillo59@gmail.com

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