Opinión

Los barberos hacen los malos gobiernos

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Un león escapó de un circo y se comió a los funcionarios del gobierno de Roberto Gómez Reyes. La gente ni siquiera se dio cuenta del hecho. Tomo prestado un león soñado por don Jacobo Zabludovsky.

Así de mediocre fue ese hilarante gobierno que solamente inspiró leyendas de adulación, sexo y poder entreverados. Lo malo: fueron seis años perdidos para el desarrollo del estado. Dejo esta escena como para empezar por el final.

Un barbero es un adulador. El adulador convierte las palabras en melcocha. Esos barberos son trepadores que carecen de cualidades y talento, por eso apuestan a ganar simpatías a partir de la bufonada y la falsa lealtad. Los barberos suelen ser muy graciosos. Los barberos son un arma de destrucción masiva si llegan al gobierno. Lo hemos visto.

Un buen gobierno no es una cuestión de moralidad. La mejor defensa de un buen gobierno es la razón práctica. Un buen gobierno beneficia a todos. Ese buen gobierno solamente puede lograrse si la administración se pone en manos de personas capaces, no en manos de barberos.

El barbero es cobarde, es mitotero y es acuchillador. Es pendenciero porque sabe de su propia estupidez y acuchilla por la espalda porque teme ser desplazado de su condición privilegiada. El barbero en el gobierno cierra el paso a la diligencia, a la inteligencia y a la eficacia. Si eso lleva y mantiene al barbero en el gobierno, la gente es la que paga los costos, las personas cargan con las consecuencias.

Ocupa el primer lugar en términos de preferencias electorales. Puede ganar la gubernatura de Nayarit. También puede hacer un buen gobierno. Para eso necesita ganar elecciones e integrar un gabinete con personas capaces, idóneas para lograr los resultados que quiere la gente.

¿Qué es un buen gobierno? La respuesta es sencilla: un buen gobierno suena en el bolsillo de las personas, y garantiza un mañana posible y viable. No hay nada utópico en un buen gobierno. Ese buen gobierno es posible si Navarro se asegura de tener calidad en las personas que lleve a su gabinete. Una buena administración, un buen gobierno, no se aleja de lo concreto. No existe nada más concreto que el bolsillo de las personas.

El doctor Miguel Ángel Navarro Quintero se mantiene a la cabeza de los sondeos de intención del voto. Mantiene un ritmo de trabajo sólido, movido por la idea de obtener la mayor votación que le garantice no solo un triunfo inobjetable, sino el futuro apoyo social para hacer un gobierno trascendente. Así es: Navarro aspira a realizar un buen gobierno, un gobierno que trascienda.

Algunos personajes de nuestra historia reciente y remota, renunciaron a la trascendencia. No integraron buenos gabinetes. No hicieron buenos gobiernos porque prefirieron integrar gabinetes con imbéciles barberos.

No es sencillo intentar hacer un buen gobierno. Es necesario saber rodearse de personas capaces y alejarse de aduladores y perversos. Capaces y virtuosos alejados de todo intento de santidad; no imbéciles que ocultan su maldad e ineptitud, haciendo el papel de melosos saltimbanquis.

Es fácil decirlo, pero suele ser imposible alejar a los aduladores, que actúan como bufones, siempre risueños contadores de chistes, falsos “expertos”, que construyen burbujas en el entorno del poder.

Está visto por el mundo entero, que la administración pública funciona hasta con los menos capacitados. Esos menos capacitados intentan convencer al resto del mundo, de ser los más competentes.

Vanidad de vanidades, la estupidez es pura vanidad. Esa es la razón por la que las personas ineptas suelen mostrarse sobradas e incapaces de reconocer el talento ajeno. Se muestran celosos porque temen (indebida e infundadamente) que cualquiera, con un dedo de frente, los rebase.

La administración privada suele ser diferente de la pública, hasta en eso. Dada el hambre insaciable de ganancia, lo privado no admite que su conducción sea puesta en manos de personas no preparadas para lograr metas concretas.

La de los aduladores, esa que para Maquiavelo es la peor plaga de la “que todas las cortes están llenas y atestadas”, es amenaza letal para la administración pública. Del mismo modo, la adulación es un instrumento mediante el que los incapaces trepan hasta lo más alto de la esfera pública.

No obstante, como lo podrían decir Stifter, Kafka o Kundera, es verdad que la administración pública funciona hasta con los peores. El Maestro Bovero describe ese estado de cosas como “Kakistocracia”, o el poder en manos de los peores.

Los nayaritas tenemos evidencias de esa ausencia de talento, de incapacidad. Hemos tenido gobernadores que nos han dejado claro que el mundo sigue rodando de la misma manera, con ellos, sin ellos, a pesar de ellos o de plano, con nadie en el gobierno. Hace unos cuantos años ocupó la Secretaría General de Gobierno, quien puede ser el epítome de la imbecilidad, y hasta lo hicieron Notario.

Los nayaritas hemos tenido malos gobiernos, muchos fatales y otros letales. Esto no es exclusivo de nuestro estado. El “sub filo?sofo” Vasconcelos se lamentaba de deshonestos presidentes: “El ser presidente de un país que los ha tenido tan inmundos, no es ningún honor”, sostuvo en entrevista con Emmanuel Carballo.

Frente a esa circunstancia, lo que procede anteponer es el mundo de las ideas. No es un asunto sencillo avanzar en ese terreno y hasta por el contrario, quizá sea el camino más estrecho y lleno de complicaciones.

Existen buenas y malas ideas. ¿De dónde pueden salir esas ideas? Las ideas pueden salir de cualquier mente y de cualquier mentecato. Hay malas ideas. Con absoluta razón, el Maestro acaponetense Alí Chumacero, imperturbable, sostenía con apariencia sibilina: “No es cierto que los pendejos no piensan: sí piensan, pero piensan puras pendejadas”. También hay buenas ideas. Por su parte, aquellos que pueden generar buenas ideas no suelen mostrar disposición para el sacrificio, y a esos se referi?a Vasconcelos: “Por mentirosos, por acomodaticios, nuestros intelectuales son gente efímera que no pasa a la historia”.

¿Cómo distinguir entre las malas y las buenas ideas? Las malas ideas suelen caracterizarse por su extrema complejidad, por lo que existen miles de formas para descubrirlas.

No obstante, existen algunas coordenadas que pueden considerarse. Las malas ideas lo son para la mayoría porque la perjudican y no necesariamente son buenas (beneficiosas) para la élite. Las buenas ideas son buenas para la mayoría que lo percibe en su bolsillo y buenas (hasta) para las élites.

Cabe insistir. Quizá la peor enfermedad que se manifiesta en la esfera pública es la adulacio?n. La de los aduladores es una plaga mortal para el intento de hacer un buen gobierno.

A partir de toda esta digresión, procede preguntarnos: ¿Si el doctor Navarro Quintero gana la elección por la gubernatura, podrá hacer un buen gobierno? Creo que la respuesta positiva está clara para esa mayoría que muestra su intencio?n de confiar en sus manos la titularidad del Poder Ejecutivo estatal.

El doctor Navarro Quintero puede ser percibido como garantía de un buen gobierno, no solamente por razones de sobra, sino por la virtuosa sinuosidad de su trayectoria. Por su trayectoria, no por los cargos que ha ejercido. Virtuosa sinuosidad en la trayectoria de Navarro con la que logró esquivar los peores ataques que pueden nacer de la esfera del poder.

Estado. Teniendo este, actividad turística muy importante sobre todo en Bahía de Banderas y en San Blas. A la economía del Estado le falta ser dinamizada con infraestructura de desarrollo. Que permita atraer inversiones extranjeras, nacionales e industrias limpias. Para que sean complementadas con la inversio?n púbica.

SON 104 AÑOS

Por lo tanto, Nayarit tiene so?lo 104 años de existencia en el mapa de la República Mexicana, como Estado de la Unión. Este hecho, es digno de celebración por parte de autoridades y habitantes de nuestra entidad federativa. Una celebración que nos lleve a la unidad, a la suma y a la conjugación de esfuerzos. Al margen de ideologías, religiones o partidos. Para fortalecer nuestro Estado de Derecho, que brinde seguridad para los emprendedores, generadores de empleos. Con una firme voluntad poli?tica de las autoridades, de acabar corrupción, discrecionalidad, enormes deudas públicas del Estado y sus Municipios – en su mayoría -. Liberando sus nóminas del exceso de pesadas burocracias. Con un Plan Estatal de Desarrollo bien diagnosticado, que incluya el esfuerzo oficial y el de la iniciativa privada. Como nota.- La Fundación “Cultura y Desarrollo”, que Preside el Licenciado Celso H. Delgado, realizó un CONVERSATORIO, en conmemoracio?n del 104 Aniversario de Nayarit.

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