Opinión

Vasos medio llenos, medio vacíos, casi llenos, casi vacíos.

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Esta semana, la palabra casi obligada remite al tema político-electoral ya que el pasado domingo seis [menos mal que no fue siete] tuvo lugar en nuestro país, una jornada electoral que ha sido calificada como “histórica”, en razón del número de puestos de elección en disputa, así como por tratarse de la primera jornada electoral después de la —también histórica— elección del uno de julio de 2018, por lo que, para algunos —quizás muchos— tendría un carácter plebiscitario en relación con la denominada Cuarta Transformación y, obviamente, con quien la encabeza.

Pues bien, corriendo el riesgo de no decir ninguna palabra que no haya sido dicha ya, he decidido, sin pretensión alguna de originalidad —a lo más, una reordenación de palabras ya dichas por otros— dedicar a ese tema mis palabras de esta semana.

¿Por dónde comenzar? ¿Qué puntos mencionar y cuáles quedarán fuera, consciente o inconscientemente? Sólo se verá al final de estas palabras que dejaré salir “libremente”.

Del ámbito nacional, dos hechos son los que más han llamado mi atención: el triunfo de Morena y diversos aliados en diez estados y solo en uno más, así como la recomposición de la Cámara de Diputados.

A nivel local, dos hechos más: la singular recomposición del “mapa político” de la Ciudad de México y el “vaso casi lleno” —o dicho con una expresión más tradicional, el “carro casi completo”— de Morena en nuestro Estado de Nayarit.

El triunfo de Morena en once de las quince gubernaturas que estuvieron en juego en la elección del domingo, muestra sin duda la amplitud territorial que ha alcanzado la “Cuarta Transformación” con su mensaje esperanzador en relación con el combate a la corrupción y a la desigualdad, sobre todo si se toma en cuenta que, en la mayoría de esas entidades federativas, el triunfo de Morena se extendió a los congresos locales. En ese mismo orden de cosas, llama particularmente mi atención la “toma territorial” del Noroeste del país y de la Costa del Pacifico [por retomar el nombre de las ligas beiboleras de los años sesenta en esta región del país]. Asimismo, otro dato significativo y plausible en el ámbito de las gubernaturas, tiene que ver con el hecho de que seis de quince candidatos triunfadores hayan sido mujeres, lo que traerá consigo otro cambio significativo en el mapa político de nuestro país, desde la perspectiva de género, aunque una de ellas corra el riesgo de convertirse en “Juanita”. Un último dato significativo en el tema de las gubernaturas, es la severa disminución de gobernadores priístas: de once a cuatro.

La recomposición de la Cámara de Diputados puede considerarse, muy probablemente, como el efecto más significativo de la elección del domingo próximo pasado [una expresión que suena muy antigua, pero que conserva su sentido]. Tan es así, que ha sido interpretada, por un lado, como uno de los logros principales —si no es que el principal— de la coalición Vamos por México y, por otro, como, al menos, una no-derrota por parte del Presidente López Obrador, en cuanto los diputados electos de la coalición Juntos haremos historia, mantendrán la mayoría absoluta y, con ello, la posibilidad de aprobar el Presupuesto y diversas reformas legislativas. Sin que el reparto de curules sea definitivo, los cálculos hacen prever que mientras en la presente legislatura Morena y sus aliados tienen trescientos treinta y dos diputados y los partidos opositores ciento sesenta y ocho, en la Sexagésima Quinta Legislatura, Morena y sus aliados tendrán entre doscientos sesenta y cinco y doscientos noventa y dos diputados, mientras que el PAN, el PRI y el PRD tendrán entre ciento ochenta y uno y doscientos trece. En cuanto a los partidos tomados individualmente, se puede hacer mención de los avances significativos del PVEM que podría pasar de once hasta cuarenta y ocho curules; del PAN que podría pasar de setenta y nueve hasta ciento diecisiete; del PRI, que podría pasar de cuarenta y nueve hasta setenta y cinco y el retroceso de Morena, que podría pasar de doscientos cincuenta y tres hasta ciento noventa.

Los resultados de la elección para las alcaldías de la Ciudad de México han sido, quizás, el dato más significativo de los comicios dominicales y ha sido objeto ya de, al menos, dos interpretaciones: la “oficialista” que considera que esos resultados obedecen al impacto de los medios de comunicación que han declarado la guerra al proyecto de la actual administración federal; la “opositora” que considera que expresan el desencanto de las clases medias con la Cuarta Transformación y que representa el triunfo simbólicamente más importante de la coalición “Vamos por México”.

En cuanto a las elecciones en nuestro estado, como ya dije, lo que más llamó mi atención fue la contundencia del triunfo de Morena. Ahora, agregaría que esa contundencia se extiende a la elección de Gobernador y de Presidentes Municipales y a la elección al Congreso Federal y al Congreso del Estado.

En pocas palabras, de los cuarenta y dos puestos de elección popular que estuvieron en disputa, Morena y sus aliados obtuvieron treinta y siete: la gubernatura, los tres distritos federales, los dieciocho distritos estatales y, por lo pronto, quince municipios, quedando pendiente la elección en el Municipio de La Yesca, de la que, por cierto, son originarios quienes fueron candidatos por Movimiento Ciudadano a la gubernatura estatal y a la Presidencia Municipal de Tepic…

 

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