Lo que empezó como una protesta estudiantil en la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) contra prácticas consideradas antidemocráticas dentro de la Federación de Estudiantes (FEUAN), terminó en un cambio importante en las reglas de participación y vigilancia de los procesos electorales universitarios.
El conflicto comenzó cuando un grupo de alumnos bloqueó los accesos a la Rectoría y la Secretaría General, denunciando acoso, violencia y simulación en la elección de comités estudiantiles. Acusaron a la FEUAN, presidida por Valeria de León, de funcionar como un brazo político de la administración central. En respuesta, la rectora Norma Liliana Galván Meza rechazó tener injerencia en la política estudiantil, pero pidió a la Federación garantizar procesos “equitativos, democráticos y justos”.
Después de dos días de bloqueo y un plantón en el campus, los estudiantes lograron que las autoridades aceptaran la participación de observadores externos: el Instituto Estatal Electoral de Nayarit (IEEN), el Instituto de Transparencia (ITAI), la Secretaría de Honestidad y Buena Gobernanza, la Comisión de Derechos Humanos y el Colegio de Notarios. Este acuerdo incluyó repetir las elecciones y modificar los requisitos que limitaban la participación estudiantil.
La administración universitaria convocó reuniones con estos organismos para definir las nuevas reglas. El proceso será supervisado por un Comité Electoral Central, y cada unidad académica formará sus propias comisiones. El IEEN calificó este momento como una oportunidad para acercar a los jóvenes a la vida democrática, mientras que el ITAI subrayó la importancia de garantizar la transparencia y la protección de datos personales.
La UAN formalizó la creación del Comité Electoral Central con representantes de varias áreas: Secretaría General, Secretaría Académica, Educación Media Superior, Oficina del Abogado General y Secretaría de Rectoría. Su función será vigilar que se cumpla con la legalidad del proceso, en coordinación con los comités locales.
El cambio se concretó con la publicación en la Gaceta Universitaria de una adenda a la convocatoria para renovar el Consejo General Universitario 2025-2026. El documento incluye nuevas reglas: prohibición de financiamiento externo, castigos por hacer campaña anticipada, equilibrio de género en las planillas y la validación de las elecciones mediante voto universal, directo y secreto. También se permitirá presentar impugnaciones y se reconocerá la participación de observadores de organismos autónomos.
Este caso marca un antes y un después en la vida interna de la UAN. Lo que al inicio fue una protesta contra la FEUAN terminó convirtiéndose en una reforma electoral que abre paso a mayor participación y vigilancia ciudadana dentro de la universidad.