Si las estadísticas sirven para medir el pulso social, en Nayarit el compromiso sigue ganando la batalla. El balance del Registro Civil para este 2025 revela una proporción: por cada disolución matrimonial que se concreta, se firman dos nuevos enlaces. Las cifras preliminares cerraron con 4 mil 400 matrimonios frente a 2 mil 300 divorcios, manteniendo una tendencia estable respecto a los últimos dos años.
Con datos preliminares al cierre del año, Grecia Villegas, directora de la institución, señaló que la curva de separaciones parece ir a la baja, ubicándose casi a la mitad de las bodas. Sin embargo, hizo una acotación importante sobre la “letra chiquita” de estos datos: la cifra de divorcios no siempre es definitiva en tiempo real. “Esto se debe a la inscripción del divorcio después de haber llevado un juicio”, explicó, refiriéndose a que muchas parejas obtienen la sentencia judicial pero tardan en finalizar el trámite administrativo ante el Registro Civil.
Pero el derecho a formar una familia no se detuvo en las oficialías tradicionales. Este año, las actas de matrimonio también se firmaron tras los muros de los centros penitenciarios. Se realizaron alrededor de 30 bodas en espacios como el CEFERESO, el Centro Venustiano Carranza y el penal femenil La Esperanza.
“Las cifras son mínimas… por ingreso a los centros se celebran no más de 10 matrimonios”, detalló Villegas, pero subrayó el valor humano detrás del dato: se trata de garantizar que las personas privadas de la libertad puedan dar certeza legal a sus relaciones y ejercer sus derechos civiles sin discriminación.
Finalmente, el 2025 dejó un precedente de normalización: los matrimonios igualitarios ya no se contabilizan aparte, pues se han convertido en un procedimiento estándar más. Y como dato curioso para el análisis sociológico, la directora confirmó que, al menos durante este año, no se registró ningún divorcio entre parejas del mismo género en la entidad.



