
Es seguro que al igual que a mí, ustedes también han recibido decenas de mensajes con la trillada frase esa que dice: “que tengas un próspero año nuevo”, un lindo anhelo de quienes mandan sus parabienes para este 2026 que ya estamos viviendo en forma casi normal o rutinaria, pero que ojalá que deseos como este y otros más caritativos, pudiesen materializarse de acuerdo a nuestros más sinceros anhelos.
Pero sucede que, en la vida real, las cosas son muy distintas, totalmente distintas, así desearle a otras personas que tengan un próspero año nuevo, no es más que un buen pensamiento, o como dicen los que tienen ideas orientales, son pensamientos positivos.
La realidad amigos y amigas, es que para que tengamos un próspero año nuevo que apenas iniciamos, o para que nuestros parientes, amigos, amigas, y seres queridos de toda índole también lo tengan, es necesario en primer lugar sostener una disciplina férrea en nuestros proyectos y de igual forma aquellos a quienes les deseamos esta prosperidad, deberíamos agregarles en nuestro mensaje, o mensajes, que esperamos que trabajen con ahínco, como ya dije con disciplina, y que aprendan a administrar sus ingresos, administrar sus relaciones, administrar su forma y estilo de vida, para que vayan de esta forma, entrando a la prosperidad en todas sus acepciones o conceptos, o como dicen algunos, en todas sus dimensiones.
La prosperidad es un concepto que abarca mucho más que la simple acumulación de riquezas; implica un estado de bienestar, satisfacción y desarrollo personal
La prosperidad se define comúnmente como un estado de éxito y bienestar en la vida, donde no solo se refiere a la riqueza material, sino también a la satisfacción emocional, la salud y las relaciones interpersonales.
A menudo, se concibe como un equilibrio integral que permite a las personas llevar una vida plena y feliz. La prosperidad se categoriza en diversas formas, incluyendo la prosperidad económica, la prosperidad social, y la prosperidad personal. Cada una de estas dimensiones representa un aspecto diferente del bienestar humano y se interrelacionan entre sí.
Así que cuando ponemos decenas de veces en nuestros mensajes de año nuevo, esa frasecita de “próspero año nuevo”, seguramente tanto los que la enviamos, como los que la reciben, suponen que hablamos de riqueza material o económica conocida también como prosperidad financiera, y hacemos bien en desear esto, pero hacemos mal en no aclararle al destinatario de este buen deseo que nuestros deseos no solo se refieren a que tenga mejores y buenos ingresos, ya que la prosperidad juega un papel crucial en nuestra vida cotidiana, dado que influye en nuestra motivación, felicidad y capacidad para enfrentar los desafíos.
Una vida próspera nos proporciona el impulso necesario para establecer metas y trabajar hacia ellas. La prosperidad también afecta nuestra salud mental; las personas que se sienten prósperas y satisfechas tienden a experimentar menos ansiedad y depresión, y tienen una mayor resiliencia ante el estrés.
Ojalá y a todos aquellos a quienes deseamos próspero año nuevo, entiendan el concepto esencial de la prosperidad que nos lleva a una reflexión más profunda sobre lo que valoramos en nuestras vidas.
La prosperidad no se limita a lo material; incluye aspectos como la espiritualidad, la satisfacción personal y la conexión con los demás. La verdadera prosperidad se basa en un sentido de propósito y dirección, donde cada persona define qué significa la prosperidad para sí misma y qué pasos están dispuestos a tomar para alcanzarla, así que si usted y yo estamos dispuestos a dar esos pasos para alcanzar la prosperidad que tanto nos desean otros y nosotros deseamos a otros, entonces tengamos un próspero 2026…hasta el lunes.



