Llegar a la mayoría de edad en este 2026 implica más que la libertad para votar o entrar al antro; también conlleva iniciar la vida fiscal. Así como el trámite de la INE es el primer paso de identidad ciudadana, obtener el RFC (Registro Federal de Contribuyentes) es la llave obligatoria para la vida económica.
Para realizar este proceso, intervienen dos instituciones clave que debes conocer:
El SAT (Servicio de Administración Tributaria): Es la autoridad encargada de cobrar los impuestos y vigilar que se cumplan las leyes fiscales.
La Prodecon (Procuraduría de la Defensa del Contribuyente): Es el organismo público que actúa como tu “abogado gratuito”; te asesora, defiende y ayuda ante cualquier problema o duda que tengas con el SAT.
Es requisito, aunque sólo estudies. Sergio Cazares, delegado de la Prodecon en Nayarit, enfatizó que nadie se salva del trámite al cumplir los 18 años. “Todos los que sean mayores de edad ya tienen que tener su RFC, aún y cuando estés estudiando y no tengas obligaciones fiscales… así como todos esperaban para sacar su identificación, es muy importante que ya tengan su RFC porque para cualquier trabajo o emprendimiento es lo primero que les van a pedir”, explicó.
Mito resuelto: Tener RFC no significa pagar ya. El principal miedo de los jóvenes es pensar que, al inscribirse, el gobierno les empezará a quitar dinero. El delegado fue tajante al desmentir esto: el registro es administrativo.
“Vuelvo a puntualizar: si estás estudiando y no tienes ingresos, no vas a pagar impuestos y no vas a presentar declaraciones hasta que tengas un ingreso de carácter fiscal”, aclaró Cazares. Por ello, invitó a los jóvenes a acercarse a la Prodecon para que les ayuden a agendar su cita y guiarlos en el alta bajo el régimen correcto (“sin obligaciones fiscales”).
¿Para qué me sirve el RFC. Más allá de ser obligatorio, tener esta clave homoclave te abre las puertas al mundo adulto para:
- Abrir cuentas bancarias a tu nombre.
- Tramitar tu Cédula Profesional al terminar la carrera.
- Acceder a becas y programas gubernamentales.
- Iniciar un historial para futuros créditos o préstamos.
- Emitir o recibir facturas si decides emprender un negocio.



